sábado, 30 de enero de 2016

Menosprecios

Supongo que todos hemos oído que no hay que permitir que nos afecte el menosprecio que otros hagan de nuestros sueños. Entonces imaginamos a un patán burlón espetando groserías. Pero hay menosprecios sutiles, envueltos en buenas maneras; con esos hay que tener más cuidado.

Silvia Parque

Nota al margen

Me contaron de un hombre que gastó todo su dinero en conocida estrella de cine de los años cuarenta. Vivió la aventura que otros soñaban, perdió a su familia y se quedó sin recursos.

Sé puede ser la nota al margen en la vida de una persona que marca el compás de tu movimiento. Puede ni quedar registro de que pasaste por ahí, te lleves lo que te lleves en el corazón.

Silvia Parque 

viernes, 29 de enero de 2016

"Sabemos"

Elvira Madrid, fundadora de la organización civil: "Brigada callejera de apoyo a la mujer", dijo en ESTE programa:
Sabemos en qué lugares, en qué comunidades, en qué estados y en qué colonias se están desapareciendo o están vendiendo a las jovencitas.
Hace más de un año, oí en la radio a la autora de un libro que sacaba a la luz la normalización de la trata de personas en una comunidad, no me acuerdo de dónde. Era un lugar donde podía pasar que un niño, al llegar de la escuela, tuviera que cuidar un rato a la muchacha que el papá tenía encerrada, así como si tuviera que atender un rato la papelería familiar.

Es un país donde la frase "secreto a voces", respecto a cosas como éstas, tiene tintes macabros.

Silvia Parque

jueves, 28 de enero de 2016

Las tres mejores películas sobre separación de parejas

La guerra de los Roses. Hace una maravillosa ilustración del escalonamiento del pleito y la tozudez, que confirma cómo la persona más íntima es la que más podría ponerte el mundo de cabeza, moverte el tapete o llevarte a morir.

La posesión. Retrata como ninguna otra, la desesperación de las roturas que provocan los demonios interiores. Hay escenas terribles de los enfermos ires y venires del me voy - regreso - vete - no te vayas.

Personas, lugares, cosas. Muestra la dificultad para seguir adelante cuando termina una relación, pasando por la extraña sensación al entender que de verdad terminó, y la obsesión de revisar cómo fue que pasó lo que pasó. Es delicioso cómo se trata el tema de los hijos en medio de esto.

Silvia Parque

Lo que le sigue de cansada

Siento la cabeza pesada, los hombros y la parte superior de la espalda sobrecargados... un cansancio más allá del cansancio.

El día estuvo cómico de tan fallido. Sin embargo, me di la oportunidad de disfrutar una cosa, y otra, y otra más, para no hacer un paquete completo de "mal día"; después de todo, como siempre, hay mucho para agradecer.

Silvia Parque

miércoles, 27 de enero de 2016

Profesionales en televisión, diciendo lo que se les ocurre

Hoy tuve el gusto de conocer la "señal internacional" de canal once, lo que me permite ver la clase de televisión que creo que puede valer la pena. Lo tuve de fondo casi todo el día, así que pasé por varios programas. Uno de ellos, que pensé que iba a disfrutar, se llama "Primeros pasos". Va de niños, como puede adivinarse. El tema de hoy era la higine de bebés y niños pequeños, y estaban la conductora, un pediatra, una directora o encargada de una guardería, y una madre de tres.

Que esto y que'lo'tro; nada especial: que a las niñas se les limpia de adelante para atrás en el cambio de pañal, que con los niños hay que dejar limpio el prepucio... y llegaron al asunto de que hay etapas en las que a los niños no les gusta bañarse. Y la madre preguntó qué podía hacer para que a su hija de cuatro años, le guste el baño.

Horror de horrores.

A veces me parece que todas esas publicaciones de crianza respetuosa y asociados de las que me rodeo en Facebook, exageran un poco en el ímpetu de sus campañas. ¡Pero qué falta hacen!

El pediatra, todo un profesional de la medicina, recomendó decirle a la niña que si no se lava bien se le van a meter gusanos en la cola.

La mujer de la guardería: decirle que si no se baña, van a tener que llevarla al doctor.

¡Y la conductora no cuestionó ninguna de las dos cosas!

