domingo, 24 de septiembre de 2017

Responsables del desastre

Una entrada más sobre "después del terremoto".

Hay momentos de la búsqueda de sobrevivientes bajo escombros en los que se pide "silencio total". La gente calla, pero he oído a reporteros narrar que se pidió silencio y bla, bla, bla, sin cerrar su bocota. Cómo si lo que tienen que decir pudiera competir en importancia con la posibilidad de rescatar a alguien.

Este foco de la atención (salvar vidas y asegurar la integridad de las personas) no debe quitar de la conciencia que hay responsables de la situación de desastre: que habrá que pedir cuentas por los permisos falsos, la negligencia criminal, las construcciones mal hechas, las condiciones laborales de riesgo, etc.

Trabajé en dos jardines de niños. En el segundo viví mi peor experiencia laboral: odiaba el ambiente. Una vez se llevó a los niños de visita en una camioneta: se les metió en prácticamente todos los espacios donde cupieron. Yo deseaba que nos parara un tránsito, pero no dije nada. Si algo hubiera pasado, habría llevado mi omisión en la conciencia.

¿Cómo van a vivir esas personas que no pueden decirse a sí mismas que no sabían lo que podía pasar? ¿Cómo van a seguir viviendo quienes saben que de un modo u otro fueron advertidos?

"Damnificados de la corrupción", por Raúl Rodríguez.
"Sismo y corrupción", por Diego Petersen.

Silvia Parque

sábado, 23 de septiembre de 2017

Motivación emotiva

Esta es otra entrada en relación con el "después del sismo".

Maravilla el trabajo colectivo salvando y resguardando vidas: hay gente que tiene todos estos días ocupada en ayudar. A mí, como han dicho otros, me da igual si quien coopera se toma una selfie para mostrar lo que hace. A veces -supongo que muchas veces- será vanidad, pero también hay una necesidad humana de decir: "mira esto bueno" en medio de la destrucción y el dolor. Otra cosa es el quererse aprovechar de la tragedia, típico de los políticos: no se espera algo mejor de ellos.

Sin embargo, la ayuda seguirá siendo necesaria durante meses y comúnmente, en casos así -lo dicen quienes recuerdan el sismo del '85-, la ayuda disminuye al mismo tiempo que se tranquilizan los ánimos. La emoción va y viene: no se puede sostener; es un poco como enamorarse: un estado alterado de conciencia que se apacigua necesariamente. La determinación y el compromiso sí duran. Las imágenes y las historias de solidaridad y generosidad dan para creer que podemos tener de eso: ojala sí.

Ojalá también nos acordemos de quienes ya vivían como damnificados por un desastre: entre escombros, sin recursos, sin techo. Creo que entre los que vivimos con "seguridad alimentaria" hay una especie de compasión por la pérdida porque podemos identificarnos con quien ha tenido algo y lo ha perdido; sentimos empatía con su situación porque: "¿si yo me quedara sin casa?", "¿si de pronto no tuviera más que lo puesto?" Pero no nos identificamos con quien nunca ha tenido, ni con quien -según concluimos- se ha buscado la condición que vive.

Quiero decir... Es un país con más de dos mil mujeres y niñas desaparecidas, en el que se asesina más o menos a siete mujeres cada día. Pero esto no provoca una acción colectiva para buscarlas o para exigir justicia: no una del tamaño y el impacto de lo que estamos viendo. De hecho, un feminicidio o una desaparición puede hacer mucho ruido: se protesta, se exige; pero al día siguiente otra mujer es asesinada o desaparece sin que parezca importarle a nadie más allá de su familia. ¿Es el mismo pueblo capaz de remover piedra por piedra un edificio derruido, buscando un sobreviviente?

De verdad que no hago menos esta maravilla de unión y de entrega. Tampoco critico a quien ayuda a unos y no a otros: ¡Qué bueno que ayuda! Solamente comparto lo que pienso sobre la motivación emotiva -que a lo mejor es la única que puede haber-.

Silvia Parque

viernes, 22 de septiembre de 2017

La maternidad y la sombra

Estoy leyendo "La maternidad y el encuentro con la propia sombra", de Laura Gutman. Le huí unas semanas hasta que estuve lista para el riesgo de lo que pudiera remover. Sin embargo, el libro me muestra un horizonte que ya había contemplado: me resulta iluminador más que esclarecedor; quiero decir que echa luz sobre revelaciones que ya había tenido (luz muy apreciable).

Los libros que he leído esta temporada han sido material "de trabajo"; los he abordado buscando un conocimiento específico para lo que he estado escribiendo. Que conste que los he disfrutado. De hecho un par de ellos que me removieron mucho (sobre todo, "La separación de los amantes", de Igor Caruso). Pero no es lo mismo: Quería leer algo de Gutman hace tiempo y tiene lo suyo de gozoso leer por puro gusto, algo que una había estado buscando.

Aquí una cita:
[...] no hay alternativa para el encuentro con uno mismo. O nos sinceramos para indagar nuestros aspectos más ocultos, sufrientes o dolorosos, o bien estos aspectos buscarán colarse en los momentos menos oportunos de nuestra existencia.
Silvia Parque

jueves, 21 de septiembre de 2017

Sismo III #RescatePrimero

La sociedad civil organizada hace cosas impresionantes: sistematiza información, emite alarmas, remueve escombros, lleva de todo a donde hace falta, presta servicios gratuitos para colaborar. Que la energía dure para que haya resistencia si la negligencia, la incompetencia y eso cercano a la maldad que ahora mismo no sé nombrar, pretende hacer más daño del que ya ha hecho.

A pesar de que el vergonzoso presidente que tenemos declare que continúan las labores de rescate, hay personas denunciando que maquinaria pesada pretende operar donde se sospecha que hay personas bajo los escombros. También hay desinformación.- Máquinas muy grandes pueden ser usadas para remover escombros de edificios colapsados, como parte de lo que hay que hacer para llegar a quienes se sospecha están atrapados (eso leí: suena con lógica). Pero los responsables de estas operaciones por lo visto se comunican muy mal y los responsables de "más arriba" han probado que no se puede confiar en ellos.

Que además de saber que "no aplaudimos" y que "no hay chile que nos embone", sepan también que hasta quien más aguanta tiene un límite. "El valiente vive hasta que el cobarde quiere".


Silvia Parque

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Sismo II

Es impresionante la actitud de solidaridad que desde ayer ha movido a muchísimas personas a poner su esfuerzo físico, su tiempo, su energía, su conocimiento y su dinero al servicio de los demás. Como cabía esperar, el gobierno queda años luz atrás de la sociedad civil organizada. ¿Qué pasaría si así nos organizáramos cuando no hay catástrofe?

Analizo cómo me mueven los sentimientos y confirmo lo cerquita que estoy de la sensiblería, del morbo; me cuido de eso. Dirigimos la mirada hacia donde están los reflectores. Ojalá quienes tienen reflectores iluminen un área más amplia. Ojalá seamos dueños de nuestras miradas y llevemos al menos eso a donde hace falta lo que no está en nuestras manos llevar.

Es normal que nos afecten más los daños de quienes consideramos cercanos o de algún modo "nuestros"; pero podríamos extender ese conjunto. La atención y la ayuda se concentra en la Ciudad de México, dejando de lado a otras comunidades. Y esta cobertura y este interés son mucho mayores que los despertados hace unos días por Chiapas y Oaxaca.

Me voy a dormir pensando en las personas que no han podido reunirse con sus seres queridos. Que mañana sea un mejor día para ellos.

Silvia Parque

martes, 19 de septiembre de 2017

Sismo

Mientras escribo, siguen buscando niños en el colegio colapsado donde ya se cuentan 22 muertos.

"Es una pesadilla"

He orado a cada rato. Yo creo en eso.

Silvia Parque

lunes, 18 de septiembre de 2017

"Eso que piden para ellas..."

Leí esta publicación de Alfonso Dosamantes ["esta" que está AQUÍ] y al pretender comentarla, me extendí tanto que mejor traje el comentario para acá:

Le di una leída y edité para hacer énfasis con otro color; pero hay que tomar en cuenta que es una respuesta a un texto, ¿va?

Te cito: "[...] que se cuide, se respete, se honre, se le procure bienestar, se le trate con decoro a la fragilidad femenina muy a pesar de la tan mentada igualdad de género y de lo que muchos (¿o debo decir muchas?) pelean para no recibir ese trato preferencial a riesgo de que termine por “rayar” en el acoso del cual están huyendo". 

Esto suena a que pelear por no ser tratada como "frágil", lo cual es considerado por ti como recibir un trato preferencial, pone a la mujer en riesgo de ser acosada. Tal vez entiendo mal: a eso me suena. Y no es la pelea por no ser tratada como "frágil" lo que pone en riesgo de acoso a la mujer: es el no entender que si no acepto un trato de "frágil", eso no autoriza a nadie a no tratarme como "respetable"

El tema de la supuesta "fragilidad" es muy interesante. Algunas cosas que pienso:

1. El cuerpo de la mujer la coloca en dos situaciones vulnerables: el embarazo y el puerperio. Yo no diría que es "frágil", de hecho es muy resistente; pero su cuerpo en esos momentos le dificulta defenderse o valerse por completo por sí misma. Hay mujeres que se defienden y se las arreglan para sobrevivir prácticamente solas en esas etapas, pero en general, el cuerpo te pone límites cuando estás gestando o acabas de parir.  

2. Hay muchos mitos acerca de que la mujer es más pequeña y menos fuerte que el hombre. No cuestionamos cuántas mujeres son más grandes y fuertes que muchos hombres y, sin embargo no saben pelear. Tampoco cuestionamos cómo los hombres suelen apropiarse del espacio, aunque estén chaparros y flacos. Esto de que la mujer sea físicamente más vulnerable es una cuestión de educación porque no nos educan para conocer y aprovechar nuestra fuerza ni para desarrollar habilidades físicas -fuera de las "graciosas"-. El hecho de que estemos en un siglo con tanta tecnología lo hace más evidente: hacer frente físicamente a alguien no tiene tanto que ver con quién es más fuerte, sino con quién sabe pelear y defenderse, con quién es capaz de emplear un arma -y me refiero a pensar en un objeto como un arma y usarlo, no a andar armados con navaja o pistola-. 

