miércoles, 19 de julio de 2017

El técnico

Una tarde, hace años, se tapó el resumidero de la regadera. Se tapó con cabellos y solo hacía falta quitar la rejilla y sacar los cabellos; pero no lo sabíamos, así que llamamos a un fontanero. El señor fontanero me dio una lección de cuidados domésticos, me regaló una copia del CD de Mujeres, de Joaquín Sabina, y recibió gran abrazo de agradecimiento. Un abrazo de cuerpo completo, por decirlo así.

Desde entonces, no había tenido yo más tentaciones técnicas, hasta hoy. El fin de semana estuvo lloviendo fuerte y me quedé sin internet. Volvía, se iba, volvía, se iba... La empresa que me da servicio quedó en enviar un técnico ayer, pero llegó hoy. Hizo lo que tenía que hacer y yo me porté todo lo señora que soy con la criatura enseguida. Pero me gustó como para venir a escribir una entrada del gusto.

Silvia Parque

lunes, 17 de julio de 2017

Notas sobre estos días

El Internet va y viene.

Me reuní con la directora de una estancia infantil y con el favor de Dios, el lunes inscribiré a B.

Disfruto mis ocupaciones. ¡Y disfruto que me paguen!

Tengo una ilusión y muchos pendientes. No me apuro.

Soy feliz, otra vez.

Silvia Parque

viernes, 14 de julio de 2017

Casi siempre, pasa algo

Hay días maravillosos, como hoy. B y yo nos divertimos, nos comunicamos, aprendemos y todo sale a pedir de boca: me deja trabajar, come, acepta que se acabó el rato de videos, acepta que estoy en mi lección de inglés, hasta está de acuerdo con ir a la cama. Entonces, pasa algo.

Casi siempre, pasa algo. 

Se dirá que no puede ser todo perfecto, pero es que ya el día maravilloso tiene su dosis de imperfección. Hoy comió bien, sí; pero hubo lamentos porque la carne se terminó y las zanahorias no le parecen igual de apetecibles. Me dejó trabajar, sí; pero a cambio de un rato en brazos y otro rato con un bote de crema de cacahuate. ¡Lo normal, pues! Tiene dos años.

Así que no hacía falta que pasara nada.

Esta vez, dio un vuelco en la cama y su cabeza fue a dar con el filo de la base de mi cama.

Voy a ahorrarme la descripción de cómo están acomodados los muebles. Baste decir que tras incidentes previos, ese filo está cubierto con una cobija, para que si llegara a pegarse, no sea duro. Pero se oyó duro.

No lloró mucho, pero hubo que prender la luz, ir por un hielo y tomar esa decisión terrible de dejarla dormir o mantenerla despierta. Le conté el cuento de Caperucita Roja con la luz prendida, y luego lo apagué para contar el cuento de Caperucita Roja con la luz apagada. Se quedó dormida antes del final. Estos días ha estado pidiendo el cuento una y otra y otra vez.

Googleo "por qué no deben dormir los niños después de un golpe" y calculo el riesgo: ya tiene dos años, se veía muy normal, no fue tan fuerte... Voy a oírla respirar.

Sé que hay días que no pasa "algo", pero cuando pasa, que es casi todos los días, parece que pasa a cada rato. Quiero decir, que cada vez que se pega, recuerdo todas las veces que se ha pegado y me parece que es la niña que más se pega en el país.

Silvia Parque

jueves, 13 de julio de 2017

Un día a la vez


Este es el tercer día que muevo mi cuerpo por la mañana: estirar, doblar y poco más casi nada unos minutos. Dado mi nivel de sedentarismo, eso equivale a hacer ejercicio. No diré que estoy adolorida como si hubiera ido al gimnasio, pero sí que ayer y hoy estuve sintiendo la existencia de mis músculos.

Busqué "Yoga para principantes" en Youtube y encontré ideas que voy a incorporar a la rutina; pero no en plan-yoga, porque a esa hora, sola: me duermo.

Luego buscaré algo que pueda hacer con B, por la tarde. Ir y venir con ella en su actividad física, dice mi cuerpo que no cuenta. Es injusto, pero es como es.

Silvia Parque

miércoles, 12 de julio de 2017

"Criar cansa, cansa mucho"

Estaba cansada, muy cansada. Trabajé en la mañana y en la tarde, lo que pone a B demandante; pero la cosa iba bien hasta que volvimos al asunto de los pellizcos y las mordidas. Aunque sé que nada va a dar resultado de inmediato, que es un proceso, que es normal a su edad, me apena que lastime a otros, me fustra no ser suficientemente rápida para detenerla, y el día de hoy, me puse triste.

Entonces, leí ESTO.

Sí; como dice Aquiles: "Criar cansa, cansa mucho".

Estoy orgullosa de mí y de lo que estoy haciendo con esta niña.

Silvia Parque

martes, 11 de julio de 2017

Las ocupaciones de mi hija de dos años

Mi mamá le trajo a B un libro nuevo: un libro grande para observar, nombrar y encontrar imágenes. B está encantada con la novedad.

Mi niña pasa mucho tiempo leyendo sus libros y escribiendo en sus cuadernos y tarjetas. Yo amo la relación que tiene con eso que es tan parte de mi mundo. Amo oírle emplear frases que toma de los textos. Amo ver cómo literalmente se mete en la ciudad de los robots y trata de entrar en las casas y castillos: se para encima. Supongo que con la ciudad de los robots funciona porque es un espacio abierto; con las casas y castillos hace sonidos de esfuerzo físico, dice "toc toc - toc toc" y al parecer, no le abren.

Hace semanas, una de mis tías le prestó un libro de cuentos que sobrevivió inmaculadamente a sus hijos. B lo hojeaba, repitiendo "no encuentro la página de internet". Esas cosas me enamoran. Hoy, para que todo tenga su contrapeso, tomó tarjetas con las que trabajo y las rayó, incluyendo unas que son de un alumno.

La gracia del día de hoy.
 Conoce varias letras y reconoce algunas palabras. Me decían este fin de semana, que aprendería a leer chiquita, como yo, como mi mamá. No es imposible; pero a mí me enseñó mi mamá, a mi mamá le enseñó su abuelo, y nadie va a enseñar a B antes de la escuela. Tenemos nuestros ratos de palabras, números, trazos y demás; no nos voy a privar del gusto; satisfago su interés y no disimulo cuánto me gusta que aprenda; pero privilegio otros aspectos de su desarrollo en esta etapa.

Atraviesa un puente de madera, en el parque, por el que yo no habría pasado, ni a su edad ni más grande. Entre un travesaño y otro, cabe perfectamente un pie suyo, así que imagino que con un pie mal puesto, tendríamos una niña atorada y tal vez, una niña cayendo de poco más de un metro de altura. Me mantengo junto a ella, pero no se deja sostener. Quiero que tenga más que suficientes de esas aventuras.

Tiene una escobita para su tamaño: la mueve, jugando a barrer, mientras yo barro de verdad. Me importa darle sobradas oportunidades como esa, para manipular, intervenir en el ambiente, participar de lo que hace mamá... La semana pasada, por primera vez ayudó a mezclar la masa para hot cakes. Estos días me acompaña a cocinar, oyendo mi descripción de cada cosa, como si oyera uno de esos videos de recetas de Youtube.

Por supuesto, se divierte con sus juguetes y objetos diversos. Y busca qué más hay por ahí, especialmente en los gabinetes de la cocina...

A lo que menos caso hace es a su libro para colorear. Le gustó mucho cuando llegó, porque es de Elmo; pero no se pone a colorear, sino cuando la invito, y lo deja rápido. Le gustan los colores para hacer sus propios trazos, y mucho más los de palo que los de cera, a pesar de la propaganda que he hecho de los crayones. Por cierto, volviendo a los libros, dejó de intentar rayarlos; hace rato los disfruta sin supervisión. ¡Y vaya que si los disfruta! Como decía, puede estar largo rato con el que la enganche... porque les dedica atención especial de uno por uno, por temporadas. Acabamos de pasar una de "El libro de la selva".

Silvia Parque

lunes, 10 de julio de 2017

Mi hija muerde y pellizca

B y yo trabajamos en el asunto de no morder ni pellizcar personas, lo que se traduce en qué hacer cuando tiene ganas de morder o pellizcar. Pensé que tal vez estuviera pasando un periodo de ansiedad, pero la pediatra piensa que, simplemente, es lo que toca a los dos años. Como en todo, cada niño lo vive diferente. A la mía le ha dado por esto y qué tremenda oportunidad para mi desarrollo como persona: para ejercitar la congruencia y para crecer en el amor.

Primero: entiendo que lo que pasa es normal. Luego, me enfoco en conseguir que no sea un peligro para los más pequeñitos. Finalmente, habrá que hacer que la cosa vaya a menos y pare.

Originalmente, lo hacía cuando estaba muy emocionada. Era como si no le cupiera la emoción, generalmente de alegría, y ¡zaz! Algo queda de eso, pero en general, ya no es así. Ahora, creo, está experimentando cómo funciona el mundo social. Me toca mostrarle el camino, acompañar, contener, y es muy difícil para alguien reactiva como yo, hacerlo desde el respeto; pero es lo que me parece correcto y en eso estamos, con fallas y faltas, como todo lo humano.

Silvia Parque

viernes, 7 de julio de 2017

Lentes

Me pesan los lentes. Necesitaba unos nuevos porque traía los otros sin una pata. Compré estos pensando en no tardar mucho en usar lentes de contacto. Todavía no tengo los de contacto y estos me pesan cada vez más, así que me los quito con frecuencia y luego no sé dónde los dejo. Hoy por la mañana, mi pequeña me dijo que estaban en la cocina y así di con ellos; amo su capacidad de comunicarse. Me fijaré dónde los pongo.

Silvia Parque.

jueves, 6 de julio de 2017

Sobre el amor y cosas de pareja

Oronda me encuentro:

AQUÍ el enlace para la página de Psicogrupo, donde aparecen tres textos que escribí. En uno de ellos, me faltó una referencia; evidentemente, no se publicó el texto en el que había enmendado ese error, sino el primero que envié, con la falla. Así es la vida.