Mi hija no tiene cola. Tiene genitales, tiene una vulva, un clítoris, un ano, dos nalgas... pompis en todo caso. Le hablo de las partes de su cuerpo con el nombre que tienen, y espero que su pediatra también lo haga; en todo caso, un eufemismo como "partes privadas" está bien; pero vale, mucha gente dice "cola". ¡¿Pero que se le van a meter gusanos?! ¿Una mamá grandulona metiendo esa imagen en la mente de una niña de cuatro años?

¿Y recomendar asociar las idas al doctor con algo negativo, algo que hay que evitar-temer? ¿Con un doctor ahí enseguida sin añadir nada?

Me apena pensar en todo el público de ese programa creyendo que han de ser buenas ideas.

Silvia Parque

No comestibles que B ha intentado comer con mediano éxito

1. Envoltura plástica de popote.
2. Envoltura metalizada de paleta.
3. Tapete de goma.
4. Pañal.
5. Libro: portada y páginas.
6. Folleto comercial.
7. Caja de cartón.
8. Papel higiénico.

La lista de no comestibles que ha intentado comer sin éxito, sería larguísima.

Silvia Parque

martes, 26 de enero de 2016

Cosas que pasan con la identidad

Hoy hablé con una mujer maravillosa.

Es una mujer que a pesar de tener problemas de salud, hace lo que tenga que hacer para salir adelante: para sus hijos. Por estos días, prepara y vende pasteles y gelatinas, hace comida para una persona, y un día de la semana, atiende un negocio. Si le ofrecen algo más que pueda significar una entrada de dinero, dirá que sí.

No es nada raro. Muchas mujeres no solamente hacen milagros con la aportación del hombre de la casa, que a veces se interrumpe: además salen al quite porque sus hijos no se van a quedar con hambre, ni van a ser los que no lleven juego de geometría a la escuela. Tal vez porque son muchas, se pierde de vista lo increíbles que son.

Esta mujer en particular, saca recursos de debajo de las piedras y sostiene su ilusión, aunque a veces dé un paso para adelante y el viento en contra la haga dar medio paso para atrás... o dos pasos para atrás. No obstante, se dice de ella que "no trabaja" porque no tiene un empleo formal. Y deja que la defina una pareja para quien no es maravillosa.

Silvia Parque

¿Qué piensa Wish de una mujer de 35 años?

Estaba de noche -hace unas noches- metida en la cama, revisando las gracias de mi teléfono, cuando me topé otra vez con el icono de Wish, y por no dejar, entré y me suscribí. Siempre me ha gustado visualizar lo que quiero, así que pensé que sería divertido hacer listas de los objetos que eventualmente quisiera tener. La aplicación me pidió mi género y mi edad, nada más, y luego me mostró cosas para que pudiera marcar las que me gustaran.

Ropa
Zapatos
Maquillaje

Como me gusta querer cosas, le puse buena actitud al asunto y marqué una camiseta. Luego vi un objeto que no era ropa, zapatos ni maquillaje: no me interesó, pero supuse que la cosa se pondría mejor. Sin embargo, solo había más ropa, zapatos y maquillaje. No sé si eran cosas a la moda, pero como yo nunca he estado a la moda, realmente no fue divertido.

Descubrí que hay una parte en la que aparecen categorías, y no encontré tampoco una categoría que me interesara, pero ya era muy noche y solo le dediqué a eso unos segundos. Luego con más tiempo, es muy probable que le encuentre el modo a la cosa, si vuelven a darme ganas de andar por ahí.

Me sentí... un tanto ofendida de que Wish pensara que lo que eventualmente querría comprar, sería: o ropa, o zapatos o maquillaje. Deben saber lo que hacen, y no pienso que las mujeres que se interesan por eso sean tontas, superficiales, ni nada por el estilo (además, creo que está sobrevalorado ser listo, y que cierta forma de superficialidad está muy bien). Pero yo me sentí ofendida. Cosa de sentimientos: nada racional.

Creo que en las categorías encontré una de "libros"; pero pensé que si me mostraban esa ropa, esos zapatos y ese maquillaje, no me mostrarían libros que pudieran interesarme. Porque es que además eran ropa-zapatos-maquillaje tan... tan diciendo "sé guapa, como nos gusta a todos, como deben ser todas". Nada racional -insisto-, solo eso sentí.

Silvia Parque

sábado, 23 de enero de 2016

Es que las bocinas ya no dan más

Querida Silvia:

¿Recuerdas cómo te gustaba usar un envase de litro para llenarlo de agua en la regadera y echártelo encima, ahí mismo: en la regadera, bajo el chorro de agua?