3. Por lo que sea: algo de biología y mucho de educación: las mujeres tendemos a ser más "sentimentales" que los hombres. Eso podría aprovecharse como un valioso recurso. Si nos coloca en una posición de vulnerabilidad, como frágiles, es porque en este sistema social no se valora al sentimiento como a la razón y porque los mitos del amor romántico nos joden -es la palabra que me parece más atinada-.

Reproducir el estereotipo de que la mujer es frágil y animar a cuidarla por eso, la pone en riesgo de otra cosa que mencionas: 

"ES NECESARIO TOMAR TODAS LAS ACCIONES PREVENTIVAS (muchas ya señaladas en el vídeo) para reducir los riesgos. Les guste o no, lo acepten o no. No sé trata de privarlas de la libertad sino de preservar sus vidas y asegurar el entorno que les rodea…"

La mujer crece y se hace mayor de edad. En ese momento, la mujer toma sus decisiones. Y ahí empieza a contar y mucho, si le gusta o no, si acepta algo o no. ¿Así que si no lo acepta, ni modo? ¿Que se ajuste porque es por su bien? Por más que haya buena voluntad en querer preservar la vida de las mujeres, hay machismo en suponer que se le puede decir "te guste o no, aceptes o no, esto se hace". Yo se lo digo a mi hija a menudo porque tiene dos años. No se lo dices a una mujer adulta. ¡Ni de chiste a "las mujeres"! Esta claro que hablas de ellas, ya que dices "no se trata de privar-las de su libertad". Lo que sí debe ser "les guste o no, lo acepten o no" es que los hombres respeten a cualquiera: a las que van caminando solas de noche, a las que se han puesto borrachas, etc.

Silvia Parque

domingo, 17 de septiembre de 2017

No les pondré una cadenita

Un día, dejaré de olvidar dónde dejé mis lentes. Entonces todo cambiará para bien.

En serio.

Se entiende no saber dónde quedaron lentes de descanso o lentes para el sol; pero los míos, de verdad los necesito para ver. Me los quito porque me incomodan; pero podría dejarlos siempre en el mismo lugar. Y no: casi cada día ocupo un buen rato buscándolos. 

Pierdo también otras cosas. Soy la clase de persona  a la que se le desaparece lo que está usando o acaba de usar (ahora, además, debo contemplar la posibilidad de que B haya tomado el objeto). Pero lo de los lentes es el colmo.

Silvia Parque

sábado, 16 de septiembre de 2017

Vivir en pareja

Hace rato hubo una pelea de box de la que todavía están comentando en Facebook y Twitter... Cuando tenía marido, veía las peleas con él, o bueno: estaba por ahí mientras él veía la pelea. Me gustaba ser "público acompañante"; me gustaba, sobre todo, oír las semblanzas de los boxeadores, referencias al lugar del que vinieran, al lugar en que pelearan, etc. Extraño eso y en general, la vida en pareja.

Yo nací para estar en pareja. No me voy a quedar en pausa mientras estoy soltera, pero no dejo de saber, ni un día, ni cuando estoy más contenta: que nací para vivir en pareja.

Silvia Parque

Que sobreviva México

Hoy a esta hora, hay gente celebrando el aniversario del inicio de la Guerra de Independencia. Yo vestí a B de verde, blanco y rojo para el festejo en su escuelita. Eso me representa el día: el gusto de ver "disfrazados" a los críos de mi familia. Ya he contado que no se me da el sentimiento nacionalista. Y la verdad, soy de las personas que piensan que no estamos para celebraciones patrióticas.

Aquí matan gente como si nada. Matan mujeres básicamente por ser mujeres y figuras de la talla del rector de una universidad son capaces de decir que es porque nos pasamos de libres. Ya se sabe que hay que ser libres nada más hasta donde no vaya a una a provocar que un hombre tenga ganas de violar o matar, porque el pobre hombre se verá obligado a hacer lo correspondiente.

Leí un escrito que me gustó, de una persona con buena actitud: decía que sí había cosas que celebrar, porque tras la independencia mejoraron las condiciones de vida para las personas no españolas ni criollas. Pues sí. Eso pasó. Y sin duda hay que recordar eventos históricos que fueron importantes para procesos a su vez importantes. Pero me sonó a estar agradecida porque mi marido nunca me ha quebrado un brazo ni me ha dejado un ojo morado. Aquí sigue habiendo esclavitud, tal cual, condiciones de vida precarias para muchos y una patética naturalización de la explotación.

Que los fiesteros se reúnan y festejen porque es bueno pasarla bien. Si hay comida típica o las personas se pintan los colores de la bandera en las mejillas: qué bueno. Mis respetos para quienes se sienten arraigados a esta tierra y verdaderamente quieren al país. Creo que su grito de "¡Viva México!" es una valiosa expresión del esfuerzo de su trabajo y de la esperanza de que la situación mejore. A mí la frase se me antoja plegaria: que sobreviva México a los criminales y a los corruptos, que se levante de la miseria moral. Que haya con qué pasar de la sobrevivencia a una vida plena.

Silvia Parque

jueves, 14 de septiembre de 2017

Estancia infantil

B empezó a ir a una Estancia infantil por ahí del final de julio. Al principio dos horas; luego, casi tres. Es necesario para que yo pueda trabajar. Semanas antes, ella había estado diciendo que quería ir a la escuela. La casa de mi abuela está frente a una escuela y parece que le resultaba atractiva. Yo sabía que no tenía idea de lo que estaba "queriendo", pero pensé que lo tomaría mejor de lo que lo tomó.

El primer día no quería quedarse, pero no fue malo. Los siguientes días fueron de mal en peor: llanto, gritos y una carita que me partía el corazón. Como mis ingresos económicos son irregulares, me sentía fatal cuando no conseguía la meta de trabajo para la jornada o no me depositaban o lo que fuera. ¿Entonces qué caso tenía dejarla? Pero necesitaba -necesito- la oportunidad que me dan esas horas. Sigo trabajando en la noche, cuando se ha dormido, pero ya no me desvelo tantísimo. A veces también trabajo un rato por la tarde, pero dejo para esos ratos lo que puedo hacer con un ojo a la laptop y otro a la criatura; era demasiado estresante pretender pensar en cosas que requieren cierta concentración, cuando estoy al mismo tiempo diciendo "cuidado con la cabeza" o "bájate de ahí".

Volviendo a la dificultad de dejarla, la verdad es que fueron varias cosas juntas para mi niña. Nos cambiamos de casa, lo que para ella significó adaptarse a otro lugar, otra vez. Tenía dos semanas de haber dejado la teta. Y los primeros días fui bastante ineficaz al despedirme. Yo había planeado hacerlo inmediatamente antes de que ella entrara al área donde yo ya no paso; pero la dinámica para entregar a los niños no me lo permitió. Debíamos despedirnos en casa y luego afuera de la escuela. Afortunadamente, incluso en los peores días, nunca salió triste o enojada; alguna vez indiferente, pero casi siempre contenta o muy contenta; por eso me animé a seguirla llevando.

Sigue sin querer ir. Cada mañana dice que quiere quedarse en casa conmigo, pero ya no hay drama. Como decía, la encuentro siempre bien cuando voy por ella... incluso cuando me reportan que hizo esto o aquello indebido.

Nunca sentí miedo de que pudieran descuidarla o hacerle daño. Me importaba mucho no llevarla a ninguna estancia hasta que pudiera hablar, para que más o menos pudiera contarme lo que pasa; nunca se sabe a ciencia cierta, pero confío. Antes de elegir el lugar, puse atención en los conceptos que manejan, en cómo se describen, en los mensajes de sus letreros, en cómo se ven las empleadas al salir -vivo muy cerca-; hasta detuve a una mamá que iba a recoger a su niña, para preguntarle cómo se sentía. La entrevista con la directora me convenció: nada de disciplina punitiva.

Mi problema, aparte de esos primeros días en que me sabía muy mal dejarla llorando, fue aceptar soltarla al mundo que no es nuestro mundo.

Piden una lista de cosas cada mes. Y que veo que piden cereal y galletas. Yo nunca le daba cereal comercial* y las galletas en casa son algo festivo de domingo. Pero bueno: a la hora en que asiste, no toca que le den ninguna de las dos cosas, así que solo llevo galletas de las que considero más apropiadas, por si un día se ofrece. La peinan con liguitas de plástico que maltratan el cabello. Hacen peinados que son casi obras de arte; entiendo que es parte de lo que disfrutan y la niña se ve relinda, así que lo acepto. Pero un día le pusieron gel. A su hermoso y virgen cabello lacio de niña de dos años. Sé que soy una sangrona, pero eso sí pedí que no lo hicieran**. Para acabarla, uno de esos primeros días oí a una de las señoritas decir "no creo que haiga". Ni modo.

La verdad es que, aparte de permitirme trabajar, esas dos horas con cincuenta minutos en que nos separamos me dan un espacio para recargar mi capacidad de disfrutarla. No es el ideal, pero ya que va, pues qué bien por lo bueno. Por ejemplo, me ha ayudado mucho a ordenar el día, de manera que sus rutinas le van mejor: hay noches en las que ella misma dice "hay que descansar".

Normalmente se levanta entre 8:15 y 9:30, así que no tengo que despertarla: duerme lo que quiere. Estamos como a tres minutos a pie, de modo que no hay estrés por la ida o el regreso. Un día que me llamaron porque tenía calentura, hice el caminito en un minuto. También sigue haciendo las comidas conmigo, lo que me parece muy importante. De hecho, su oposición a ir se redujo muchísimo cuando le aclaré que no tenía que comer ahí y le di frases para rehusarse.

Esa es la historia. Estoy agradecida con el personal y aprecio mucho poder llevarla.

* Desde la semana pasada, puede cenar cereal en viernes. El miércoles vio el paquete de trigo inflado en la alacena y empezó la campaña "quiero cereal en miércoles" que hoy se transformó en "quiero cereal en jueves".
** De visita en casa de mi hermana, se puso en el cabello todo el gel que le hubieran puesto estos dos meses en la Estancia; a lo mejor más. 