Quienes saben en qué anda mi corazón, entenderán que los tres textos fueron un desafío por mis implicaciones; no sabía lo catártico y enriquecedor que resultaría escribirlos.

Silvia Parque

miércoles, 5 de julio de 2017

Aplaudir las obras buenas de las "malas personas"

He estado preguntándome esto hace un par de años:

Si una persona que realiza un buen trabajo en el ámbito de su competencia, hace algo moralmente condenable. ¿Debería abstenerme de aplauir la obra que aprecio?

Pienso:

- Lo que merece sanción es el comportamiento, aunque la sanción la reciba la persona; si esto es así, dicha persona no tiene por qué quedar "marcada" para ser sancionada en todo lo que haga. Es una mera hipótesis de trabajo.

- En las cuestiones que implican delitos y crímenes, hay encargados de administrar castigo: no a todos nos toca. En los "malos comportamientos" que no tienen problema con la ley, ¿toca administrar el castigo a quienes hayan sido afectados? ¿O es a quien tiene poder en el espacio donde ocurrió la falta?
- - Sobre esto último: aunque yo no sea la directamente afectada con un mal comportamiento, podría pensar que la sociedad misma es ofendida y que cada cual somos un tanto amenazados por el mal comportamiento contra cualquier miembro del grupo.

Tal vez dependa de cuál es el "mal comportamiento". Voy a inventar ejemplos:

Un chico, cantante popular, cuyo producto musical me gusta, hace alguna de las siguientes cosas:

a) Ignorar a sus amigos de antes de la fama.
b) Actuar prepotentemente con sus admiradores.
c) Despedir injustamente a un empleado.
d) Golpear a un mesero.
e) Insultar a su pareja.
f) No pagar manutención de sus hijos menores.
g) Violar a una mujer.
h) Matar imprudencialmente.
i) Secuestrar a alguien.
j) Asesinar a alguien.

Podría hacer una lista interminable. El asunto es: ¿Cuál de las razones amerita que nunca más le aplauda por su trabajo cantando? ¿Tiene que ver una cosa con otra?

Puede haber situaciones equivalentes con profesores universitarios, dueños de bares, técnicos electrónicos o lo que sea.

Hay veces que se trata de la víscera: si yo sé que el señor del puesto de hamburguesas maltrata a su perro, no querré comer algo que ha pasado por sus manos. Pero si el profesor de secundaria pasó una noche detenido por golpear a su esposa, siendo un excelente profesor en todos los sentidos, ¿debe separársele de su cargo por ser un mal ejemplo como persona? Ahí ya no me queda claro. No me parece que maltratar a una persona sea menos malo que maltratar a un animal, solo comparto dónde me entran las dudas. Ahora que lo escribo, pienso que si el mismo señor de las hamburguesas, maltratara a su esposa en vez de a su perro, tampoco querría comer lo que prepara. Hay diferencia entre el repudio personal y la sanción administrativa de una institución... No me queda claro cómo estoy valorando a una y a otra.

Pero, bueno, la lista de ejemplos inventados también podría extenderse interminablemente: Si se sabe que el autor de un gran libro sobre nutrición es un completo racista, ¿hay que dejar de lado sus ideas sensatas y oportunas, para que no se beneficie con el éxito?

Silvia Parque

martes, 4 de julio de 2017

Mi hija no guarda sus juguetes

A mi hija le gusta tirar las cosas. Una tarde, se quejaba, según yo, de que no podía sacar unos bloques de su bolsa. Decía "tiraaar, tiraaaar", mientras intentaba que los bloques salieran. "No es tirar", le dije, "es sacar". Y procedí a modelar cómo meter la mano y sacar los bloques, uno a uno. Pero ella se las ingenió para comunicar que eso no la satisfacía. Quería que todos cayeran en tropel. Quería "tirar": que sonaran, que hicieran montón, que no se supiera que lugar ocuparían...

Le gusta tirar sus bloques, sus tapaderitas y sus colores, que son lo que más se presta para eso; pero en general, le gusta tirar.

Tiene un platito en el que van seis rebanadas de pastel. Con ese juguete, suele molestarse si se caen las piezas; pero le gusta tirar, así que tuvo una temporada en que tiraba las rebanadas a propósito y luego se quejaba amargamente porque habían caído. También le gustaba -o le gusta- aventar; pero eso sí me molesta, así que ya lo hace mucho menos, a fuerza de repetir unas cien veces: "Eso no es pelota, ve por una pelota si quieres aventar".

El caso es que a la niña le gusta tirar los juguetes, y sea que los tire o los saque, le gusta que estén "tirados".

Yo entiendo lo que es querer que una cosa esté en determinado lugar de determinada manera, mientras estás usando otra, y entiendo que a veces estás usando algo que en ese momento no estás mirando, ni tocando, ni nada. Tal vez por mi empatía, me parece bien que haya juguetes por todos lados, prácticamente todo el tiempo. Pero en algún momento tenemos que recoger y guardar. Y casi nunca está de acuerdo. Para ser precisa, en las últimas semanas, nunca ha estado realmente de acuerdo.

No puedo decir que no sé que hacer. Me queda claro que en estos casos, el condicionamiento es útil y que nos urge incorporar "horas de recoger" a la rutina. Pero he sido negligente. Pretextos me sobran; al final casi siempre se trata de que pido paz y me sale más barato recoger yo. Claro que en la educación de los hijos, más que en cualquier otra cosa: lo barato sale caro. A ver si publicarlo aquí me hace aplicarme.

De cualquier manera, todo mi reconocimiento a los creadores de la canción: "A guardar, a guardar" (Esta es mi versión preferida.) Si algo ha sido posible, ha sido gracias a ellos.

Al menos, hay por donde pasar.
El final de un día normal, nada caótico.














 Silvia Parque

lunes, 3 de julio de 2017

Olvidé mi contraseña

Olvidé mi contraseña de Facebook. Luego la recordé, pero fue raro no recordar un dato que uso varias veces al día.

A veces me pasa con el nick de la tarjeta de débito. Hace rato, con la de Facebook, estaba cambiando unas letras de lugar; pero a veces con la tarjeta estoy frente a la caja registradora o frente al cajero automático, con la mente en blanco.

Hace años me regalaron unos ejercicios de memoria que se veían interesantes, pero luego de un par de días, me aburrí y lo dejé. Habrá que retomarlos.

Silvia Parque

viernes, 30 de junio de 2017

Apocalipsis de fuego

Hoy dije que el calor de estos días no era tan intenso como el de las semanas pasadas. Alguien estuvo de acuerdo conmigo.

Entonces llegó la noche.

Me derrito.

Hace unas semanas, me sorprendió que el calor no amainara al atardecer. Otro día, apenas salí, sentí una brisa caliente como caricia del diablo. De verdad que una tarde pensé que esto es demasiado parecido a un apocalipsis.

Silvia Parque

jueves, 29 de junio de 2017

Casa y cabello

Finalmente, me cambié de casa. Fue difícil para B, que repitió varias veces "no quiero ir aquí" desde que vinimos a explorar el terreno; pero a los dos días ya estaba a gusto. Amo tener nuestro espacio y de todas formas estoy cerca de mi abuela y mis tías. Tardé en acomodar y en hacer que hubiera Internet, pero "ya estamos". 

Creo que sentir "nuestro hogar" me hace extrañar al papá de B. Afortunadamente, estoy muy ocupada como para ponerme a imaginar cómo sería si estuviéramos los tres o para lamentar que no sea lo que no es. 

Llevo el cabello cortitito como señal de que todo es nuevo. Me han dicho que estoy obsesionada porque he ido a que lo corten unas tres veces en mes y medio (o algo así); pero son cortes simbólicos: había que hacer los necesarios. Ahora ya puede crecer.

Silvia Parque

sábado, 17 de junio de 2017

Hablar y no repetir

Durante años, creo que casi toda mi vida, antes de hablar con alguien suponía una serie de respuestas que la otra persona podía darme, tras lo cual solía concluir que era irrelevante hablar y la mayor parte de las veces, entonces: mejor no hablaba. Entre lo más importante que me dejaron los años de psicoanálisis, está la comprensión de que necesitaba "decir" para que el otro se enterase. Creo que ya he contado por aquí que mi mamá me compró un juego de química cuando se enteró de que yo lo había deseado toda la vida. Pasó y terminó mi niñez sin que abriera la boca al respecto. Cuando tenía unos doce años, un amigo de un tío mío,  me tocó los senos; yo me paralicé de impresión. Horas más tarde, fui con mi mamá y mi abuela a la tienda: me puse delante de mi mamá, de manera que le impedía el paso; esperaba que ella viera mi cara y supiera lo que había pasado. Se molestó y no se enteró. 

Claro que si el otro ya sabe, no tiene caso repetir y repetir, como si por decirlo muchas veces fuera a reaccionar o responder como una quisiera. Frecuentemente, nos portamos como si el otro no oyera o no entendiera, cuando si oyó, si entendió: simplemente no hará lo que querríamos que hiciera con eso que le hemos hecho saber.

Silvia Parque

viernes, 16 de junio de 2017

Hogar para dos

Nos mudamos. Una tía me prestará una casa que en este momento no está habitada. La misión del fin de semana es arreglar el lugar para que podamos dormir ahí el domingo. Estoy contenta, emocionada. Veo la mano de Dios haciendo lo suyo.

A mi niña no le gusta la idea. Por si tenía alguna duda, hoy que hemos ido, ha dicho "no quiero ir aquí". Ya se adaptará.

En esa casa viví unos años de mi adolescencia. Me dio gusto encontrarla diferente y no sentir que "regresaba". Fueron buenos años, fuera de la casa. Ya estaba con el papá de B cuando nos mudamos, de ahí a la última casa en la que viví con mi familia de origen; él me ayudó en esa mudanza; lo recuerdo clarito porque en mi paranoia, le hice llevar escondidas mis pastillas anticonceptivas.

Silvia Parque

jueves, 15 de junio de 2017

Las palabras de B

"Usa tus palabras", le digo a B cuando trata de pedir algo "impetuosamente", a través de expresiones no verbales. "¿Qué se dice?", le pregunto.

En esta familia amamos las palabras. Oír las suyas es de lo mejor que hay en mi día a día.