Siente el gusto que tenías.

Y cuando sentías en la boca, la espuma del gas de una Coca Cola helada servida en un vaso de vidrio. ¿Te acuerdas?

Luego un vaso de Nestea, después de hacerle uno a tu mamá -que juraba que eras la mejor del mundo haciendo Nesteas-. ¡Cuánto gusto!

Y sin embargo, cada vez menos, ¿verdad?

No es que fuera menos, sino que estaba a menor volumen: como si el sonido de los archivos de audio tuviera el mismo volumen, pero con los años le fueras bajando al volumen de las bocinas. ¿Me explico? Y ahora las bocinas ya no sirven.

Los gustos siguientes fueron complicados, dejaron de depender de ti misma. Tendrá que ver con eso...

Pero, ¡eh! Hay montones de bocinas a buen precio, y hasta podrías encontrar algunas de segunda mano en un bazar, ¿a quién le importa? Hasta podrías afinar el oído y aprender a escuchar las bocinitas de la laptop.

Silvia Parque

Silencios

El silencio es una cosa seria.

Con silencio se mantiene a otro bajo control, y sin embargo, silencios a tiempo son liberadores.

El silencio abre espacio para encuentros, pero si el espacio se hace muy grande, el otro se pierde.

Yo he muerto de miedo, ansiedad y angustia -todas al mismo tiempo-, con silencios que me dejaron sola. Otros silencios fueron balsámicos.

Silvia Parque

viernes, 22 de enero de 2016

La bendita rutina

Como ya saben las personas que leen por aquí más o menos habitualmente, las cosas de la casa son mi coco. De tanto en tanto, mi alrededor parece haber sido un campo de batalla. Y es que la casa es muy delicada: puede estar aceptablemente ordenada y limpia durante días, y si un día suelto las riendas, se descompone; si dos días suelto las riendas, empieza el caos.

Eso ya era así sin bebé en casa; la bebé no mejora la situación. Llegué a sentirme realmente agobiada de ver que el día se me escurría entre una comida de la bebé y la siguiente, un cambio de pañal y el siguiente, el baño, el juego, el paseíto por el parque, y nada de limpiar muebles, lavar ropa, etc. Y eso que mis estándares de "casa habitable" son bastante modestos.

El caso es que creo que se está haciendo más posible llevar la fiesta en paz con los quehaceres, siguiendo una rutina. Primero hay que decir que es difícil llegar al momento de instauración de rutina, cuando hay mugre acumulada; habiendo llegado a ese momento, todo empieza a fluir.

Elijo el día de hoy para escribir sobre esto, porque mañana y pasado mañana tocará que me aplique en cosas de trabajo, por lo que no haré nada en la casa. He pensado que puedo engañarla: que puedo hacer que crea que no he soltado las riendas, teniendo gestos mínimos que conserven la rutina del quehacer: algo que no me quite tiempo, pero que le impida descomponerse.

Silvia Parque

Deseo y realidad

* Lo que quisiera comer en este momento:

1. Pay de manzana / pay de queso.
2. Pastel de zanahoria con cubierta blanca.
3. Pastel de carne (con tocino).
4. Hamburguesa con papas fritas de Carl's Jr.
5. Tacos al vapor de aquí cerca.

* Lo que cené:

Plato de avena

Silvia Parque

jueves, 21 de enero de 2016

Un pequeño árbol de navidad fuera de tiempo

Frente a mí está la pantalla de la laptop; pero sí subo la mirada veo cuatro cuadros -retratos, para ser precisa-. En uno de los cuadros, en el lado superior del marco, hay un pequeño árbol de navidad blanco con esferas rojas: un prendedor que me dio mi mamá en la pre-navidad que celebramos en su casa (mi mamá y mi hermana prepararon de todo).

Quité la decoración navideña el día siete o el día ocho. Tardé varios días en terminar el desalojo, pero según yo, todo lo navideño quedó en mi maleta, excepto el árbol, que vive en su caja -el árbol grande: el de acomodar abajo los regalos-. Este pequeñito, sin embargo, quedó donde fue puesto. Lo vi ayer o antier. Me gusta verlo.

Silvia Parque

La maternidad y la gente poniéndose indeseable

Viendo ESTE video de Miriam Tirado: "La maternidad y los consejos no deseados", me he animado a escribir esta entrada que podía verse venir luego de mi declaración de "no se aceptan críticas".