Silvia Parque

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Musical del caos

¡No quiero! ¡No me guuusta! ¡Nooo, mamáááá! Un millón doscientas mil novecientas veces, cada día.

Para contrarrestar y conservar la cordura: canto.

B es público de mis musicales desde que nació; pero hasta ahora hago musicales del caos. Ahora canto: "Tengo una hija que grita muuuucho y no me deja cocinar en paaaz, pero soy una madre maravillooooosa que no se va a impacientaaaar porque sooooy un amoooor de maaadreee" y tralalá tralalá. Además, tengo una nueva versión de "no me quiero bañar"que es un gran éxito. Ya tenía la de "no me quiero secar" y "no me quiero cambiar", pero ahora el hit es "no me quiero estar quieta". Le gustan, la ponen de buenas :)

Silvia Parque

martes, 12 de septiembre de 2017

Que no se pongan moños al buscar trabajo

Una persona en un grupo de Facebook recomienda que la gente no se ponga moños al buscar empleo. ¿Cómo que Fulano pregunta dónde hay un trabajo en el que se descanse los domingos?

¿Será que quiere descansar los domingos?

La situación económica hace que mucha gente tenga gran necesidad y acepte condiciones de trabajo a veces injustas, a veces simplemente condiciones que no son las que quería; pero una persona no solo está en su derecho a buscar el trabajo que mejor le acomode sino que además, buscarlo así, como lo quiere, evidencia autoestima. Ya se verá si los posibles empleadores ofrecen o no lo que la persona quiere o necesita. Porque para empezar, la gente no sabe si lo que alguien quiere es algo que realmente necesita. A una señora casi se la comían en un grupo de Facebook porque buscaba un trabajo de lunes, miércoles y viernes; simplemente: era una señora que limpiaba casas y ya tenía ocupados los martes y los jueves. Pero si se trata de una condición que no es sino el gusto de alguien, pues muy su gusto.

Es cierto que hay actitudes en las que no se ven las ganas de trabajar y también es cierto que algunas personas llegan con ínfulas a las entrevistas. Sin embargo, daríamos medio paso hacia condiciones de justicia social, dejando de pensar en el trabajador como alguien a quien se le hace el favor de emplearle y respetando el derecho de la gente a establecer sus propias condiciones.

Silvia Parque

domingo, 10 de septiembre de 2017

Lo que aprendí en el año 37

1. No tengo idea.- No sé lo que va a pasar. Las personas sorprenden, para bien y para mal.

2. Tengo clara idea.- Sé lo que está pasando, no necesito hacer una encuesta para confirmarlo y sin importar cuántas vueltas le dé: está pasando.

3. No hay que "dejar pasar".- No está la vida como para dejar que alguien le coloque a una en una posición que no corresponde, incluso cuando no haya mala intención de su parte. En otro orden de ideas: tomar y aprovechar lo mío es bueno y conviene.

4. Hay que "dejar pasar".- Pocas cosas importan; estar en pie de lucha no es lo mío. Muchas veces vale más una relación o cuidar a la otra persona, que poner puntos sobre las íes. En otro aspecto de "dejar pasar", de verdad que no hay que forzar nada: estar de terca queriendo un X que se niega, la deja a una sin el Y que estaría mejor.

5. Voy a morir.- Es diferente saberlo como una nota informativa, como una sabe que hay agua en la luna, a saberlo con el cuerpo, con el alma. Tengo un tiempo limitado para hacer lo que quiero, tan limitado que el "quisiera" es una pendejada -busqué sin éxito una palabra más justa-. En estrecha relación con esto: atender el cuerpo es primordial porque ni trabajo, ni crianza ni nada funciona, si el cuerpo no funciona.

6. No estoy muriendo.- Lo que se echó a perder, ahí queda; lo que no fue: no fue. "Esto" es la vida que hay y está padre porque la alternativa es no estar viva: no son alternativas reales todas las situaciones vitales que puedo imaginar; las opciones reales son: a) tomar los recursos que tengo y hacer algo con ellos, b) no hacerlo, c) morir.

7. La familia es primero.- Se necesitan aliados en este mundo. La familia es eso a tope; es eso y un camino espejo de la identidad. Y eso está por encima de muchas cosas.

8. La familia no siempre es primero.- Encuentro y creo la forma de mi familia en lo que voy andando, sin ajustarme a lo que apriete. Si hay que tomar distancia, simbólica o literal, de cualquier persona en cualquier momento, la tomo, por el tiempo que sea necesario. Lo primero es cuidarme a mí misma.

Silvia Parque

sábado, 9 de septiembre de 2017

Dramáticamente cerca de los cuarenta

Empecé a celebrar mi cumpleaños el primero de septiembre. Por sugerencia de un amigo, lo extenderé hasta el último de octubre. Serán 37 años.

Lo que más me ubica en "mi edad" es ver a personas más jóvenes trabajando; la generación que sigue a la mía ya no está "recién empezando", ya no "acaba de salir de la escuela".

Yo me siento vieja en función de cuánto siento desperdiciada la vida o el tiempo y sentí mucho desperdicio cuando hubo que pagar la apuesta vital que perdí; pero recordé que me gusta jugar, que el juego en sí mismo valió y vale la pena.

Silvia Parque

El derecho es para cuando no te gusta

Ayer vi un tweet sobre un locutor que increpó a las madres a vestir "decentemente" cuando fueran a recoger a sus hijos a la escuela. Había un enlace al audio y soporté unos minutos, suficientes para entender el mensaje.

Resulta que en una escuela pusieron un cartel prohibiendo a las madres ir por sus hijos en ropa "provocativa"; que les evitaran la pena de regresarlas a vestirse bien, decían. Estoy usando mis palabras, no recuerdo las que exactamente usaron ellos, pero sí que fueron burdos. Entre los comentaristas mencionaron cosas como que los hijos de estas madres se sentirían avergonzados y que los niños mayores podrían ser "provocados". Detuve el audio cuando empezó a decir que las feministas se creían con derecho a matar.

¿Cómo es que a las mujeres se les botó la canica y piensan que pueden ir vestidas como les dé la gana a cualquier parte? 

¿Será porque tienen derecho a ir vestidas como les dé la gana a cualquier parte?

De verdad que impacta la naturalización del machismo. ¿Hay ropa más o menos apropiada para un lugar u otro? Seguramente sí, según el juicio de una mayoría que se pone de acuerdo o de una minoría con poder. Pero, ¿cómo por qué me vas a decir tú, que debo ajustarme a ese criterio de lo que es apropiado? En la escuela de la "prohibición" estaban previniendo faltas de respeto. La mismita lógica que culpa a las mujeres por ser violadas.

* *

Hace poco, entre las declaraciones homófobas que he escuchado en mi familia, una en particular hizo que tomara a mi niña y la llevara varios metros más allá. Un clásico: "No tengo nada en contra de los homosexuales, me llevo bien con ellos, pero es que se han descarado". El fundamento del discurso es que cada cual sea lo que quiera, mientras no ofenda a los demás y los homosexuales ofenden expresando lo que son, es decir, con su propia existencia.

Porque, ¿cuál es la necesidad de que se tomen la mano en donde sea? ¿De que se besen? ¡Y donde hay niños!

¿Será la misma que tienen los heterosexuales que toman de la mano y besan a sus parejas? ¿Será que el mundo es tan de unos como de otros? 

La preocupación por lo que verán, pensarán y aprenderán "los niños" siempre me hace pensar en B. El miedo que me da que vaya a creer algún discurso homófobo. No creo que pase; ahí estoy yo, haciendo lo que me toca; pero si de algo la protegería sería de eso. 

La cuestión es que respetar el derecho de los demás es sencillo cuando no incomoda o cuando representa una pequeña molestia, pero ese derecho hay que respetarlo precisamente cuando incomoda. De hecho, el otro invoca el derecho cuando no se está respetando y quien no lo respeta suele resistirse a reconocerse como transgresor.

* *

Antier estaba en Monterrey y debía imprimir los pases de abordar para el vuelo que B y yo tomamos ayer. Creí que era importantísimo. De haber sabido que me iba a costar $50 que los imprimieran en el aeropuerto, me ahorro el episodio.

El caso es que los $#&"¡? de Hotmail decidieron cuidar la seguridad de la cuenta de correo en la que tenía acceso a los pases; llamémosla cuenta1. Me mandaron un código de seguridad a otra cuenta, de la que olvidé la contraseña; llamémosla cuenta2. Para recuperar esa contraseña, me mandaron un código de seguridad a la cuenta1, infranqueable. Pedí que enviaran otro código a una tercer cuenta, esta vez de Gmail. Los $#&"¡? de Gmail también decidieron cuidar la seguridad de la cuenta y me enviaron un código al teléfono. No llevaba mi teléfono. Todo eso, con B queriendo meter mano en el teclado y quejándose por no recuerdo qué: supongo que por estar ahí sin que la dejara meter mano en el teclado. Fuimos por el teléfono a casa de mi hermana y regresamos a la papelería donde pretendía imprimir. Yo estaba a punto de llorar, frente a un cuestionario con preguntas sobre mi maestro favorito y mi primera mascota. Finalmente me anunciaron que verían si me dejaban entrar a mis cuentas 24 horas después. En medio de eso, la niña protestaba ruidosamente, metió la mano bajo mi blusa y me pegó o me pellizcó, no lo recuerdo. La tenía sentada detrás de mí, ambas en la misma silla, para que no tocara nada ni se fuera. Cuando me pegó o me pellizcó, tomé sus manos con coraje, apretándolas, le dije que eso no se hacía y prácticamente me senté sobre sus manitas. No estaba oprimiéndolas realmente: no le hice un daño físico. Al final, me rendí con lo de los pases y nos fuimos. En el camino, se cayó y no la consolé. La cargué y se movía tanto que tiré mi teléfono. Había charcos y el teléfono fue a caer en uno. Le solté un: "mira lo que hiciste que pasara, ¿por qué no te puedes estar quieta?"