Silvia Parque

martes, 13 de junio de 2017

Dejar morir la inocencia

Veo películas mucho menos que antes. La organización de mi vida con B, sin el señor papá, dificulta bastante que tenga tiempo para eso. Pero veo una que otra, frecuentemente en episodios. Ayer terminé "LA DUDA". ¡Qué trabajo formidable! De las que sí me habría gustado ver en una sentada. [Coincido con ESTA crítica.]

Entre todo lo que puede llamar la atención de la peli, yo le dediqué un sentido momento a la pérdida de la inocencia por parte de la monja joven. Me vi un poquito, en ella.

Creo que quien fue capaz de llegar a la vida adulta con candidez en la mirada, un día se topará con la oportunidad de perder la inocencia y si no la aprovecha, la inocencia envejecida se pervertirá o se convertirá en pazguatería imbécil.

Silvia Parque

lunes, 12 de junio de 2017

Vergüenza me das

Voy a saltarme esa parte políticamente correcta en la que deslindo a los papás de la responsabilidad por las decisiones que toman sus hijos. Claro que los hijos hacemos muchas cosas que no son "para lo que nos educaron".

El caso es que en esta cultura, lo que hacen nuestros hijos a veces nos enorgullece, a veces nos avergüenza, según el caso. Yo todavía no me avergüenzo porque B tiene dos años y nada que pueda haber hecho hasta este momento, nos avergonzaría a su padre o a mí.

Un día, sin embargo, los hijos crecen. Entonces ya no se trata de que hayan rayado la pared o hayan roto las hojas de la planta de la abuela. Los adultos sí que pueden avergonzar a sus papás.

Pienso en los papás de ese hombre que abusa sexualmente de niños, en los papás de esa mujer cuya negligencia pone a sus hijos en peligro de muerte, en los papás de tantas personas que desfilan por las notas informativas.

Tal vez lo peor es que en realidad, muchas veces no los avergüenzan; ni los avergüenzan ni nada.

Me contaban el sábado, de una mujer muy indignada porque su hijo había pasado una noche en la cárcel, por golpear a la que fue su pareja; muy indignada con la mujer que llamó a la policía y puso una demanda: por su culpa -culpa de ella- habían encerrado a la criatura treintona.

Silvia Parque

domingo, 11 de junio de 2017

Mamá no lo hace todo "por tu bien"

Vamos a eliminar a las madres con severas perturbaciones psiquiátricas. Hablando de todas las demás:

Es mentira que hagan lo que hacen, siempre, por el bien de sus hijos. 

Específicamente: es mentira que siempre hagan lo que hacen motivadas fundamentalmente por una búsqueda de bienestar para sus hijos.

A veces, sí creen que lo que hacen será bueno para sus hijos; pero no es eso lo que las motiva a hacer o dejar de hacer. 

A veces, la motivación de la conducta de mamá está en la búsqueda de la propia comodidad, en una batalla por proteger su ego, en el hambre emocional que provocan vacíos con los que ha cargado toda la vida. Muchas veces, las mamás hacen lo que hacen para cumplir expectativas propias o ajenas que no tienen relación con las necesidades reales de los hijos reales (porque hay otros hijos, imaginarios, que a veces se convierten en los preferidos).  

¿Y cómo van a estar siempre procurando "el bien" de unos hijos, a los que muchas veces no miran ni escuchan? En nuestra cultura no se estila mirar realmente o escuchar realmente; mucho menos a las niñas, los niños y bebés. He visto varias escenas de bebés y niños pequeños cuya expresión es totalmente ignorada por personas que se supone están gustosamente con ellos.

Sean niños o hayan crecido, los hijos frecuentemente son tratados como objetos que se acomodan a lo que conviene a mamá: objetos sobre los que se deposita lo que mamá necesita depositar (frecuentemente, frustración). Pienso en la maternidad y las mamás; por eso hablo de ellas. No digo que no pase con los papás.

Esto puede ser una verdad de perogrullo. Los adultos sabemos que, evidentemente, nadie actúa en todo momento, siempre-siempre, como se supone que corresponde a su papel. Sin embargo, creo que es útil para desmadejar algunos embrollos psicodinámicos, hacer conciencia de cómo nos fue en la feria de las mentirillas sobre las madres.

Silvia Parque

viernes, 9 de junio de 2017

Cuando se va la pelota

La casa de mi abuela está frente a una escuela primaria. Tres veces me ha tocado salir en el momento en que a los niños se les va una pelota a la calle; hoy le tocó a mi abuela, quien seguro habrá pasado por la experiencia antes.

Es una escena que me gusta. Los niños gritan fuerte, alborotados. Cuando consiguen atención, uno pide la pelota "por favor"; cuando la reciben, varios dicen "gracias". He oído hablar mal de "estas generaciones" y de hecho he encontrado muchos niños sin modales ni consideración, a la edad en que cabría esperar que los tuvieran. Estos niños piden de buen modo.

Su juego depende de que alguien les haga el favor. Hay que ser miserable para no querer hacerlo, pero imagino muchas circunstancias por las que el transeúnte no pueda detenerse. Una vez que me lo pidieron iba con B, sin carriola, y no fue sencillo. Lo logré, pero si no hubiera podido, alguien más lo habría hecho. Sé que es así; no obstante, me asombra el espíritu que hay que tener para jugar cada día, sabiendo que la pelota puede irse, confiando en que habrá alguien que la regrese.

Silvia Parque

Te creo

Es común no creer en lo malo que otras personas dicen acerca de sí mismas.

- Soy un egoísta.
- ¿Cómo crees? Claro que no.

Yo les creo. Si lo dicen, por algo será. 

Están los que se tiran para que los levanten. Aparte de esos especímenes, a veces conocemos a la persona y sabemos que realmente hay un exceso de severidad en su juicio. Creo que puede deberse a que hay otra área en la que están mal parados, a la que no se atreven a mirar, a nombrar; así que reconozco y respeto la mala nota que se han puesto, aunque esté en un lugar donde no va.

Silvia Parque

jueves, 8 de junio de 2017

Ideas tramposas sobre el quehacer de mamá

Ser mamá es algo demandante, desafiante y complicado. Es muy difícil hacerlo "bien" y es imposible "hacerlo bien" siempre o en todo; por eso se han popularizado dos ideas tramposas:

- Que no se hacen las cosas bien o mal, sino que se hace lo mejor que se puede, esperando lo mejor con la mejor de las intenciones.

Sin embargo, hacer las cosas lo mejor que se puede, esperando lo mejor con la mejor de las intenciones es independiente de estar haciendo las cosas bien; de hecho, es totalmente compatible con estar haciéndolas mal. Una puede elegir salir de la posición de ser evaluada; eso es otro cantar.

- Que no importa si se hicieron las cosas mal, porque se hizo lo mejor que se pudo, esperando lo mejor con la mejor de las intenciones.

Pero las acciones y las omisiones tienen los efectos que les corresponden; así que importa si se hacen las cosas mal. El amor compensa, alivia y cura; pero la importancia y el poder del amor humano, no desaparecen el error o el agravio.

Voy a poner un ejemplo simple:

- La mamá X sirve el siguiente desayuno a su hijo de tres años: un huevo cocido, cuadritos de queso panela, una rebanada de pan integral, media manzana e infusión de manzanilla; para el almuerzo que comerá en el preescolar, pone en su lonchera otra rebanada de pan integral, pasas, un par de mandarinas y una botella de agua.
- La mamá Z sirve este otro desayuno para su hijo de la misma edad: un tazón de cereal azucarado con leche y una bebida industrializada sabor naranja; para el almuerzo, en la misma circunstancia, pone en la lonchera del niño: un emparedado de salchicha común y otra bebida industrializada, ahora sabor uva.

Si esto es una muestra representativa de la alimentación que brindan a sus hijos, la mamá X nutre mejor a su niño, que la mamá Z. Eso no hace a la mamá Z, una "mala madre". Dado que eso no la hace una mala madre, ¿vamos a decir que ambos estilos de alimentación son igual de "buenos"?

Ambos estilos pueden ser aceptables y pueden ser lo que más conviene a la situación de cada familia. Pero hay uno más nutritivo que el otro. ¿Por qué hacerle creer a la mamá Z que está nutriendo a su hijo "tan bien" como la mamá X?

Toco otra cuestión con la pregunta "¿Vamos a decir que...?" Porque hay que pensar qué le vamos a decir, a quién y por qué se lo estamos diciendo.

Es irrespetuoso ir por ahí pretendiendo educar adultos; además, suele ser insensible. Si la señora Z es mi amiga y me toca verla dar el desayuno descrito a su hijo, no voy a amargarle el momento ilustrándola con mis conocimientos, que a lo mejor no son novedad para ella; mucho menos si no voy a resolverle la vida para que pueda hacerlo "bien". Si una sabe algo que valga la pena divulgar, hay foros, momentos y maneras.

El ejemplo que uso está hecho a modo, evidentemente. En la mayoría de las cuestiones, no es fácil saber qué conviene o qué es apropiado, sobre todo en las que importan; además, por supuesto, hay mucho que no entra en este tipo de "evaluación". Para lo que sí entra:

En lugar de decir que todo es igual de bueno, apoyémonos en la conciencia de que no hay necesidad ni obligación de hacer siempre todo "bien". ¡Pero no quitemos mérito a quien hace algo realmente bien!

Yo he pasado malos momentos con la "hora de dormir" de mi niña. Lo solucionamos, tenemos una buena temporada y luego, otra vez volver a batallar. Si Fulanita tiene una rutina maravillosa que hace que sus niños vayan a la cama temprano y de buena gana, no voy a decir que en su caso es fácil porque no trabaja, no voy a pensar que es una ridícula por hacer un ritual del cepillado de dientes, no voy a poner cara envidiosa de "tú y tu vida perfecta con hijos perfectos". ¡Me va a dar gusto!

Hay prácticas, por otro lado, consideradas "buenas", que no valoro. Por ejemplo, no me importa que mi hija no se vea muy bien peinada. [Aquí la entrada: "Mi niña no lleva nada en el cabello".] En días ordinarios, si sube de intensidad su protesta porque la peino: no la peino. Pero si veo a una niña con un lindo peinado, puedo apreciarlo. No supongo de antemano que hubo amenazas y chantaje para que ese peinado existiera, no deslegitimo por defecto lo que consiguió otra mamá -casi siempre es una mamá-.