Antes de que B naciera, leí varios artículos ligeros sobre cómo se porta o cómo debería portarse la gente alrededor de un bebé y su madre, sobre todo del recién nacido y la madre primeriza. Yo decía que al contrario de lo que leía, sí deseaba visitas, y ahora puedo asegurar que fueron muy valiosas para mí. Es más: la verdad es que resentí algunas visitas que esperaba y no llegaron. También decía que no había porqué señalar algo como "traigan obsequios" o "ayuden a lavar los platos", y en eso no me sostengo de la misma manera. Claro que nadie tiene que hacer nada, pero es un momento en el que se aprecia sobremanera que alguien tenga la amabilidad de preguntar "¿qué se les ofrece?" A mí me estuvo cuidando mi abuela, y hubo días en los que teníamos que esperar hasta que el papá de mi hija llegara por la noche, para que trajera algo de la tienda. Luego está el trato hacia los bebés. Creo que si te relacionas con adultos a los que hay que explicar que un bebito no es un juguete, o que hay que tener las manos limpias para tocarlo, harías bien en revisar con quién te relacionas. Yo me rodeo de puras personas que en ese sentido son tan normales como cabría esperar. Mi único señalamiento sobre el trato hacia los bebés es en otro sentido: es sobre la atención que estés dispuesto a darles, a ellos como personas o como tema. Si estás yendo a conocer al bebé, no coloques como centro de la conversación algo que no sea la cría, a menos que la mamá lleve a otro lado la plática. Tal vez las visitas express se inventaron para los que no pueden con eso.

Ya con nueve meses entre el día que B nació, y hoy, estoy muy lista para decir que hay dos principios básicos para visitar a una familia con bebé, recién nacido o mayor:

- Sigue la pauta que marquen los papás. Observa qué tan cuidadosos son con la higiene o la manipulación del bebé, para saber cómo esperan que actúes. Si observar no basta, pregunta. No supongas que esto cambia porque el bebé haya dejado de ser recién nacido: si no eres parte de la crianza del niño, pregunta antes de darle, hacerle, etc. Hay relaciones de mayor o menor confianza, pero espera a que la postura, la mirada y la actitud en general de la madre, te digan qué tanto puedes "hacer" con su cría sin pedir permiso.

Y:

- No critiques, ni en broma. No opines negativamente, así la opinión sea objetiva. Ni sobre el bebé, ni sobre la mamá -ni sobre su cuerpo, por supuesto-, ni sobre el papá, ni sobre la casa, ni sobre la familia. Esto incluye consejos no solicitados que para tener sentido presuponen algo criticable o negativo.

En serio, personas del mundo: Si su crítica u opinión negativa es de gran valor, abran un blog personal, escríbanla y publíquenla. En vivo, de persona a persona, o de persona a familia: si no tienes algo bueno que decir, no digas nada. En algún momento de la transmisión cultural entre generaciones, se perdió la bonita costumbre de autocensurarnos, tal vez en aras de una libertad de expresión comprendida de modo infantil.

¿Que así las madres aberrantes solo vamos a oír "lo que queremos oír"? ¡EXACTO! De eso se trata.

A ver:

Todos necesitamos oír cosas que no nos gustan, que pueden incluso poner el dedo en la llaga, y que es necesario que alguien nos diga. Simplemente, hay que preguntarse a una misma: ¿Me corresponde decirlo? Porque hay maravillosos espacios para la consejería y el análisis, que liberan a todos los que quedan fuera de ese espacio, de la ominosa carga de andar por la vida señalando pajas y vigas en los ojos. Puede haber conversaciones cálidas entre personas que confían una en la otra, más que sustitutivas de espacios profesionales, pero la clave es haber recibido la pregunta del millón: "¿Qué opinas?" Si no precede la pregunta: favor de abstenerse.

Cierto es que la pregunta no se hace siempre explícitamente, pero entre errar por creer que se ha hecho, y errar por creer que no se ha hecho, mejor lo segundo. Hay formas de comunicación en las que (la pregunta implícita) está más clara que en otras. Hay relaciones de "tú y yo nos decimos cualquier cosa, que ya nos conocemos". Ahí yo creo la clave es revisar: ¿Me han dicho "gracias" por lo que he dicho anteriormente? ¿Me dijeron en otra ocasión que se siente bien contar con mis opiniones? Con los foros es fácil: está activada o no, la posibilidad de comentar... aunque hasta en eso hay filtros: en los blogs, algunos escriben un mensaje sobre el tipo de comentarios que esperan; otros revisamos antes de publicar, lo que eventualmente permite dejar fuera lo que no queramos incluir en la conversación pública con los lectores. En persona no es tan sencillo.