En casa de mi hermana, la niña se ocupó de otra cosa de inmediato. Mi hermana me dijo lo que suele decirse: que no me preocupara, que a los niños se les pasa. Y sí: B tan contenta como si nada. Pero eso no significa que lo que pasó no fuera maltrato ni que se haya borrado la experiencia. Detener sus manos de ese modo es un acto de violencia: porque las apreté, porque lo hice desde la víscera para librarme de algo que no estaba soportando. Y no son responsables los de Hotmail, ni los de Gmail, ni mucho menos ella. Yo soy responsable. Lo acepto, lo lamento, me disculpo y tomo medidas. El derecho a ser tratada con respeto en todo momento es precisamente para esos momentos. 

Silvia Parque

lunes, 4 de septiembre de 2017

La estafa maestra y la miseria

Lo primero que me vino a la mente cuando leí La estafa maestra fue un grupo de Facebook al que sigo. Se llama "Cadena de favores". Motivó ESTA entrada. Es un grupo que ayuda a hacer llegar recursos a personas con mucha necesidad, algunas en extrema necesidad: algunas que son demasiadas. Parte el corazón leer las historias.

Se supone que los estados del norte son ricos y lo peor es que es verdad, que hay peores condiciones de vida en el sur. Pero la miseria que voy viendo es abrumadora. Una tía fue al relleno sanitario y me contó cómo la pasan quienes viven de pepenar; es terrible. Robar el dinero de la administración pública no es robar a una "entidad" impersonal, es robar a los que no tienen nada, a los que nada más tienen hambre.

AQUÍ  un recuento de los recientes gobernadores corruptos.

Silvia Parque

sábado, 2 de septiembre de 2017

Soberbios mirando berrinche

No sabes qué le pasa a ese niño que está portándose fatal. No sabes cómo son las cosas en su casa, qué está pasando con sus papás, cuánta estructura hay en su vida o cómo rayos han sido las cosas ese día, esa semana. No sabes qué pasa con ese adulto ahí: no sabes cuánto y desde cuándo ha intentado enseñar a la criatura qué está bien y qué no. Qué estúpida tu conclusión de que no hace nada porque "nada" es lo que alcanzas a ver desde tu ángulo, en esos cinco minutos en los que según tú has reunido material suficiente para juzgar "el caso". ¿Como qué autoridad tienes, desde qué ámbito, para hacer de juez? ¿Cuál fue tu entrenamiento o capacitación, certificado por quiénes, para saber qué hacer con la vida de los demás y específicamente, con el niño berrinchudo? Porque la gente acepta que de física nuclear no sabe nada, que de hecho ni las matemáticas de secundaria le quedaron claras, pero para hacer de psicólogos, psicoanalistas, pedagogos, filósofos, educadores y demás, muchos parecen tener posdoctorados con títulos emitidos por Dios Padre. Y a veces: no tienes ni puta idea. No sabes cómo andan las hormonas de ese niño, no sabes cómo funciona su cerebro, no sabes con qué le medican ni cuánto estrés ha pasado o está pasando. Y por supuesto, no sabes que es una grosería quedarte mirando a los demás, ni que es una falta de respeto aleccionar a otro adulto, aunque no le sueltes la lección a la cara.

"Por eso están como están", "si yo hubiera hecho una escena de esas...", "antes, nunca se veía algo así". "Con una mirada entendían". ¡¿Pero si estamos hablando del mismo planeta?! ¿Del mismo país? Porque esas generaciones "bien educadas" dejan mucho, muchísimo qué desear en cuánto a cómo se portan como personas adultas, cómo manejan sus relaciones y cómo hacen funcionar al mundo; de hecho, bastantes personas se portan como la mierda, ensuciando todo. Si estás tan bien con todas las nalgadas a tiempo que te dieron y con todos los gritos y castigos que eran justos y necesarios, ¿cómo es que no hay compasión ni empatía en tu mirada de un cuadro en el que evidentemente hay un adulto pasándola mal y un niño pasándola terrible? Si estás tan bien, ¿cómo es que descalificas desde la tentativa de un modo respetuoso y amoroso de tratar a alguien? ¡Alguien que además es un niño! Creo que aparte de todo lo que no sabes de los demás, no sabes ni cómo estás, porque alguien que está "muy bien" tiene interés en relacionarse de la mejor manera con las personas, incluyendo a las personas que son niños y niñas no apacibles ni dóciles. Y por cierto, no pone en primer lugar que la criatura represente bien el papel de gente civilizada, ni que el jaleo desaparezca para no sentir molestia: lo que pone en primer lugar es el malestar por el que está pasando. ¡Claro que a todos nos fastidian los gritos y los llantos! Pero, ¿cómo para que no puedas controlarte? A ver quién necesita mejor educación...

Esto no va para las personas que, en general, critican a los papás que hacen o dejan de hacer, mucho menos a los que se quejan porque son afectados por cachorros humanos sueltos en lugares públicos -faltaría más-. Tampoco va para quienes están convencidos de que gritar o castigar son "males necesarios", incluidos manazos y otras cosas. La cosa es contra la soberbia: ese veneno que no te deja ver que tus supuestos son nada más eso y que lo más seguro es que haya cosas que no sabes. Ni siquiera es contra el postureo de quien quiere arreglar el mundo, a veces hasta ingenuo. Es contra la vileza (a veces la soberbia da ese fruto).

Silvia Parque

viernes, 1 de septiembre de 2017

De algo malo puede salir algo bueno

B tiene una pequeña bebé de plástico que recibió cuando cumplió un año.

La foto es mala, pero puede verse que la bebé perdió los ojos. Pasó hace tiempo.

Ayer la metió a bañar y le quitó la cabeza; la estaba usando de vaso. Debo haber dicho cien millones de veces que no se bebe el agua de la tina.

 Hoy por la mañana, encontré un ojo: fue una suerte que no se fuera al desaguar. Seguramente estaba dentro de la cabeza. ¿Quién iba a pensar que la decapitación le devolvería la vista? Porque con un ojo ya se puede ver. Solo hay que ponérselo.


Silvia Parque


jueves, 31 de agosto de 2017

Mucho ruido y pocas nueces

Las películas de antes presentaban los créditos al principio. En las mexicanas, me gusta leer todos los nombres que puedo; he encontrado en letras chiquitas, algún nombre de alguien que luego fue muy reconocido y eso me resulta simpático. En películas de otros países, me aburre. Supongo que es la misma prisa que extiende los treinta segundos que el microondas tarda en calentar algo.

Pero se pasan en los videos de Youtube. Para un video de cinco minutos: una especie de cortinilla de entrada de dos minutos, una especie de cortinilla de salida de otros dos minutos, y cuarenta segundos de saludo e introducción al tema. Exagero, pero por ahí va.

Silvia Parque

martes, 29 de agosto de 2017

Reclamadores y peleoneros

Ya era una persona adulta cuando empezaron a caerme mal algunas personas y empezó a molestarme que alguien hiciera o dejara de hacer. Antes era tan egocéntrica, que realmente el resto del mundo me daba igual (mis conflictos adolescentes con la familia son cosa aparte).

El caso es que, cuando algunas actitudes de otros empezaron a molestarme, pasó que casi siempre comprendía sus porqués -o creía comprenderlos-; me daba cuenta de que su decir o hacer era, muchas veces, el único decir o hacer que les era posible. También pasó que lo que me molestara, solía ser parte de un mundo al que no pertenecía, donde el bicho raro era yo, por lo que pareció buena idea aislarme emocionalmente: tratar de pasar por ahí como encapsulada: ajena. Además, tenía una sincera propensión a hacer de abogada del diablo, incluso cuando la acción u omisión de alguien estuviera directamente en mi contra. Así que nunca reclamaba.

Me asombra y me gusta la gente que reclama; la gente que señala al otro en qué le está molestando y qué cosas no va a permitir, y que efectivamente, no las permite; los que pelean si creen que es lo necesario para defenderse. Últimamente he leído a mujeres interactuando así, en redes sociales, y creo que hace falta aprender a convivir con eso, con que el otro no tiene por qué "dejarse" ni tiene por qué responder siempre con delicadeza.

Silvia Parque

lunes, 28 de agosto de 2017

Niña enferma

B ha pasado de una tos latosa a alguna otra cosa que le provoca fiebre, la hizo vomitar y la pone sentimental.

Ahora mismo, dos horas después de la hora en que se acuesta a dormir todos los días, sigue despierta, quejándose: quiere que prenda la luz, quiere acostarse en mi cama y poner sus pies en mi cara... Hace un ratito, decía: "me pasa algo".

He salido de la habitación a tomarme un descanso, porque por más que entienda su irritabilidad, es cansado oír quejas y lloros. Ahora regreso a ver cómo está.

Silvia Parque

domingo, 27 de agosto de 2017

Comida vegana

Ya he compartido que me gusta poner videos de recetas como "ruido de fondo". Pues sigo un canal de comida vegana que me tiene impresionada [ESTE]. Son una señora y su hijo. No son graciosos y eso me agrada. A diferencia de otros youtubers, se toman su tiempo para mostrar cada paso de lo que hacen. A lo mejor no presentan ninguna novedad para las personas veganas, pero a mí me han sorprendido con la enorme variedad de platillos que preparan.

Como he dicho anteriormente alguna vez, yo amo comer carne y no comparto la idea de que esté mal matar animales para comerlos. Creo que lo que está mal es la forma en que se organiza el asunto de criar, matar, vender. Las terribles condiciones de vida de los animales que se van a matar son una vergüenza, y todos los que consumimos los productos que vienen de ahí somos parte del problema: lo asumo. Por cierto, una vez en mi vida me he topado con huevos de gallinas criadas en "libre pastoreo"; los compré aunque eran más caros que los otros; desde que tuve uno en la mano, vi que valían la diferencia de precio, pero nunca los he vuelto a encontrar. Eso es otra historia... El caso es que no pienso dejar los productos de origen animal, pero me encantaría enriquecer mi dieta, y sí creo que a medida que cumpla años, será bueno ir reduciendo el consumo de carne: así que estoy maravillada con las opciones veganas de este canal de cocina. Platillos como ESTAS milanesas, me parecen hasta más nutritivos que los "originales" y de hecho, se me antojan poquito más.

El problema es que la mayoría de los platos elaborados que me llaman la atención, se preparan con ingredientes que no están a mi alcance. Ya será.

Silvia Parque

viernes, 25 de agosto de 2017

El matrimonio es genial

Hoy hubo boda en la familia. Casi todos están en la fiesta, en este momento.