Hay prácticas, también, que siendo consideradas "buenas" por la generalidad de las personas, a mí me parece que no están bien; por ejemplo, las que implican promover la competencia entre niños pequeños. Incluso en estos casos, puedo apreciar lo que hay de buena intención en los papás y mamás metidos en el ajo. El punto es no salir con que: "sería bueno que no lo hicieran, pero si lo hacen, también está bien para los niños porque al fin [inserte aquí alguna de las dos ideas tramposas mencionadas]"

Podemos equivocarnos en nuestra apreciación de que una práctica es buena o conveniente y otra es mala o inconveniente. Pero creo que hace falta la integridad de apostar por lo que concluimos.

Silvia Parque

martes, 6 de junio de 2017

Me rasco la cabeza

En septiembre del año pasado escribí "Me hago hoyos en la cabeza". Desde entonces, lo he dejado, he caído en la tentación, he vuelto a dejarlo, he caído otra vez y así hasta llegar al día en que vine a vivir a Chihuahua. Aquí se desató el acabose. Me puse un alto y ocurrió como cuando aplastas una araña y salen de ella un montón de arañitas. Empecé a rascarme el resto de la cabeza. Toda la cabeza.

Me arde.

Una noche más así y será oficialmente un problema.

Necesito un pañuelo para cubrirme y proteger este lastimado cuero cabelludo.

Silvia Parque

lunes, 5 de junio de 2017

¿Qué es lo más importante?

¿Cómo se establece qué es más importante?

En términos generales, hablando de la vida, de los valores, la introspección revela en dónde están puestos nuestros afectos y nuestra atención, hacia dónde va dirigida nuestra energía y qué necesidades surgen reiteradamente; entonces va revelándose, a su vez, qué es lo que más nos importa: el logra que trasciende en el tiempo, el reconocimiento social, la sensación subjetiva de bienestar, etc.

Pero cuando se trata de lo específico en un momento determinado; cuando se trata de decidir un curso de acción y hay que tomar en cuenta qué importa, qué urge, que se necesita, qué conviene... Me parece más complicado.

Silvia Parque

domingo, 4 de junio de 2017

Ser mamá junto al papá

Me hace falta la presencia del papá de B, apoyándome como mamá. Hablamos por teléfono todos los días y nos escribimos; pero no me da tiempo de describir como quisiera las situaciones, ni a él de responder específicamente a cada cuestión.

Cuando dejamos de ser pareja, lamenté perder ese "estar-con" alguien con quien estás en sintonía... Ya no estábamos en sintonía en muchas cosas, claro; pero siempre hemos compartido, digamos... valores fundamentales. Creo que por eso estamos de acuerdo en todo lo importante respecto a B y extraño convivir con "eso"; me hace falta el apoyo de alguien a quien no solo le importo, sino que va por el mismo camino hacia el mismo lugar; o más bien, las manifestaciones de apoyo que se dan con la presencia física: no es lo mismo a larga distancia.

Silvia Parque

sábado, 3 de junio de 2017

Escribiendo en el espejo

Estoy escribiendo para la página "Psicogrupo". [AQUÍ el enlace a mi artículo publicado.] Los temas que hemos convenido que trate son los que tengo en mente. Hoy envié un texto sobre la separación de las parejas.

No imaginé que sería tan difícil escribirlo. Fue confrontador, catártico y enriquecedor. Tuve que preguntarme varias veces si de verdad quiero decirle al mundo eso que pienso. También lo disfruté.

Aquí una cita que no incluí, de André Comte-Sponville:
Hemos mamado el amor al mismo tiempo que la leche, lo bastante como para saber que sólo él podía llenarnos (que "sin amor no se es nada” como dice la canción), y que desde ese momento, y para siempre, no cesaría de faltarnos...
Y yo, además, destetando a B.

Silvia Parque

miércoles, 31 de mayo de 2017

Todo es de B

Empezó en Querétaro, pero acá ha llegado a límites insospechados. Todo es de B. Cada cosa y cada evento, excepto su cama.

Recibió una caja registradora en su cumpleaños, con billetes, tarjeta de crédito y monedas: tres monedas, exactamente. Le digo "esta es de 25" y responde rápido "es de B".

Menciona que C le regaló la pijama que le estoy poniendo; aclaro: "te lo regalaron las nietas de C" y se apresura: "las nietas de B".

Silvia Parque

martes, 30 de mayo de 2017

Fuera de este mundo

B en su primera visita a la biblioteca.
Es simpático que algunos cristianos y algunas feministas educan a sus hij@s en casa -sin enviarles a la escuela- básicamente por la misma razón: el sistema educativo funciona de un modo que no consideran apropiado y quieren que sus hij@s aprendan otras cosas y de otras maneras.

Habrá inconvenientes asociados a la educación en casa; sin embargo, lo primero que salta en mucha de la crítica a esta práctica es que "todos los niños deben ir a la escuela porque todos los niños van a la escuela". Todos deben hacer lo que todos hacen.

En la variedad de "¿cómo no le vas a dar X?" y ¿cómo no la vas a dejar que Y"? -o viceversa- , que puede escuchar una mamá o un papá, el fondo del asunto es que para ser normal hay que ser como todos. Y que esa "normalidad" (hablando de la normalidad estadística) es algo deseable.

Hay que ser obtuso o muy egocéntrico para querer criar niños aislados del mundo. Pero hay muchos mundos posibles y muchos modos de situarse en el mundo. Supongo que la mayoría de los papás y las mamás preferiríamos que nuestra criatura se ahorrara las complicaciones que suelen acompañar el ser "raro"; pero con los principios no se transige, en lo que es valioso no se hacen descuentos. Lo bueno no se define porque  "lo hagan todos" o "siempre se haya hecho".

Silvia Parque

lunes, 29 de mayo de 2017

Enamoramiento

Me enamoro rápido y con frecuencia. Se me da bien y termina bien, a menudo con un final pre-programado. A menudo habiendo implicado poco al objeto del enamoramiento. El amor es otra cosa.

He dicho antes que en la escuela, siempre estuve un poco enamorada de un profesor u otro. En mi matrimonio había espacio para mis pequeños romances casi siempre imaginarios. He pasado temporadas realmente enamorada de personajes de ficción.

Solo me faltó enamoramiento en los momentos más malos. Solo he pasado largas temporadas no-enamorada cuando he traído perdida a la mujer que soy.

Silvia Parque

domingo, 28 de mayo de 2017

Duérmete, niña

Pasa la medianoche y mi hija quiere platicar; quiere jugar; quiere seguir con el día.

Mientras escribo se reduce notoriamente el nivel de su ruido.

Se ha quedado dormida.

Hace un par de noches comprobé que si no "cae" de inmediato luego de los arrumacos, no se quedará dormida conmigo en la cama. No puede dejar de platicar. Así que la dejo a su aire, lo que a veces no le parece bien; se opone y a veces se opone con gran pena.

Nunca dejaría de atender su malestar; pero en noches como ésta, me llama y no acudo a la primera, porque a veces luego de llamarme se entretiene con algo y es una oportunidad para que se quede dormida. También le digo que "voooy en un momeeento" y voy hasta que termino lo que estoy haciendo, aunque escuche algo de queja penosa en lo que estoy ocupada. Es otra oportunidad para que "caiga" porque, como he dicho, no se va a quedar dormida conmigo ahí junto.

Y me acuerdo de Matt, diciendo que leyó el libro completo de Estivill y sí le sirvió, aplicado usando su criterio, y de cómo me propuse nunca dejar sola a B con una pena. No la dejaría si supiera que está verdaderamente sufriendo; pero de algún modo, para una pequeñita, no tener lo que quiere como lo quiere es una pena, y yo tuve la fantasía de estar junto a ella cada vez, disponible para el abrazo.

Silvia Parque

viernes, 26 de mayo de 2017

Contentita me hallo

Estoy feliz como una lombriz porque una colaboración mía aparece en PSICOGRUPO.

Escribí este ensayo hace unos dos meses, con B rondándome y desconectando la laptop; descubrió que era una manera infalible de que le prestara atención.

Hace mucho que no escribía en este "registro" y me encantó volver a hacerlo. Me dio claridad sobre lo que estaré haciendo el resto de mi vida. El vínculo AQUÍ.

Silvia Parque

miércoles, 24 de mayo de 2017

Debate amañado

Me compré cacao después de mucho tiempo de desearlo. Me hace feliz desde abrir el envase. Qué rico ponerle al café...

Imagino que preparo un postre en mi casa, es decir, imagino que rento una casa y preparo algo rico de chocolate en mi cocina; tal vez, un pastel. Luego pienso que quizá no tenga una estufa con horno, que quizá pasé otra temporada en la que el presupuesto no alcance para postres. Me detengo y me digo que soy una persona tan capaz como el resto del mundo que tiene casa, estufa y prepara lo que le da la gana. Pienso que hay como cincuenta mil cosas que pagar antes de mudarme. Me digo que no son cincuenta mil y que no importa no saber cómo, lo importante es hacer lo que corresponde...

Es una especie de debate entre la yo con fe y la otra yo. No importa cuáles sean las premisas argumentadas, la yo con fe siempre gana.

Silvia Parque

martes, 23 de mayo de 2017

Tan bueno como lo real, pero no me confundo

Hoy me llamó la atención algo del juego de B; no recuerdo qué era. Algo sobre la realidad de su juego o la realidad en su juego.

Ayer, por segunda vez en la semana, no quiso ir al parque; estaba muy a gusto jugando... a que estaba en el parque.

Hace meses, llevaba una lámina de masa moldeadora en la mano, con la mano junto al oído y conversaba. "Ah, es un teléfono", dije. "No, solo es plastilina", aclaró.

Silvia Parque

lunes, 22 de mayo de 2017

Seguir viviendo cuando ha desaparecido un familiar

Es una locura la cantidad de personas desaparecidas en los últimos años. Carteles y más carteles aparecen en mis redes sociales. Sé que con los menores de edad, hay la posibilidad de que se trate de sustracción por parte de papá o de mamá, y de alguna manera eso puede ser "menos malo" -no siempre-. Pero son demasiados. Se me congestiona el ceño cuando imagino a sus papás preguntándose dónde están. Me causa horror imaginar la angustia de no poder hacer nada; ese momento en que ya no hay más difusión por hacer, ni más recursos para ir a otro lugar o contratar a alguien más que colabore en la búsqueda.

¿Qué sigue en la vida de la familia cuando han pasado meses y no hay rastro de quien desapareció? ¿Qué sigue cuando han pasado años? Por más que sea dolorosa la muerte de un hijo, se cumplen los ritos de despedida, se vive un duelo y los padres pueden seguir adelante; tal vez con una cicatriz que dolerá siempre, pero "bien". No puede haber despedida -creo- cuando el hijo o la hija desaparecieron.

¿En qué momento se deja de hacer "campaña de búsqueda"? ¿En qué momento una mamá vuelve a sentarse a disfrutar de una buena cena con sobremesa y reír con los amigos, si no sabe qué es de su hijo o de su hija? Lo más probable es que necesiten atender a otros hijos, el trabajo u otras cosas, y que vayan relegando la búsqueda, sobre todo porque -supongo- se acaban las cosas por hacer.

Fui al perfil de Facebook de una mujer que publica fotos de su hermana a la que han estado buscando hace días. La vi sonriendo y contenta y me impacta cómo la vida sigue. No critico que sonría y que esté contenta; por supuesto que no. Solo me aterra pensar que mientras una mujer puede estar siendo torturada, su familia que la ama y que sinceramente espera volver a verla, está pasando bien el rato. Porque ni modo de que realmente todos y cada uno de los ratos la pasen mal, un día tras otro. Repito que no me parece "malo", me parece humano y en dado caso, hasta bueno. Pero me impacta.

Silvia Parque 

domingo, 21 de mayo de 2017

El hijo de la promesa

Creo que quienes pedimos algo a Dios, tenemos el riesgo de tomar un "algo" que no es lo que está enviando Dios, creyendo que es la respuesta a nuestra petición.

Yo le pedí hace semanas, cierta información que necesitaba. A los pocos días se me presentó la oportunidad de meterme donde no tenía permiso de entrar, entré, me enteré de lo que necesitaba saber; pero supe de inmediato que ese no era el modo de Dios. 

El primer hijo de Abraham no fue "el hijo de la promesa".

Silvia Parque

miércoles, 17 de mayo de 2017

Té de hierbas

Tengo mi querido té de hierbas, de nuevo, después de mucho tiempo. Hace días el agua no podía quitarme la sensación de sed y quería algo dulce, de preferencia chocolate, a cada rato. Con mi té, se acabó eso. Y puedo trabajar de noche tan campante. Cuando pueda llevar a B a una estancia, me desvelaré mucho menos, pero por ahora es necesario.

Silvia Parque

martes, 16 de mayo de 2017

Mi niña llora "de la nada"

Hoy B ha llorado y llorado y llorado. No un chillido por querer algo que no puede tener: eso no ha faltado, pero no es a lo que me refiero. Esto otro empieza con una cara que se pone triste, muy triste, sigue con llanto de gran pena y dura mucho tiempo con sollozos que pueden volver a ser llanto en cualquier momento. Ha pasado antes y pasó hace rato. Sé que hay motivos profundos y desencadenantes, pero ahí lidiando con el asunto da la impresión de salir "de la nada".

En esta ocasión, yo terminaba de cambiarle el pañal y mencioné lo a gusto que estábamos jugando, lo bueno que estaba el café que me preparó y que ella también había tomado café. Acabábamos de tener un muy buen rato, así que yo le hablaba tan contenta como ella parecía estar. Le dije: "bueno, las niñas no toman café, pero tú tomaste de mentiritas, de jueguito". Y ¡zaz!

Me cuesta creer que ese comentario haya desencadenado tanta pena, pero parece que así fue. Eso o vio algo o recordó algo o yo no sé...

Hay que considerar que está en medio del destete: todo iba muy bien, y resolvió que siempre sí quiere mamar como antes. Por lo que leo, a los dos años es la peor edad para destetar, pero pues es la edad en que he dejado de querer darle. ¿Cómo no va a estar sentimental? También está la ausencia -no sé si es el concepto indicado- de su papá. Habla con él al menos una vez al día; pero en su alma debe estar la noción de que él no está como estaba antes.

Aunque sea una niña feliz, habrá emociones congestionadas que se desborden de pronto, como "de la nada".

Silvia Parque

Aquí matan

Me dije, cuando decidí regresar al Rancho Grande del que salí, que no escribiría sobre la situación de violencia que mata personas en este lugar. No escribir es un modo de controlar la energía que deposito en el asunto y representa un "solo paso por aquí y mientras estoy, vivo en el abrazo a mi hija más que en cualquier otro lado". Así que solo voy a decir algo que seguramente he dicho antes.

Lo voy a desglosar para que sea lo más claro posible:

1. Cuando una persona es asesinada, el asesino es culpable de asesinato.
2. Cuando una persona es asesinada, la víctima es culpable de nada.
2. De nuevo: la víctima es culpable de nada. Mientras vivía, quizá hiciera cosas de las que es culpable, cosas que casi nunca son de la incumbencia de la mayoría de quienes se enteran de su muerte; en tanto víctima de asesinato, lo que le toca de culpa es nada.
3. Una mujer es una persona.
4. Las personas (de nuevo: las mujeres son personas) tienen derecho a vivir.
5. Vivir incluye transitar libremente por las calles, desplazarse de una ciudad a otra (por carretera, sola, en el vehículo que le convenga o como sea), etc.

Ojalá un día, al menos las personas que nunca han matado -mucho menos asesinado-, esas personas que no se atreverían a hacerlo, comprendan esto tan cabalmente que dejen de culpabilizar a las víctimas, que dejen de hacer de un crimen y del sufrimiento de una familia, motivo de chisme para el morbo, y que sientan empatía con cada protesta contra la impunidad.

Silvia Parque

domingo, 14 de mayo de 2017

Si no lo usas, se va

Escribí ESTA entrada en noviembre del 2011. Hablaba de que por fin estaba usando un difusor para aromatizar, luego de mucho tiempo de ponerme trabas para disfrutarlo. Muchos objetos los usé mucho menos de lo que habría podido o querido. Hoy no los tengo. Cuando entendí que lo que no usara iba a ser quitado de mi vida, esto empezó a suceder con mayor velocidad. Louise Hay diría que cuando tienes el conocimiento llegas a la manifestación del karma instantáneo.

Rentaré una casa pronto y prácticamente todo será nuevo para mí. Me propongo usar cada objeto. Me propongo usar cada hora del día, mi talento, mis habilidades y mi voz.

Silvia Parque

sábado, 13 de mayo de 2017

Los incompletos

Todos tenemos un nudo, una falta, una complicación a partir de la cual devenimos sujetos. Pero mucha gente, no sé si la mayoría, está más bien completa; otros, no. Esa incompletud a veces echa raíces, a veces florece y da fruto.

Silvia Parque 

viernes, 12 de mayo de 2017

¿Por qué pagar si nada más es trabajo?

Estaba leyendo ESTO en Facebook y recordé la siguiente cita, de un trabajo de Evelyn Diez-Martínez*:
Los niños a partir de los 3 o 4 años saben que los adultos trabajan para obtener dinero, pero sus ideas no siempre son iguales a las de los adultos (por ejemplo, una maestra, un médico, un payaso o un músico pueden trabajar sin que les paguen, puesto que los sujetos creen que este trabajo está basado en relaciones personales y no institucionales).
Cuando lo leí pensé que muchos, muchos, muchos adultos piensan como niños de 3 o 4 años. Además de no comprender que son trabajos también aquellos en los que se trata fundamentalmente de diseñar, proyectar, crear algo abstracto, etc., el egocentrismo es mayúsculo. Recuerdo una correctora de estilo que explicaba en un artículo algo que debería ser obvio: las razones por las que no iba a "darle una leída" y "dar una opinión" de tu texto "como favor". No recuerdo quién era... En alguna parte decía algo sobre la creencia del otro, de que apreciarás que te comparta su tesoro, tanto como para sentirte suficientemente recompensada por el hecho de que te haya tenido en cuenta. Yo he detenido alguna llamada telefónica que rondaba los cuarenta minutos, porque me disponía a cenar. Mi interlocutor estaba emocionado hablándome de sus dificultades con su tesis. ¿Sería posible que yo prefiriera cenar con mi marido**?

* La alfabetización socioeconómica y financiera y la educación para el consumo sostenible en México: algunas reflexiones desde la psicología y la educación. Publicada en el 2009, en CPU-e, Revista de Investigación Educativa, 8.
** Había un marido.

Silvia Parque

jueves, 11 de mayo de 2017

Mi hija cada vez que voy al baño

Hoy B se ha quedado con una tía mía, mientras yo asistía a una reunión; unas dos horas.

Ayer se quedó con otra tía mía, mientras mi abuela y yo íbamos al cine; serían poco menos de tres horas.

La dejé y la encontré bien, en ambas ocasiones; de hecho, la encontré bastante contenta. Otros días se ha quedado con mi abuela por la mañana; la he dejado dormida, de modo que reclama mi presencia al despertar, pero según dice mi abuela, se conforma pronto, come bien, juega y hace travesuras.

¡Pero no se me ocurra ir al baño! Sea que le avise o que ella lo descubra, ahí sí hay quejas penosas y lloriqueo. Deja lo que esté haciendo y nadie más le vale como compañía: necesita a mamá inmediata e imperiosamente.

Silvia Parque

miércoles, 10 de mayo de 2017

Día de la madre

Mientras escribo, termina el Día de la madre en México. La mayor parte de las mamás a mi alrededor tuvimos un día de celebración. El mío ha sido una fiesta del principio al fin. Me regalé a mí misma llevar por primera vez a B a la biblioteca -infantil-, su tío nos invitó a comer y me di gusto con un fetuccini al pesto; finalmente, convencí a mi abuela de que fuéramos al cine. Entre evento y evento he gozado de abrazos, risas, regalos y felicitaciones. ¡Y cómo me abraza mi niña!