Yo me perdí la mayor parte de la ceremonia religiosa porque B no aguanta más que un ratito sentada y callada en una situación de ese tipo. Ya habíamos pasado por un mal rato a la hora de peinarla: tooodos los días la peino, pero ahora, en el momento debido, no le daba la gana. Le grité y por primera vez en sus más de dos años, se me escapó "pinche madre" en su presencia: bajito y hacia el otro lado, pero "pinche madre" al fin. Así que cuando en el templo, empezó a dar señas de que necesitaba moverse, salí con ella de inmediato. Pero esta entrada no va de eso.

Lo que quiero decir es que el matrimonio es genial. Ya sé que es nada más mi opinión, pero al fin este es un blog personal.

Cuando una persona joven se quiere casar, a menudo le dicen que antes viaje más, que se desarrolle profesionalmente, que conozca otra gente. Parecen decirle que "viva" y se divierta. Como si al casarse, eso fuera a terminar; incluso hay quien habla de "perder la libertad". Pero si te casas con una persona que comparte tu visión de la vida y tus preferencias, más bien se multiplican las oportunidades de disfrutar. Yo fui mucho más libre cuando me casé. Compartir la vida con alguien que para una es increíble hace de lo ordinario algo genial.

Silvia Parque

jueves, 24 de agosto de 2017

No alecciones al que tiene dificultad

Amo las historias de vida que inspiran; las que me inspiran a mí, por supuesto. Me parece muy bien que existan las que inspiran a otros. Creo que me han "movilizado" más unas cuantas historias de personas, que muchos discursos.

Igual me choca el uso de ejemplos para aleccionar, cuando alguien pretende interpretar la realidad de Fulano como lección para aplicar en la realidad de Perengano. Es una falta de respeto a la singularidad de cada situación vital.

¿Que la que está frustrada por el sobrepeso debería agradecer que no le faltan piernas ni brazos? 

Estaría bueno que lo hiciera, porque agradecer se siente retebien y genera disposición para lo bueno. Pero qué afán de menospreciar lo que alguien siente. Cada cual es protagonista de su vida y tiene que lidiar con su preocupación, su dolor, su ansiedad o angustia. Es posible tomar perspectiva cuando conocemos los problemas de otras personas, pero eso nace de la propia mirada; si nada más nos empezamos a sentir sin derecho a nuestra preocupación, dolor, ansiedad o angustia, lo que hacemos es reprimir algo que de todas formas está ahí, y probablemente generar culpa. Pero a lo que voy es:

¿Por qué alguien se otorga a sí mismo, autoridad para indicar cuándocuánto se vale que algo lastime, moleste o simplemente cause dificultad?

Me tocó atestiguar que se le dijera a una madre en duelo, que no debería seguir "mal" por la muerte de un hijo. ¡Tenía otros hijos vivos! ¡Malo-malo que se le hubiera muerto un hijo único! Habrá que ver dónde reparten las credenciales de auditores de proceso de duelo.

Y así: cómo vas a estar deprimida, si lo tienes todo; cómo vas a estar a disgusto con tu trabajo, con tantos buscando sin encontrar...

Otra igual de irrespetuosa, de un papá a una mamá: que cómo es que se le hacía tan difícil la crianza, si otras mujeres más jóvenes podían con más de un niño y ella solo tenía una.- Todas pueden, ¿por qué tú no? Si para terminar con el problema, nada como saber que no hay problema.

Es bien diferente compartir testimonios en un ánimo émpatico, no para querer "sacar" a la persona de donde está, sino ofreciéndole compañía y apoyo; no para compararla con otro, sino ofreciéndole alternativas estimulantes.

Silvia Parque

miércoles, 23 de agosto de 2017

Dinero para ir y venir

Hace más de una década leí "El sexo oculto del dinero", de Clara Coria. AQUÍ pueden leerse el índice y los prólogos de una edición reciente.

Como en mi escuela no se daba relevancia a las corrientes psicodinámicas, el libro fue más que novedoso para mí. En realidad, casi todos los de esa clase, que me dio a conocer el tema del género.

Entre otras cosas, el texto hace referencia al poder que da el dinero, en el sentido más literal: poder-hacer: no puedes abordar un camión sin dinero, no puedes llamar por teléfono sin dinero, etc. También hace referencia a las vidas que se desarrollan en espacios limitados; por ejemplo, un ama de casa de clase media-baja, que maneja solo el "dinero chico" de la familia, suele ir a pocos lugares, determinados, que son parte de la rutina de su trabajo de servicio y que suelen estar cerca de la casa. Hoy lo he recordado porque con mi presupuesto, moverme es una dificultad.

Silvia Parque

martes, 22 de agosto de 2017

No te metas en lo que sí te importa

Podemos controlar conductas de otros cuando tenemos con qué y sabemos cómo. O influirlas mucho, pues. Se supone que lo hacemos por el bien de los hijos, por ejemplo. Hay que tener mucho cuidado con ese poder.

Cuesta dejar ir a quienes amamos por donde deciden, cuando nos parece rotundamente equivocado. No sé si eso cuesta más que aceptar la pérdida del poder y de la influencia sobre ellos, es decir: aceptar que aunque eligiéramos no respetar, no hay modo de incidir en el rumbo del otro.

Silvia Parque

lunes, 21 de agosto de 2017

Fantasía y realidad

Aunque las fantasías sean más agradables que la realidad, vale más la realidad.

A veces no estoy segura. 

Sé que vivir en la fantasía obstaculiza el camino para que la realidad sea más como a una le gustaría.

A veces no es tan claro qué pertenece a un mundo y qué pertenece al otro.

Silvia Parque

domingo, 20 de agosto de 2017

Cucharadita de sal

Hace mucho tiempo que no tenía un domingo tan... difícil. No puedo decir que fue malo, porque pasaron cosas buenas y a pesar de sus llantos y quejas, mi niña salpicó el día de simpatía. Baste mencionar que preparaba leche con cocoa y en lugar de agregar una cucharadita de azúcar, agregué una cucharadita de sal; así las cosas, de la mañana a la noche.

Silvia Parque

sábado, 19 de agosto de 2017

Que la abuela fue a ver su novio

Le digo a mi hija que su abuela ha ido a ver a Nombredecelebridad, que es su novio y canta. Repite lo que he dicho, pero en lugar de "novio", dice "esposo". Corrijo. Me pregunto si está bien seguir la broma con una niña que cree lo que digo. Pero me pregunto más a qué hora formó el concepto de "ser pareja". Está claro que sustituye "novio" por "esposo" porque entiende de qué está hablando. ¿De dónde saca lo que sabe?

Supo que su muñeco "Tal", se lo regaló Fulanito, novio de su tía; hace poco que lo mencionó, le dije que ya no eran novios. Supongo que ahora sabe que los novios pueden dejar de serlo.

Sabe que su tío y su tía, los papás de su prima, son esposos. Le dije hace tiempo que su papá y yo somos amigos, que él es mi mejor amigo. Hace poco he mencionado que su papá y yo nos casamos y luego nos descasamos. ¿Cómo entenderá nuestra relación, ahora que nunca nos ve juntos?

Ya me enteraré.

Silvia Parque

viernes, 18 de agosto de 2017

Mi resfrío y mi hija

Ayer me atacó un malestar monumental. Tenía un par de días resfriada, pero no era para mencionarlo; entonces, ayer por la mañana: lo sentí.- Se iba a poner feo.

Y se puso feo. Me tiré en la cama, y mi pequeña hija debió hacerse cargo de sí misma, jugar solita, servirse leche, usar los recursos personales que ha creado para brindarse contención y apoyar a mamá. EN MIS SUEÑOS.

Me tiré en la cama, y mi pequeña hija pidió atención, como siempre, que le negué, como a veces pasa en ratos breves con los que puede lidiar, pero esta vez durante un par de horas. Tiró su granola, pidió quinientas veces que limpiara su brazo limpio, protestó y se quejó, obteniendo gritos y gestos desagradables como respuesta. Terminó con un llanto desconsolado repleto de sollozos que por fin me espabilaron.

Debí pedir refuerzos.

Al final, yo que mido los minutos a los videos que ve cada día, terminé sentándonos frente a la computadora porque solo eso me sentía capaz de controlar. Vimos un par de programas de Nopo y Gonta. Ella nunca había visto un programa completo, excepto alguno de Elmo: casi siempre les corto una parte de caricatura y/o una parte de un mimo, así reduzco su extensión. Lo de ayer fue un caso de emergencia. Me habría conformado con que aceptara mi programación; pero le gustó y aprendió. Aprende rápido.

Perdona rápido.

Me aseguro de que entienda que yo me porté mal, que lo lamento, que me sentía mal, pero que eso no justifica que le grite y que la próxima vez lo haré diferente.

Me recuperé como para hacer jirafas de papel, bañarla, darle de cenar, etc. Por la noche me sentí mejor.

Silvia Parque

miércoles, 16 de agosto de 2017

En interiores

Es común que en las inducciones a la relajación te pidan que te visualices en un lugar tranquilo; los que saben te piden que elijas el lugar donde te sientas mejor; los que no, te indican que te sitúes en tal o cual sitio, usualmente, playa o bosque. Y no son buenos para mí.

Para mí, la mejor relajación se obtiene acostada, y acostarme en la playa implica arena metiéndose donde no la llamo y grazanidos interrumpiendo el silencio; con el bosque pienso en bichitos y me siento vulnerable, como por efecto de la imagen de Blanca Nieves huyendo, supongo. Mi idea de estar a gusto es urbana. Yo siempre recuerdo una comodísima cama de hotel con sábanas blancas impecables.

Silvia Parque

martes, 15 de agosto de 2017

Perros sueltos

Escribí sobre esto en: Los perros en la calle: con correa.

¡Qué molestia tener que rodear para no pasar por donde hay perros sueltos!

Está bien que mis miedos son asunto mío. Pero estoy hablando de perros de raza grande, que de pronto se mueven con energía. Evidentemente son "de casa": están muy bien comidos y cuidados, casi ninguno parece "mestizo". Hablo en plural porque en el terreno-parque donde me los encuentro, se llegan a juntar dos por un lado, dos por el otro y uno por más allá. Tal vez sus dueños sepan que son una dulzura y un ejemplo de educación, pero ¿yo cómo voy a saber? Los he visto ladrarse entre sí y no me parece que estén siendo amistosos; tal vez así se llevan, pero insisto: ¿yo cómo voy a saber?

Silvia Parque

lunes, 14 de agosto de 2017

El vínculo papá - mamá

El papá de B y yo nos mantenemos comunicados. Aunque por estar materialmente junto a la niña, yo decido por mi cuenta lo del día a día, me muevo en el camino que trazamos juntos. Creo que es evidente que esto es bueno para B. Lo que hoy quiero comentar es que es realmente necesario para mí. Si por alguna razón no pudiéramos tener esta cercanía, tendría que arreglármelas, como tantas mujeres lo hacen; pero me resultaría muy, muy, muy difícil. Aprecio sobremanera el vínculo papá-mamá porque me da seguridad y me brinda un "espacio" para vivir el amor, el miedo y el gozo de hacer de madre de B, con quien está en el mismo camino.

Silvia Parque

domingo, 13 de agosto de 2017

Sin paciencia en la crianza con respeto

Condicionar y adiestrar a los niños es efectivo; castigarles, gritarles, darles unas nalgadas "a tiempo", como diría mi abuela, detiene "malas conductas" y evita muchos problemas (crea otros, también). Criar en el respeto no solamente es más difícil, sino que además no ofrece soluciones rápidas, por lo que a menudo parece que "no funciona". Para criar con respeto, al parecer, hay que tener mucha paciencia, porque los cambios pueden ser lentos, muy lentos, al menos comparados con la velocidad que el mundo quisiera para los cambios.

La necesidad de paciencia dejaría fuera de la jugada a las personas sin paciencia, como yo. Pero no es "paciencia" lo que más se necesita.

Para empezar, hay que decir que en mi caso, con quien ocupo la paciencia es conmigo. La necesito para seguir confiando en mí cada vez que uso un tono desagradable con B, cada vez que grito -creo que ya casi nunca-, cada vez que al detenerle la manita para que deje de pegar, mi emoción provoca más fuerza que firmeza. Sobre todo, la necesito para entender y perdonar mis errores conceptuales, como cuando creo que la estoy apartando porque está haciendo algo que es peligroso para otros, pero eso está funcionando como castigo. En ninguna ocasión me hago tonta pensando que ella ha provocado mi reacción; soy la adulta en la relación y me hago cargo de que muchas veces fallo. Pido disculpas y sigo adelante. Aprendo; me aplico.

Con ella, es más necesaria la empatía que la paciencia.

En cualquier caso, la paciencia se me acaba a menudo. Y tiene muy poco que ver con lo que ella haga o deje de hacer. Tiene que ver con cuánto he descansado, con cuánto dinero hay en la tarjeta o qué tan satisfecha estoy sexualmente. Tengo momentos increíbles en los que soy toda sonrisas y otros que no tanto. Afortunadamente, la paciencia se renueva; pero sobre todo, como decía, no es paciencia lo que más se necesita.

Lo que más se necesita es convicción.

Estoy convencida de que la manera decente de tratar a otra persona es con respeto y de que a la persona que soy le corresponde conducirse con respeto. Otra cosa no se vale. Tan tan. Haga lo que haga, pase lo que pase: otra cosa, no se vale.

Silvia Parque

viernes, 11 de agosto de 2017

Audiolibros

Me encantan los audiolibros. Tengo una colección de unos cuantos de "superación personal", pero eso es otra cosa... Como que no los concibo como "libros". Me refiero, más bien, a libros que cuenten historias. No escucharía uno que quisiera leer, así que todo el que me parezca realmente importante queda descartado; pero me parece una opción genial para oír mientras estoy ocupada. Como mi atención está en otra cosa, a menudo debo regresar a un momento anterior de la grabación, por lo que extiendo la duración del audio: el papá de B se sorprendía de que pasara semanas oyendo el mismo fragmento. A mí me resultaba -me resulta- armonizador y armónico.

Silvia Parque

jueves, 10 de agosto de 2017

El lector

Quiero un aparatito para leer documentos electrónicos. Lector, creo que se llama. Lo necesito. Es mío por derecho de conciencia, como diría Conny Méndez. [B sabe de eso, naturalmente.]

Quise un triturador de hojas, un triturador de comida, un sacapuntas eléctrico, pero esto lo quiero más.

Silvia Parque

miércoles, 9 de agosto de 2017

Canciones muy útiles para la rutina con B

Por medio de la presente, agradezco:

- A Beatriz Montero [A guardar, a guardar] y a la familia Blu, del Reino infantil [A guardar], que mi hija se disponga a guardar sus juguetes y efectivamente guarde algunos.

- A Elmo [Brushy brush], que se haya motivado a lavarse los dientes, antes de que tuviera doble cepillo y pasta (ahora, es feliz de elegir cuál cepillo usa y de saborear la pastita).

- A Tatiana [No me quiero bañar], que se meta a bañar cuando toca. No me gustan varias líneas de la letra, pero creo que puedo neutralizar su influencia y seguir aprovechado lo bien que funciona la canción.

Sobre todo, mil gracias a Cepillín [Vamos a la escuela], por su contribución a que B vaya con gusto a "la escuelita".

Gracias por hacerme la vida más fácil y hacérnosla más agradable.

Honor a quien honor merece.

Silvia Parque

martes, 8 de agosto de 2017

Guitarra imaginaria

B y yo tocamos la guitarra imaginaria. El otro día le mostré a otras personas que lo hacen, en videos de Youtube. Empezamos con ESTE, del campeón mundial del 2015. Le encantó y me encantó verla e ir entendiendo sus gustos musicales.

En algún momento, llegamos a un video con un hombre sin camisa, con barba muy larga, que miraba al frente con expresión teatral de "malo". B reaccionó con reticencia instintiva, muy cerquita del miedo. Dije: "mira, va a tocar la guitarra imaginaria" y su expresión se suavizó. Al rato llegamos a un video, no sé si del mismo hombre u otro, que iba vestido de algo así como vikingo metalero. Hubo apenas un chispazo de miedito en los ojos de mi niña; pero le dije: "se llama Fulano" y eso bastó; al rato gritaba: "¡bien, Fulano!"

Me gusta nuestro mundo.

Silvia Parque

lunes, 7 de agosto de 2017

He querido escribir, pero...

He querido escribir sobre temas para los que necesito algo de tiempo: el destete y la estancia infantil, sobre todo; cómo B se convierte en niña y cómo vivo su encuentro con el mundo. Ella dice que es una bebé; acepta ser una "bebé grande", pero no una "niña".

No piense el amable lector que paso trabajando cada minuto despierta; es que esta semana tenía una especie de cansancio mental que me ha hecho necesitar ver fragmentos de Harry Potter en los ratos que usualmente dedicaba al blog. Pero ya está.


En la foto, B está encima de un león mientras abraza una sabanita que ha estado con ella toda la vida. La trajo consigo unos tres días.

Silvia Parque

martes, 1 de agosto de 2017

La necesidad

He estado teniendo conocimiento de casos de personas en situación de pobreza, varias de ellas enfermas o con familiares enfermos; personas en condición de calle, personas en viviendas que les protegen bien poco. Pienso en la terrible indiferencia de disfrutar de un montón de privilegios sin tenerles en cuenta y sobre todo, en cómo algunos creen que de verdad cada cosa que tienen la han ganado sin haber tomado provecho de ningún modo de un sistema económico y social que es nefasto para mucha gente: algunos que llevan las de perder desde que nacen. Me "incomoda" la manera en que se hacen algunos favores, fiscalizando que la persona esté de verdad en la miseria o casi-casi: no vaya a aparecer en una foto con las uñas pintadas o tomándose una cerveza, porque entonces ya no es a quien hay que ayudarle a comprar leche para sus niños. Pero no es tanto que juzgue mal a quienes tienen cuidado de "a quién" ayudan; sé que muchas veces se trata de cuidar los recursos que han dado otros y de tratar de que lleguen a quien más los necesita, es más bien que me molesta no estar en condiciones de repartir yo con prodigalidad. He sido una persona tan privilegiada, que debería estar pudiendo compartir los frutos de lo que muchos han sembrado en mi vida. 

Por ahí, en las redes, circulan frases tipo "nunca es tarde" y mensajes motivadores tipo "no te compares, cada quien a su ritmo", y yo los creo. Pero también creo que a veces se pasa el momento "justo". Reconocerlo no condena a la inmovilidad (los momentos se crean), creo que más bien trae una conciencia que puede hacer que una se ponga a hacer lo que le toca.

"Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo". Eclesiastés, 3:1

Silvia Parque

lunes, 31 de julio de 2017

La niña y la medicina

Un día, le recetaron a B una medicina que debía tomar una vez al día por tres días. Unas pocas gotitas cada vez.

Nunca ha vuelto a pasar.

Por lo general, antibiótico o antipirético, debe tomar más o menos un cucharada, de tres o cuatro veces al día, al menos cinco días, y siempre hay alguna toma que toca en la noche. Es una pena despertarla. Además es un show. Hubo temporadas en las que tomaba la medicina como si nada; ahora parece que la estoy matando.

Silvia Parque

domingo, 30 de julio de 2017

El esfuerzo justo o no golpear paredes con la cabeza

He compartido anteriormente que soy partidaria del mínimo esfuerzo.

Pues cada vez más.

Me esfuerzo por lo que, dados mis valores y necesidades, vale la pena; pero lo hago como vía para conseguir aquello que valoro o necesito: no encuentro mérito en el esfuerzo por el esfuerzo mismo. Veo a "los trabajadores" y me parece que se emocionan con el sellito de "sí trabaja" de la maestra de kinder. Sé que no es nada más eso. Entiendo su satisfacción (autocontrol, persistencia), pero no me atrae.

No me hace sentir mejor trabajar más que menos; absolutamente al contrario. Si puedo esforzarme menos y lograr lo mismo que estaba logrando, qué bien; me parece que el objetivo inteligente sería esforzarme menos y lograr más: esa es mi vía. Me asombra el convencimiento de algunas personas, de que hay que trabajar mucho para que te vaya bien, cuando el mundo está lleno de ejemplos de que no precisamente...