Ahora, pienso en las mamás que no pueden celebrar porque no saben donde están sus hijos: hijos migrantes en terreno inhóspito, hijos arrebatados de sus vidas por la fuerza, hijos -tantas hijas- que salieron un día a vivir y no regresaron. Pienso en las mamás que están tratando de conseguir sumas apabullantes de dinero para tratamientos médicos, en las que tienen hijos con malestar físico para el que no hay tratamiento, en las que tienen a la muerte revoloteando sobre la cama de sus desvelos.

Silvia Parque

lunes, 8 de mayo de 2017

Pertenencia y posesión

Ayer domingo encontré el lugar que necesitaba para congregarme. Además de lo que Dios tuvo para mí ese día, en la alabanza y en la prédica del servicio, el hecho de saber que volveré a ese sitio con esas personas me hizo sentir que encontré casa.

Hoy recibí tres cajas que viajaron desde Querétaro con cosas de B y mías. Dejé de sentirme "desposeída". Supongo que me sentí "poseedora". Viajaron también regalitos que me dieron un subidón porque son cosas muy-de-mi-tipo, muy para-mí, muy-yo. 

Silvia Parque

sábado, 6 de mayo de 2017

Fantasías sobre los hijos

El papá de B y yo bromeábamos con que nuestros hijos se convirtieran en personas opuestas a lo que somos: una hija monja o un hijo sacerdote, hijos en el ejército, exitosos empresarios progres que nos enviarían regalos costosos. Cuando nació B, improvisábamos respuestas a supuestas ideas de la hija adolescente, como tatuarse los ojos o implantarse alas -que pagaría su abuela cuando nosotros nos negáramos a hacerlo-. Hoy noté que ya no fantaseo con eso.

Silvia Parque

viernes, 5 de mayo de 2017

B seria

Hoy le puse a B un video que hace meses no habíamos visto, y que disfrutaba mucho. Se quedó totalmente seria, hasta pensé que tenía miedo; parece que ya no le gusta.

A veces se queda mirando hacia el horizonte, absorta. A veces se queda como con este video: muy seria.

Silvia Parque

jueves, 4 de mayo de 2017

El "no" de los dos años

Como casi todos los niños, B dijo "no" antes de decir "sí". Su "sí" es un "shi" delicioso que usa poco. El "no", en cambio, lo usa todo el día.

Yo: Voy al baño.
Ella: Noooo.

Yo: Voy a tomar agua.
Ella: Noooo.

Yo: Voy a trabajar.
Ella: ¡Noooo!

Vamos a lavarte los dientes.- No. Vamos a bañarte.- No. Vamos a casi cualquier cosa que mamá disponga.- No. Y eso que por ejemplo, bañarse le gusta mucho: desde quitarse la ropa hasta el momento en que la cargo a la recámara, mojadita y limpia. Pero está necesitada de decir "no". Muchas veces. A veces fuerte. A veces repetidamente.

Dice "no" cuando rechaza algo, de un modo que le hace a una cuestionarse qué es la construcción de la realidad. Por ejemplo, si se le cae la leche, dice "no se cayó la leche". Si se pegó en la cabeza, mientras llora porque le duele, dice "no se pegó en la cabeza".

Evito decirle "¡Sí!" cuando se opone. Le devuelvo mi interpretación de lo que está pasando: "no quieres que vaya al baño / ¿no quieres que tome agua? / quieres que mamá se quede contigo y sigamos jugando". Me maravillo de verla afirmarse y convertirse en quien es.

Silvia Parque


miércoles, 3 de mayo de 2017

Notas sobre la comida en Chihuahua y en Querétaro

Gorditas. Imagen del restaurante "La fiesta"
tomada de la página tripadvisor.
En Querétaro hay mejor fruta y mejor verdura, a mejor precio; excepto por las manzanas: en Chihuahua tenemos las mejores manzanas del mundo, aunque no se distinguen especialmente por un precio accesible.

En Chihuahua hay mejor carne. Cien mil millones de veces mejor que en cualquier otra parte: mejor que en Sonora. Amo nuestra barbacoa de res y nunca pude asimilar que la barbacoa fuera de borrego.

La del queso es una cuestión complicada. El famoso queso de acá es tipo manchego y en Querétaro se consigue muy buen queso Oaxaca. Incomparables.
Discada. Imagen del blog "Chihuahuense".

El chorizo Camargo -de acá- es muy sabroso; sin embargo, como es relativamente picante, yo no necesariamente lo disfruto más. Y a Querétaro llega el chorizo de Toluca, que es muy bueno: mérito de los toluqueños, pero ventaja para los queretanos. Eso pasa mucho: tal como digo que en Querétaro "se consigue" muy buen queso; también se consiguen, en temporada, fresas de Guanajuato o aguacates de Michoacán.

En la calle, Querétaro tiene gorditas de migajas. Chihuahua tiene burritos (no burritas). Acá las gorditas usualmente se preparan "de harina", que quiere decir "de harina de trigo". Los tacos de acá no son baratos (tal vez nada por acá es barato).

Los guisos de allá son evidentemente más elaborados. Necesitan cocinar mejor porque no tienen nuestra carne.

Silvia Parque

martes, 2 de mayo de 2017

Regalar ropa a una niña

B es feliz con ropa nueva o zapatos nuevos. Le gusta ver las prendas, elegir y obtener una una... dos, tres o las que sean. Le emociona. Le gusta ir de compras. Herencia de su padre.

Yo pensaba que era "mal plan" regalar ropa a una niña pequeña (mal plan con la niña; queda claro que es un buen regalo y que a los papás puede encantarles); pero veo que mi hija no es la única a la que verdaderamente le gusta recibir ropa o calzado. No sé si será cosa de esta generación. No sé si pasa igual con los niños -hombres-.

Silvia Parque

lunes, 1 de mayo de 2017

Dulce hogar

Me resulta de lo más complicado hacer "la vida normal" estando en casa de mi abuela. Lo más evidente es que no tengo control sobre el ambiente de B; eso dificulta poner en marcha "la rutina". Tampoco tengo un espacio privado del que pueda apropiarme; eso hace que me sienta como un pez nadando en agua de jamaica.

Esta sensación de estar acampando no es buena ni para el trabajo ni para mis proyectos personales; pero: o consigo hacer lo necesario con ella, o el campamento se prolongará.

Silvia Parque

domingo, 30 de abril de 2017

Lo de ser niños

A unos se les da mejor que a otros lo de ser niños. A mí no se me dio bien. No me gustaba ser niña ni me gustaban los otros niños; claro que muchas cosas me gustaban: mi cama de oro, por ejemplo; pero, en general, no estaba a gusto, digamos... "existiendo".

Quería crecer.

Fui feliz de hacerme mayor.

Pienso en esto cada vez que, a propósito del día del niño, aparecen frases como "¿Y para qué queríamos crecer?" Porque a mí me queda claro: para ser libre, para tener mi espacio, para entender. Era como si me quedara chica; quiero decir, como si mi yo-niña le quedara ajustada a mi "ser-yo"

Y crecer funcionó. Me gustó ser adolescente, me gustó ser joven, me gusta ser adulta. Me encantaría no tener que preocuparme y vivir jugando, pero eso se traduce en ser rica, no en ser niña.

Silvia Parque

jueves, 27 de abril de 2017

No querré un perro

Soy de reptiles, no de mamíferos; pero creo que los niños ganan mucho cuando un animal forma parte de la familia y el animal que imaginaba formando parte de la mía, acompañando la niñez de mis hijos, era un perro. Me gustan los perros. Creí que no quería uno por el momento, porque no tengo condiciones para cuidarlo y porque bastante ocupada estoy con B; pero me doy cuenta de que no lo querré después, tampoco. 

Alguna ventaja hay para los niños que tienen una casa con papá y otra con mamá: lo que no se puede en un lado, a lo mejor se puede en el otro.

Por si alguien andaba con el pendiente.

Silvia Parque

miércoles, 26 de abril de 2017

La casa donde crecí y caminar con carga

Hoy, sin haberlo planeado, terminé caminando por la calle de la casa donde crecí.

Mi regreso al Rancho Grande significó volver al fraccionamiento donde viví varios años antes de casarme. Por el rumbo de mi niñez, no había vuelto ni cuando venía de visita.

Como suele suceder en estos casos, la calle, la cuadra, todo alrededor es más "pequeño" de lo que recordaba. Excepto "mi casa". Como ahora construyen de menor tamaño las casas de colonias populares, no me pareció pequeña. Estuve ahí un par de minutos, dando unos pasos para adelante y otros para atrás, tratando de ver algo más de lo que podía ver.

Necesité caminar buen rato para llegar al lugar al que me dirigía.

Tuve la sensación de "no quiero que me vean", que cargué durante años en Querétaro. Cuando quedé devastada, temía salir a la calle y toparme con tres o cuatro personas. Me recuperé; pero nunca volví a sentirme completamente a gusto y relajada, por ejemplo, en el centro. Acá también pasaron cosas que hacen que tema encontrar al menos a una persona, La diferencia es que esta persona, probablemente no sepa que existo: así que es el colmo. Acomodé las ideas sobre esta mierda, en el camino.

Silvia Parque

martes, 25 de abril de 2017

La casa que quiero

Pienso en la casa que quiero desde que era niña. Hace unos meses la pienso mucho: por las mudanzas, por trabajar para una inmobiliaria, porque ya me alcanzó el "cuando sea grande". He buscado imágenes en Internet para darme el gusto de ver lo que tengo en mente, pero no encuentro algo que se parezca.

La pienso por fuera y por dentro, amueblada y decorada. Dibujo planos. Ojalá pudiera dibujar muebles y demás.

Silvia Parque

lunes, 24 de abril de 2017

Amigos por correspondencia

Cuando estudiaba la carrera, todavía había en algunas revistas (de papel) una sección de "Amigos por correspondencia". Por si me lee alguien menor que yo, explico que las personas enviaban su nombre, su dirección y una breve descripción de sí mismos, buscando que alguien les escribiera.

Yo escribí a un cubano más o menos de mi edad. Me contestó; le contesté; me contestó... Duramos varios meses carteándonos. Una experiencia muy agradable. Él iba a mudarse o algo así, y se interrumpió nuestra correspondencia. Ahora que me deshacía de todas las cosas posibles, para mudarme acá, fui incapaz de tirar sus cartas. Hoy lo he recordado, tecleé su nombre en Google y me apareció su perfil de Facebook. Su nombre es poco común, pero no estoy segura de que ese sea su apellido... Tal vez le envíe una solicitud de amistad.