A ver...

En mi casa se oye a menudo: "Esfuérzate y sé valiente, dice el Señor". Se lo digo a B cada vez que lloriquea porque no puede algo. Yo trabajo lo que haga falta con cada párrafo de un ensayo, hasta que queda como me parece adecuado. Así que tal vez lo que debería decir, en lugar de que soy partidaria del mínimo esfuerzo, es que soy partidaria del esfuerzo justo. Justo lo que se necesita y para lo que es justo emplearlo.

Creo que la vida funciona de modo que nos toca esforzarnos en algo. ¡Pero no en todo! Y en lo que nos toque esforzarnos, no es cosa de dar golpes con la cabeza a una pared (se me quedó grabada esa imagen de un texto que leí hace varios años).

Pienso en mi prima que es atleta: se levanta temprano, entrena, cuida su alimentación, etc. Ahí hay esfuerzo necesario. Pero desde mi poco conocimiento del tema, creo que si no tuviera un buen entrenador, terminaría por lesionarse. Si no hubiera ido en busca del medio y las personas adecuadas, no estaría en competencias importantes. ¡No hay que golpear paredes con la cabeza!

Silvia Parque

viernes, 28 de julio de 2017

Emoción

Ni turismo extremo ni deporte extremo para mí.
Creo que ningún juego mecánico para adultos.

No encuentro la gracia a los excesos de velocidad.
No podría divertirme en un evento en el que la gente grita, se empuja, etc.

Mi idea de emoción tiene que ver con preparar pastelitos en el horno de microondas. Estoy al límite cuando pongo una lista de reproducción, sabiendo que tendré que detener las canciones no aptas para B.

Silvia Parque

jueves, 27 de julio de 2017

Sobras y trastes sucios

Acabo de prepararme una cocoa sobre el café que me quedó en la tarde. Amo usar los restos. Amo preparar cafés en una taza sucia del café anterior, sobre todo café moka; lo he hecho hasta que la taza da pena.

También aprovecho lo que queda en los sartenes: a veces es la gran cosa y no volverá a ocurrir que el guiso tenga "ese punto". Sí soy floja y poco higiénica, pero esto de verdad lo hago porque me gusta.

Silvia Parque

miércoles, 26 de julio de 2017

Aquí, paseando

"No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió". J. S.

Estos días me enteré en que medida puedo no tener idea y en qué medida descomunal es absurdo obstinarse. No sabía qué iba a pasar este año, este mes, esta semana. Pero tampoco sabía gran cosa sobre lo que estaba pasando la década anterior o la anterior a esa.

Pasé mucho tiempo fantaseando con volver a otra temporada y actuar de diferente manera. Ahora veo lo tonto que habría sido avanzar en un camino trazado por mí. La vida tiene sus caminos y yo paseo por ellos. Dios tiene el camino perfecto.

Silvia Parque

martes, 25 de julio de 2017

¿A quién se parece?


Hay quien dice que B es físicamente igualita a su papá y quien dice que igualita a mí. Pasa que la descripción de su papá y la mía podrían coincidir en algunos puntos: párpados caídos, por ejemplo. Conociendo fotos de él y de una de sus primas, de cuando eran niños, queda claro que B tiene el físico de esa familia. Pero muchas veces la miro de un lado o de otro o haciendo un gesto y... estoy mirándome.

A veces, extrañamente, se parece mucho a su abuela paterna, aunque su papá no se parece en nada a su mamá: quiero decir que B se parece al mismo tiempo a dos personas que no se parecen. He visto este fenómeno en otras personas y siempre me asombra.

Silvia Parque

lunes, 24 de julio de 2017

Volver es más difícil que empezar

Luego de sobrevivir a los primeros días de dolor por el ejercicio, sobreviví a los días en que me levanté un poco tarde y B estaba ahí conmigo. Así llegué a once días consecutivos de moverme por la mañana.

Este fin de semana, lo dejé. El sábado ni me acordé porque tenía en mente que iba a salir a desayunar; el domingo tampoco me moví, entre que despertamos de una pijamada infantil y que había que ir a comprar pañales. Constato que regresar a la actividad después de una pausa es todavía más difícil que seguir adelante con los dolores del tercer o cuarto día. Lo sospechaba, porque la mayoría de los anteriores "abandonos" se dieron cuando por alguna razón, como estar resfriada, debía interrumpir por un par de días.

Pero regresé. Hasta creo que me está gustando. A lo mejor paso de unos cuantos minutos de calistenia a algo más en serio.

Silvia Parque

miércoles, 19 de julio de 2017

El técnico

Una tarde, hace años, se tapó el resumidero de la regadera. Se tapó con cabellos y solo hacía falta quitar la rejilla y sacar los cabellos; pero no lo sabíamos, así que llamamos a un fontanero. El señor fontanero me dio una lección de cuidados domésticos, me regaló una copia del CD de Mujeres, de Joaquín Sabina, y recibió gran abrazo de agradecimiento. Un abrazo de cuerpo completo, por decirlo así.

Desde entonces, no había tenido yo más tentaciones técnicas, hasta hoy. El fin de semana estuvo lloviendo fuerte y me quedé sin internet. Volvía, se iba, volvía, se iba... La empresa que me da servicio quedó en enviar un técnico ayer, pero llegó hoy. Hizo lo que tenía que hacer y yo me porté todo lo señora que soy con la criatura enseguida. Pero me gustó como para venir a escribir una entrada del gusto.

Silvia Parque

lunes, 17 de julio de 2017

Notas sobre estos días

El Internet va y viene.

Me reuní con la directora de una estancia infantil y con el favor de Dios, el lunes inscribiré a B.

Disfruto mis ocupaciones. ¡Y disfruto que me paguen!

Tengo una ilusión y muchos pendientes. No me apuro.

Soy feliz, otra vez.

Silvia Parque

viernes, 14 de julio de 2017

Casi siempre, pasa algo

Hay días maravillosos, como hoy. B y yo nos divertimos, nos comunicamos, aprendemos y todo sale a pedir de boca: me deja trabajar, come, acepta que se acabó el rato de videos, acepta que estoy en mi lección de inglés, hasta está de acuerdo con ir a la cama. Entonces, pasa algo.

Casi siempre, pasa algo. 

Se dirá que no puede ser todo perfecto, pero es que ya el día maravilloso tiene su dosis de imperfección. Hoy comió bien, sí; pero hubo lamentos porque la carne se terminó y las zanahorias no le parecen igual de apetecibles. Me dejó trabajar, sí; pero a cambio de un rato en brazos y otro rato con un bote de crema de cacahuate. ¡Lo normal, pues! Tiene dos años.

Así que no hacía falta que pasara nada.

Esta vez, dio un vuelco en la cama y su cabeza fue a dar con el filo de la base de mi cama.

Voy a ahorrarme la descripción de cómo están acomodados los muebles. Baste decir que tras incidentes previos, ese filo está cubierto con una cobija, para que si llegara a pegarse, no sea duro. Pero se oyó duro.

No lloró mucho, pero hubo que prender la luz, ir por un hielo y tomar esa decisión terrible de dejarla dormir o mantenerla despierta. Le conté el cuento de Caperucita Roja con la luz prendida, y luego lo apagué para contar el cuento de Caperucita Roja con la luz apagada. Se quedó dormida antes del final. Estos días ha estado pidiendo el cuento una y otra y otra vez.

Googleo "por qué no deben dormir los niños después de un golpe" y calculo el riesgo: ya tiene dos años, se veía muy normal, no fue tan fuerte... Voy a oírla respirar.

Sé que hay días que no pasa "algo", pero cuando pasa, que es casi todos los días, parece que pasa a cada rato. Quiero decir, que cada vez que se pega, recuerdo todas las veces que se ha pegado y me parece que es la niña que más se pega en el país.

Silvia Parque

jueves, 13 de julio de 2017

Un día a la vez


Este es el tercer día que muevo mi cuerpo por la mañana: estirar, doblar y poco más casi nada unos minutos. Dado mi nivel de sedentarismo, eso equivale a hacer ejercicio. No diré que estoy adolorida como si hubiera ido al gimnasio, pero sí que ayer y hoy estuve sintiendo la existencia de mis músculos.

Busqué "Yoga para principantes" en Youtube y encontré ideas que voy a incorporar a la rutina; pero no en plan-yoga, porque a esa hora, sola: me duermo.

Luego buscaré algo que pueda hacer con B, por la tarde. Ir y venir con ella en su actividad física, dice mi cuerpo que no cuenta. Es injusto, pero es como es.

Silvia Parque

miércoles, 12 de julio de 2017

"Criar cansa, cansa mucho"

Estaba cansada, muy cansada. Trabajé en la mañana y en la tarde, lo que pone a B demandante; pero la cosa iba bien hasta que volvimos al asunto de los pellizcos y las mordidas. Aunque sé que nada va a dar resultado de inmediato, que es un proceso, que es normal a su edad, me apena que lastime a otros, me fustra no ser suficientemente rápida para detenerla, y el día de hoy, me puse triste.

Entonces, leí ESTO.

Sí; como dice Aquiles: "Criar cansa, cansa mucho".

Estoy orgullosa de mí y de lo que estoy haciendo con esta niña.

Silvia Parque

martes, 11 de julio de 2017

Las ocupaciones de mi hija de dos años

Mi mamá le trajo a B un libro nuevo: un libro grande para observar, nombrar y encontrar imágenes. B está encantada con la novedad.

Mi niña pasa mucho tiempo leyendo sus libros y escribiendo en sus cuadernos y tarjetas. Yo amo la relación que tiene con eso que es tan parte de mi mundo. Amo oírle emplear frases que toma de los textos. Amo ver cómo literalmente se mete en la ciudad de los robots y trata de entrar en las casas y castillos: se para encima. Supongo que con la ciudad de los robots funciona porque es un espacio abierto; con las casas y castillos hace sonidos de esfuerzo físico, dice "toc toc - toc toc" y al parecer, no le abren.