Silvia Parque

viernes, 21 de abril de 2017

Reencuentro con el centro de la ciudad

Ayer fuimos a ver una dermatóloga por un detalle en la piel de B, que gracias a Dios resultó ser simplemente una característica suya. El consultorio está en el centro de la ciudad, por lo que por primera vez desde que llegamos al Rancho-Grande, nos alejamos de la casa.

Sentí "algo" cuando entramos al centro: un poco de pena y miedo de sentir dolor. Yo estudiaba por ahí y durante buen tiempo, el papá de B vivió por ahí, así que eran nuestros rumbos. No deja de sorprenderme cómo me fue tan totalmente desconocida la posibilidad de que un día, yo viera esas calles -yo existiera- sin que él me amara, sin sentirme suya.

Tomé un taxi al salir de la consulta. Volvimos a la casa por un camino diferente al que habíamos hecho para llegar al consultorio. Por ahí, no reconocí nada hasta que llegamos al periférico; conocía ese aire, ese cielo e incluso el material de las construcciones, pero nada más.

Silvia Parque

jueves, 20 de abril de 2017

El café con chocolate está bien

Escribo un artículo. La niña duerme a un par de metros de mí. Hace calor.

Debía entregar hoy el texto, pero la eminente especialista -dermatóloga- que fui a consultar, me recibió más de una hora tarde y se movieron mis planes. Estará mañana. Pude y debí organizarme mejor para no desvelarme tanto y cumplir con la fecha pactada, pero en esta ocasión, me ha convenido revivir la sensación de ansiedad rica de estar a "última hora" porque me ha recordado que de aquí soy. Me dedicaré a esto. Le llamaré trabajo porque estoy cansada mientras lo hago y porque de día me cuesta lidiar con B mientras tecleo; pero lo viviré con tanto gusto que, aunque ya no lo haría gratis, sabré para mis adentros que es la clase de cosas que eventualmente haría por amor al arte.

Así que escribo el artículo, veo mi Timeline de Twitter, vengo para acá; la niña duerme y el café con chocolate está bien.

Silvia Parque

miércoles, 19 de abril de 2017

"Tu nombre me lleva atada..."


Hace dos años.
Felposo es un amigo fiel.

B cumplió dos añitos ayer. Veinticuatro meses de vida fuera del útero. Dos años de haberme abierto la puerta a una dimensión desconocida de amor. Su día tuvo varias de sus cosas favoritas y seguiremos de celebración hasta el día 30, con la fiesta oficial.

En medio de su alegría y su vigorosa resistencia a una parte de mis indicaciones, yo busco empleo con el alma llena de "porque te quiero a ti, porque te quiero, cerré mi puerta una mañana y me eché a andar".

Silvia Parque

lunes, 17 de abril de 2017

Aquí estaremos mañana

B cumple años mañana. Luego de una semana difícil, recién llegadas al Rancho-Grande, hemos vuelto al inicio de la normalidad. Sobre todo, yo conseguí estabilizarme; ella responde a eso de inmediato. Así que estamos bien y a punto de celebrar. Con ella cada día es digno de celebración, pero el día del cumpleaños es la gran cosa.

Silvia Parque

domingo, 16 de abril de 2017

Cuerpo de mi vida


Me resfrié al mismo tiempo que empecé a sentir dolor en las manos, los brazos y los hombros. He estado tomando antigripal y analgésico para eso; pero hoy los dejé para tomar antihistamínico porque tuve una reacción alérgica a quién sabe qué.

Cuerpo de mi vida, querido mío:
Me ha quedado claro que no estamos a gusto; pero calma; estamos bien. Mira a la niña: ha pasado un día de lo mejor. A veces hay que hacer lo que hay que hacer. Confía en mí.

Silvia Parque

viernes, 14 de abril de 2017

Nunca más

La vida es de procesos, pero hay eventos determinantes, muchas veces vinculados con decisiones.

He contado antes que un día, cuando yo era adolescente, mi mamá me dijo que entendía que yo necesitaba ir a terapia -yo se lo había pedido- y que nunca más iba a quejarse por llevarme o traerme. No sé qué mosca le picó, pero cumplió su palabra al pie de la letra.

Creo que algo tiene que pasar para que tomemos una decisión que nos compromete de modo que no hay titubeo. Supongo que a veces ese algo escapa a nuestro entendimiento. Yo suelo saber "qué pasó" cuando aprieto un botón o doy un giro al volante. Una mañana, cuando B tenía unos meses, me sonrió, no le devolví la sonrisa y ella dejó de sonreír. Fue cosa de unos tres segundos. Yo había tenido un mal momento con su papá y me sentía terrible; pero me sentí fatal después de hacerlo eso a su sonrisa de bebé. Me dije que nunca más volvería a ocurrir. Me desvinculé afectivamente de lo que me hiciera sufrir de modo que representara un riesgo para las sonrisas de mi niña.

Ayer por la noche, tuve un gran disgusto. Pocas veces me lleno de coraje; ayer pasó y me sentí desbordada, sin modo de sacar la frustración porque son cosas con el papá de B y no puedo hablar del tema con ella por ahí. Mi niña acabó con una mamá descompuesta. Ella no quería ir a dormirse, no quería tomar medicina, y yo no quería batallar. Le abrí la boca, le metí el jarabe y todavía le dije: "¡No vayas a vomitar!" y "¡Ya vomitaste!" Recordé a la vecinita de Aquiles, enferma, a la que gritaban que ya se callara. Le puse a mi niña su suéter más querido -sucio-. No podía darle teta porque su constipación nasal hace que se acomode de forma que me lastima. Fui incapaz de ser más cariñosa, pero me dije que nunca más volvería a ocurrir. Si pude hacerlo con la tristeza, puedo hacerlo con el enojo.

Silvia Parque

miércoles, 12 de abril de 2017

Crisis de adaptación: dos por una


Anoche, B tuvo fiebre como reacción a una vacuna. La metí a bañar dos veces y estuve largo rato humedeciéndole la frente; no podía darle antipirético, según la enfermera que la vacunó. Hoy amaneció resfriada y de una sensibilidad al máximo nivel, con lloriqueo constante. Está en crisis de adaptación y resiente, sobre todo, la falta de la presencia física de su papá. Ayer me apenó verla correr a la puerta y oírla insistir en que abriera porque ya había llegado su papá; pero hoy, le puse "El surco", dijo "teléfono de papá" y cuando le aclaré que no, que yo había puesto la canción en la computadora, se puso a llorar y ahí sí me estrujó el corazón. Tal vez otras veces ha pasado igual cantidad de días sin verlo, pero estaría mucho más pequeña y no tendría a la mamá estresada.

Sé que le transmito mi estrés. Es más: creo que todo su malestar, incluyendo el efecto en su cuerpo de la vacuna, tiene origen en la aprehensión inconsciente que hace de mi malestar. Creo en esas cosas. Pero empezando por lo evidente, nunca -al menos desde la adolescencia- he podido ser como soy, estando con la familia, así que mi niña debe estar extrañando no solo sus cosas, sus espacios y a las personas que estaban en su vida, sino también lo que conoce y no está teniendo de su mamá. Me toca trabajar al respecto y pues... mañana será otro día. Mañana la miraré más a los ojos, hablaré más con Dios y estaré más a gusto. Atenderé mejor su necesidad aunque implique mirarme al espejo en su lloriqueo.

Los adultos a menudo aprovechan que los niños suelen acostumbrarse rápido a todo, para negar o minimizar el dolor infantil frente a las pérdidas. Tengo en mente a una niña que conozco y que llegó de una sesión de terapia diciendo a su mamá que estaba enojada con ella porque X y Y. Lo tengo en mente como punto de comparación porque con los niños que no pueden verbalizar ni lo que está pasando -objetivamente- ni lo que les está pasando -en lo subjetivo-, se hace a menudo como si no pasara nada. Al rato se distraen y los adultos asumen que la cuestión ha sido trascendida. Pero no es tan sencillo. Tampoco hay que hacer drama, pero no es tan sencillo. Y en eso andamos.

Silvia Parque

lunes, 10 de abril de 2017

Se suponía / supongo

Se supone que pasaría en Querétaro poco más de dos años: cursaría el posgrado, tramitaría el título y nos iríamos; era amada y se supone que era imposible que dejara de ser así. Nos iríamos todavía más lejos del lugar del que emigramos. Cuántas veces pasé días fantaseando con viajar al pasado y hacer una cosa u otra diferente, para que mi vida regresara a lo que se suponía que iba a ser.

El domingo volví al lugar de donde me fui. Resolví que es lo conveniente para la estrategia económica de la temporada, con el bienestar de B como prioridad. Una vez decidido, la emoción trajo ilusión y la ilusión trajo ánimo; aún así, la última noche en Querétaro me sentí realmente triste. El domingo estuve de luto. Hoy compré un par de playeras, me corté el cabello.

Supongo que viajo al presente, rumbo al futuro.

Poco antes de ir a vivir a Querétaro.

Silvia Parque

miércoles, 15 de marzo de 2017

Efecto de la queja

Estaba aquí frente a la computadora, quejándome del Internet, luego de haberme quejado, a lo largo del día, al menos con otras seis personas. ¡Y zaz! Tuve conexión. Cada página se abrió con rapidez.

Ya me había pasado antes. Ya no dudo de que la queja funciona. Ahora tengo que descubrir los detalles para poder reproducir el fenómeno: tal vez tengo que quejarme de algún modo específico; tal vez hay una cantidad determinada de personas que debe oír la queja.

Lamentablemente, seguí hablando: "Abre todas las páginas. Está rápido. Funciona muy bien". Llegué a la Bitácora de Macondo, escribí un comentario y se acabó la gracia. Se me avisó que no se habían enviado datos. ¡Vaya, que mi Internet y La carabina de Ambrosio!

Si esto funciona como queja, espero seguir navegando otro rato.

Silvia Parque

domingo, 12 de marzo de 2017

Dependencia

El papá de B olvidó su teléfono celular ayer por la noche. También olvidó una hoja escrita que B me mostró hoy por la mañana; pensé que me la estaba entregando, pero cuando la recogí le dio mucho sentimiento.

El caso es que olvidó el teléfono, por lo que no hay modo de llamarle. Usualmente, le marco cuando B lo menciona varias veces; ya puedo ponerla directamente al teléfono desde el principio para que la conversación sea entre ellos dos. También le llamo para pedirle que traiga una cosa u otra, para ponernos de acuerdo sobre el momento en que vendrá o para avisarle que ha pasado cualquier cosa. Benditos planes de llamadas ilimitadas (él no tiene uno).

Es raro el día en que le marco una sola vez y muy raro el día en que no le marco. Tener su teléfono aquí me hace sentir desprotegida. En realidad, estamos a tal distancia que si tuviera una urgencia, no puedo confiar en que aparezca rápidamente. Por otro lado, no hay motivo para pensar en ninguna una urgencia. Es una cuestión nada más emocional.

Silvia Parque

viernes, 10 de marzo de 2017

B en medio del día complicado

Tuve un día complicado y me molesta cómo B paga los platos rotos. Hice lo que pude por compensar las "afectaciones", pero no fuimos a la Ludoteca, no salimos ni un momentito al jardín, tuvo que estar demasiado tiempo en el "Club de amigos" y hasta terminó usando unos pantalones que le quedan grandes y se le caen. A pesar de lo cansada que me encontraba apenas a la mitad del día, su encanto fue un aliciente. Tiene una actitud que hace de lo más agradable compartir con ella la vida.

Deberíamos tener muy en cuenta la posición tan vulnerable en la que están los niños, sobre todo cuando parece que "se ponen difíciles". Nosotros nos hemos metido en nuestros líos, pero ellos sin deberla ni temerla han resultado ahi en medio.

Silvia Parque

jueves, 9 de marzo de 2017

Fuera de temporada

Las personas suelen decir que cada cual tiene derecho a lo que le dé la gana mientras no haga daño a los demás, pero piensan o sienten que los otros "no deberían" hacer tal o cual cosa. Cuando tienen oportunidad de expresar su opinión más o menos al aire, como a menudo sucede en las redes sociales, sueltan cosas como por ejemplo, que "los gordos no deberían usar ropa entallada" o las mujeres mayores "no deberían pintarse el cabello de azul". Depende de cómo se comente, esto puede ser realmente agresivo. Todo esto lo refiero para declarar que a mí, de verdad, en la mayor parte de estos casos, me parece normalísimo que la gente tenga un aspecto u otro, que se mueva así o asá y que viva parada de cabeza si le viene bien. Será porque en muchos sentidos he sido rara. No necesito "tolerar"; acepto sin cuidado ni miras.

Dicho lo anterior, declaro también que hay algo en lo que me sumo a esta forma de ser de "todo el mundo". Debe haber más cosas, pero esto lo tengo fresco porque en los alrededores de mi nuevo hogar he tenido ocasión de topármelo cada día. No tendría por qué importarme, pero le presto tanta atención que estoy escribiendo esta entrada al respecto. Me parece fuera de lugar, le pongo tache doble y me hace sentir el impulso de ir a arreglarlo yo misma donde lo veo.- Son los adornos fuera de temporada. Adornos de navidad en marzo, adornos de día de muertos en febrero, adornos de las fiestas patronales casi un año después de que se celebraron.

Entre todos, los que más me molestan son los adornos navideños. Que yo entiendo que da flojera quitarlos, pero ¿cómo soportan vivir con ellos? Se ven arruinados, cubiertos de polvo, desteñidos. ¿Por qué imponerlos a la vista del transeúnte que está pensando en el día que es, del mes que es? Ya sé que como en los casos de las mujeres que amamantamos donde queremos: a quien no le guste, que mire para otro lado. Pero aquí entre nos: ¿no pensaron que si no iban a poder quitar esos moños de lo alto del pino, mejor no ponerlos? ¿No pueden pagarle a alguien para que lo haga? ¡¿No tienen hijos a los que puedan obligar a hacerlo?! Yo podría ayudar.

Silvia Parque

miércoles, 8 de marzo de 2017

Quieran, valoren, agradezcan su servicio de Internet

Estoy feliz en mi nuevo hogar. Superado el periodo de adaptación de B a un entorno diferente y habiendo asimilado -ambas- que su papá no pude venir todos los días, solo un "pero" le pongo a la temporada.

El Internet es una lata. 

No siempre, pero muchas veces. Hay momentos en los que funciona de lo mejor y casi me felicito por el ahorro relativo que supone usar el Internet del teléfono. Hay días bastante malos, en los que no consigo estar un buen rato conectada con normalidad. Hoy he preferido ir a rentar una máquina para poder trabajar. 

Creí que solucionaría el asunto pagando por más megas, pero no; de hecho, creo que ha empeorado... O será que pasada la satisfacción de saber que podía conectarme, "quiero más". Y no es que esté deseando oír mis recetas, aunque incluso B las pide; tampoco pretendo practicar mi inglés en Duolingo, aunque me gustaría; solo quiero poder trabajar en cuanto decido que es momento de empezar, poder consultar mis correos electrónicos un par de veces al día, pasear un poquito por la blogósfera y publicar aquí.

Ustedes que tienen conexión normal y velocidad apropiada para vivir en el siglo XXI: aprovechen.

Silvia Parque

jueves, 2 de marzo de 2017

Carta a mi hija sobre lo que es mi problema y su portarse bien

Querida B:

Cuando me enojo, cuando pierdo la paciencia, cuando me fastidio: siempre es mi problema. Siempre es mi falta de recursos para gestionar la situación de mejor manera. No importa lo que hagas, no tienes la culpa de mis reacciones, y en nuestra relación, soy yo la responsable del "ambiente" entre las dos, al menos de aquí a que dejes de ser una niña.

¡Todavía hay tanto en ti de bebé! Me estremezco de pensar en lo rápido que creces y, sin embargo, me he pasado los últimos días pidiéndote que entiendas, que te adaptes, que me pongas las cosas fáciles. Una tontería de mi parte; pero así somos los adultos: nos ponemos tontos de vez en cuando y a veces en lo más importante. Tú, ni caso: es mi problema.

Tú siempre te portas bien. Papá y yo evitamos esa frase para sacarte del mundo de "portarse bien / portarse mal", pero lo oyes de otras personas bienintencionadas. No te confundas. El "portarse bien" en nuestra familia, si cabe, se trata de ser una misma; hay otras cosas en relación con el mundo y con los demás, pero son para mayores. Al año con diez meses, está bien si sientes una incontenible necesidad de tocar lo que digo que no toques; está bien si no quieres comer lo que preparé y serví; está bien si no quieres seguir las instrucciones del juego; está bien si no quieres responder lo que te preguntan. Como eres mi hija, te toca hacerme caso; es necesario; pero está bien si no lo haces: también eso es mi problema. Porque hay cosas que no convienen, cosas que hacen daño, cosas que simplemente no se hacen porque así se ha puesto de acuerdo la gente; pero no tiene que gustarte y está bien que te portes como corresponde a lo que sientes. Ya veremos qué hacer con eso.  

Te encomiendo a Dios cada mañana y cada noche, y confío en que él suple mis -nuestros- fallos, faltas e inconsistencias. Lo convierto en Su problema, ¿como ves? Yo te amo y hago lo que puedo. Estoy dispuesta a pagar por tus sesiones de análisis, como hizo mi mamá. Te apoyaré incondicionalmente toda mi vida, como sigue haciendo ella conmigo; siempre. 

Silvia Parque

lunes, 27 de febrero de 2017

Internet del teléfono

Estoy usando el Internet de mi teléfono celular, del cual no voy a quejarme porque agradezco su servicio; pero es pobre, la verdad.

No me importaría -mucho- la lentitud; lo malo es que pierdo la conexión a los pocos minutos. Mañana espero resolver eso porque trabajar así es muy difícil. Por lo demás, estoy bien sin tanto rato de redes sociales, y sin documentales o recetas a toda hora; pero extraño mis ejercicios en Duolingo y pasar diario por aqui.

Silvia Parque

viernes, 24 de febrero de 2017

Nuevo hogar

Me he mudado. Hoy escribo desde mi nuevo hogar.

El proceso de mudanza empezó muy bien. Por la gracia de Dios encontré cada recurso que iba necesitando. Luego se puso desagradable. Había estado empacando desde un par de días antes, por la noche, cuando B ya estaba dormida, así que llegué cansada al momento crucial. El papá de B llegó por la mañana para ayudar; hacia la hora de comer ya había tensión ambiental; finalmente peleamos y luego, por supuesto, me sentí fatal. Mal por haber peleado con él, pero muy apenada por haberlo hecho delante de mi niña. No estábamos exactamente delante de ella, pero se da cuenta de todo. No es justo. Frente a eso son irrelevantes mis razones o justificaciones. Espero conseguir que no vuelva a pasar.

Así las cosas, la emoción que tenía por empezar una nueva etapa en un lugar bonito, dio paso a un abatimiento que no se acabó de ir hasta que tuve casi todo acomodado. Pero, bueno: se acabó de ir; me siento bien de nuevo y hasta logré usar el Internet del teléfono para escribir aquí.

Silvia Parque

miércoles, 22 de febrero de 2017

Igual a su papá

Me topé con una foto del papá de B, de cuando era muy chico, y fui a ver a mi niña, foto en mano.

Ya sé que son muy parecidos. Siempre digo que es igualita a él. ¡Pero qué impresión! Si mal no recuerdo, en la foto él tiene tres años. Al voltear a ver a B, vi exactamente el mismo gesto del niño retratado; la misma cara, lo mismo todo.

Estas cosas son mágicas porque en realidad, también se parece a mí. Depende de qué lado se le mire, supongo. En su primer corte oficial de cabello, quedó casi igual que como me traían a mí a esa edad; hay una foto mía de hace treinta y cinco años con la que también la comparé, y no cabe duda de que es mi hija.

Pero nada como la impresión de hoy. Puede parecerse a mí, pero es idéntica a él. La herencia es una especie de máquina del tiempo.

Silvia Parque