Hace semanas, una de mis tías le prestó un libro de cuentos que sobrevivió inmaculadamente a sus hijos. B lo hojeaba, repitiendo "no encuentro la página de internet". Esas cosas me enamoran. Hoy, para que todo tenga su contrapeso, tomó tarjetas con las que trabajo y las rayó, incluyendo unas que son de un alumno.

La gracia del día de hoy.
 Conoce varias letras y reconoce algunas palabras. Me decían este fin de semana, que aprendería a leer chiquita, como yo, como mi mamá. No es imposible; pero a mí me enseñó mi mamá, a mi mamá le enseñó su abuelo, y nadie va a enseñar a B antes de la escuela. Tenemos nuestros ratos de palabras, números, trazos y demás; no nos voy a privar del gusto; satisfago su interés y no disimulo cuánto me gusta que aprenda; pero privilegio otros aspectos de su desarrollo en esta etapa.

Atraviesa un puente de madera, en el parque, por el que yo no habría pasado, ni a su edad ni más grande. Entre un travesaño y otro, cabe perfectamente un pie suyo, así que imagino que con un pie mal puesto, tendríamos una niña atorada y tal vez, una niña cayendo de poco más de un metro de altura. Me mantengo junto a ella, pero no se deja sostener. Quiero que tenga más que suficientes de esas aventuras.

Tiene una escobita para su tamaño: la mueve, jugando a barrer, mientras yo barro de verdad. Me importa darle sobradas oportunidades como esa, para manipular, intervenir en el ambiente, participar de lo que hace mamá... La semana pasada, por primera vez ayudó a mezclar la masa para hot cakes. Estos días me acompaña a cocinar, oyendo mi descripción de cada cosa, como si oyera uno de esos videos de recetas de Youtube.

Por supuesto, se divierte con sus juguetes y objetos diversos. Y busca qué más hay por ahí, especialmente en los gabinetes de la cocina...

A lo que menos caso hace es a su libro para colorear. Le gustó mucho cuando llegó, porque es de Elmo; pero no se pone a colorear, sino cuando la invito, y lo deja rápido. Le gustan los colores para hacer sus propios trazos, y mucho más los de palo que los de cera, a pesar de la propaganda que he hecho de los crayones. Por cierto, volviendo a los libros, dejó de intentar rayarlos; hace rato los disfruta sin supervisión. ¡Y vaya que si los disfruta! Como decía, puede estar largo rato con el que la enganche... porque les dedica atención especial de uno por uno, por temporadas. Acabamos de pasar una de "El libro de la selva".

Silvia Parque

lunes, 10 de julio de 2017

Mi hija muerde y pellizca

B y yo trabajamos en el asunto de no morder ni pellizcar personas, lo que se traduce en qué hacer cuando tiene ganas de morder o pellizcar. Pensé que tal vez estuviera pasando un periodo de ansiedad, pero la pediatra piensa que, simplemente, es lo que toca a los dos años. Como en todo, cada niño lo vive diferente. A la mía le ha dado por esto y qué tremenda oportunidad para mi desarrollo como persona: para ejercitar la congruencia y para crecer en el amor.

Primero: entiendo que lo que pasa es normal. Luego, me enfoco en conseguir que no sea un peligro para los más pequeñitos. Finalmente, habrá que hacer que la cosa vaya a menos y pare.

Originalmente, lo hacía cuando estaba muy emocionada. Era como si no le cupiera la emoción, generalmente de alegría, y ¡zaz! Algo queda de eso, pero en general, ya no es así. Ahora, creo, está experimentando cómo funciona el mundo social. Me toca mostrarle el camino, acompañar, contener, y es muy difícil para alguien reactiva como yo, hacerlo desde el respeto; pero es lo que me parece correcto y en eso estamos, con fallas y faltas, como todo lo humano.

Silvia Parque

viernes, 7 de julio de 2017

Lentes

Me pesan los lentes. Necesitaba unos nuevos porque traía los otros sin una pata. Compré estos pensando en no tardar mucho en usar lentes de contacto. Todavía no tengo los de contacto y estos me pesan cada vez más, así que me los quito con frecuencia y luego no sé dónde los dejo. Hoy por la mañana, mi pequeña me dijo que estaban en la cocina y así di con ellos; amo su capacidad de comunicarse. Me fijaré dónde los pongo.

Silvia Parque.

jueves, 6 de julio de 2017

Sobre el amor y cosas de pareja

Oronda me encuentro:

AQUÍ el enlace para la página de Psicogrupo, donde aparecen tres textos que escribí. En uno de ellos, me faltó una referencia; evidentemente, no se publicó el texto en el que había enmendado ese error, sino el primero que envié, con la falla. Así es la vida.

Quienes saben en qué anda mi corazón, entenderán que los tres textos fueron un desafío por mis implicaciones; no sabía lo catártico y enriquecedor que resultaría escribirlos.

Silvia Parque

miércoles, 5 de julio de 2017

Aplaudir las obras buenas de las "malas personas"

He estado preguntándome esto hace un par de años:

Si una persona que realiza un buen trabajo en el ámbito de su competencia, hace algo moralmente condenable. ¿Debería abstenerme de aplauir la obra que aprecio?

Pienso:

- Lo que merece sanción es el comportamiento, aunque la sanción la reciba la persona; si esto es así, dicha persona no tiene por qué quedar "marcada" para ser sancionada en todo lo que haga. Es una mera hipótesis de trabajo.

- En las cuestiones que implican delitos y crímenes, hay encargados de administrar castigo: no a todos nos toca. En los "malos comportamientos" que no tienen problema con la ley, ¿toca administrar el castigo a quienes hayan sido afectados? ¿O es a quien tiene poder en el espacio donde ocurrió la falta?
- - Sobre esto último: aunque yo no sea la directamente afectada con un mal comportamiento, podría pensar que la sociedad misma es ofendida y que cada cual somos un tanto amenazados por el mal comportamiento contra cualquier miembro del grupo.

Tal vez dependa de cuál es el "mal comportamiento". Voy a inventar ejemplos:

Un chico, cantante popular, cuyo producto musical me gusta, hace alguna de las siguientes cosas:

a) Ignorar a sus amigos de antes de la fama.
b) Actuar prepotentemente con sus admiradores.
c) Despedir injustamente a un empleado.
d) Golpear a un mesero.
e) Insultar a su pareja.
f) No pagar manutención de sus hijos menores.
g) Violar a una mujer.
h) Matar imprudencialmente.
i) Secuestrar a alguien.
j) Asesinar a alguien.

Podría hacer una lista interminable. El asunto es: ¿Cuál de las razones amerita que nunca más le aplauda por su trabajo cantando? ¿Tiene que ver una cosa con otra?

Puede haber situaciones equivalentes con profesores universitarios, dueños de bares, técnicos electrónicos o lo que sea.

Hay veces que se trata de la víscera: si yo sé que el señor del puesto de hamburguesas maltrata a su perro, no querré comer algo que ha pasado por sus manos. Pero si el profesor de secundaria pasó una noche detenido por golpear a su esposa, siendo un excelente profesor en todos los sentidos, ¿debe separársele de su cargo por ser un mal ejemplo como persona? Ahí ya no me queda claro. No me parece que maltratar a una persona sea menos malo que maltratar a un animal, solo comparto dónde me entran las dudas. Ahora que lo escribo, pienso que si el mismo señor de las hamburguesas, maltratara a su esposa en vez de a su perro, tampoco querría comer lo que prepara. Hay diferencia entre el repudio personal y la sanción administrativa de una institución... No me queda claro cómo estoy valorando a una y a otra.

Pero, bueno, la lista de ejemplos inventados también podría extenderse interminablemente: Si se sabe que el autor de un gran libro sobre nutrición es un completo racista, ¿hay que dejar de lado sus ideas sensatas y oportunas, para que no se beneficie con el éxito?

Silvia Parque

martes, 4 de julio de 2017

Mi hija no guarda sus juguetes

A mi hija le gusta tirar las cosas. Una tarde, se quejaba, según yo, de que no podía sacar unos bloques de su bolsa. Decía "tiraaar, tiraaaar", mientras intentaba que los bloques salieran. "No es tirar", le dije, "es sacar". Y procedí a modelar cómo meter la mano y sacar los bloques, uno a uno. Pero ella se las ingenió para comunicar que eso no la satisfacía. Quería que todos cayeran en tropel. Quería "tirar": que sonaran, que hicieran montón, que no se supiera que lugar ocuparían...

Le gusta tirar sus bloques, sus tapaderitas y sus colores, que son lo que más se presta para eso; pero en general, le gusta tirar.

Tiene un platito en el que van seis rebanadas de pastel. Con ese juguete, suele molestarse si se caen las piezas; pero le gusta tirar, así que tuvo una temporada en que tiraba las rebanadas a propósito y luego se quejaba amargamente porque habían caído. También le gustaba -o le gusta- aventar; pero eso sí me molesta, así que ya lo hace mucho menos, a fuerza de repetir unas cien veces: "Eso no es pelota, ve por una pelota si quieres aventar".

El caso es que a la niña le gusta tirar los juguetes, y sea que los tire o los saque, le gusta que estén "tirados".

Yo entiendo lo que es querer que una cosa esté en determinado lugar de determinada manera, mientras estás usando otra, y entiendo que a veces estás usando algo que en ese momento no estás mirando, ni tocando, ni nada. Tal vez por mi empatía, me parece bien que haya juguetes por todos lados, prácticamente todo el tiempo. Pero en algún momento tenemos que recoger y guardar. Y casi nunca está de acuerdo. Para ser precisa, en las últimas semanas, nunca ha estado realmente de acuerdo.

No puedo decir que no sé que hacer. Me queda claro que en estos casos, el condicionamiento es útil y que nos urge incorporar "horas de recoger" a la rutina. Pero he sido negligente. Pretextos me sobran; al final casi siempre se trata de que pido paz y me sale más barato recoger yo. Claro que en la educación de los hijos, más que en cualquier otra cosa: lo barato sale caro. A ver si publicarlo aquí me hace aplicarme.

De cualquier manera, todo mi reconocimiento a los creadores de la canción: "A guardar, a guardar" (Esta es mi versión preferida.) Si algo ha sido posible, ha sido gracias a ellos.

Al menos, hay por donde pasar.
El final de un día normal, nada caótico.














 Silvia Parque