En cualquier caso, lo que hay detrás del comentario es lo que lo hace indeseable o no. Porque no fastidia que alguien te diga que algo le parece que no está bien, sino notar que se está situando en una posición en la que se da permiso de reprobarte. Es el modo de decir: el gesto, el tono, la elección y el acomodo de las palabras; el modo refleja la intención y las premisas del que habla, y a veces es intención de juzgar y una cosmovisión de "los que no son como yo están mal".

Silvia Parque

miércoles, 20 de enero de 2016

Soy yo

Escribí "Soy mujer" hace casi cuatro años, en febrero del 2012, y en cierta forma, estoy en lo mismo: construyendo la posibilidad de ser yo sin sostenerme de la compañía, aprobación o mirada de otra persona, específicamente de otra persona específica, que no por casualidad es un hombre.

Creo que cuando tenemos que aprender algo, pasaremos por las mismas cosas una y otra vez, así tengan forma distinta en cada ocasión, hasta que aprendamos.

Silvia Parque

Cómo es ser cristiana para alguien como yo

Esto es estrictamente mi experiencia personal: para mí, ser cristiana es como vivir todos los días navidad y semana santa.

Yo encontré en la Iglesia una comunidad que me hacía falta, así que vivo con gusto no solamente lo espiritual, que es lo fundamental, sino también lo "social". Ahora estoy rodeada de gente con un modo de andar por el mundo, que me viene bien. No me causa conflicto descubrir sus defectos e inconsistencias porque siempre me ha quedado claro que somos una parvada de pecadores.

Más de una persona me ha preguntado "cómo puedo creer", considerando lo que he estudiado y por donde he andado. La respuesta es que vivo mi cristiandad como una relación personal con Dios; no me conflictúa -tampoco- lo que no creo, y que sí creen otros cristianos. Sí llegué a temer el momento en que se notaran mis "discrepancias"; pero hace rato me siento segura en la congregación a la que pertenezco, y más segura de que mis asuntos con Dios son con Dios, no con personas.

Ya me han dicho "muy cristiana y tal cosa" en medio de un pleito. Nada más me hace gracia. No se puede ser "muy" cristiano, para empezar. Yo estoy en un camino que a veces parece no solo lleno de errores, sino lleno de los mismos errores, e incluso, de los mismos errores que cometía antes de "recibir a Cristo en el corazón". No es que me haya hecho buena de pronto... lo que pasó fue que Dios me sacó de un infierno en el que me metí y me recompuso; pasó que desde entonces todo es diferente, aunque a veces me enoje, desespere, desesperance, etc. .

Tengo temporadas en las que no "siento" que sea navidad ni semana santa; pero sé que Dios me ama y estoy bien, incluso cuando están las cosas mal, incluso habiéndome portado mal.

Silvia Parque

martes, 19 de enero de 2016

Bebé al ajillo

El cabellito de B huele a shampoo de bebé. Su cuello -por atrás- huele a jabón de bebé. El resto de ella está envuelta de un aroma a ajo. Ya le lavé la boquita; pero supongo que su aliento seguirá así de poderoso hasta que acabe de digerir la carne de hoy. No me molesta ni mucho menos, solo es... peculiar.

Silvia Parque

Nueve meses

Ayer celebramos con cena y fiesta, los 9 meses de B afuera. Apenas tuve tiempo de recordar lo pequeñita que era, y cómo pasábamos los días esperando que abriera los ojos, o cazando el momento en que moviera una mano, en que pareciera haber puesto atención a algo. Me decían que me preparara para esta edad: que no iba a parar, y así es. Sin embargo, como cuando me embaracé, como cuando nació, sigo sin estar preparada; la gran diferencia es que lo asumo mucho mejor; hace unas semanas dejé de sentirme retrasada, en falta, en deuda, y si antes disfrutaba a mi niña, la experiencia se está haciendo fenomenal porque ahora me disfruto mucho maternando.

No dejo que entre ni una crítica a mi casa, mi familia o mi quehacer como mamá, excepto la que pueda venir del papá de B -que es poca y se hace de buena manera-. Suficiente es con mi autocrítica. Admito y valoro opiniones. De hecho, las conversaciones que tengo con unas pocas mamás sobre cómo hacemos esto o lo otro, son muy importantes para mí. Son conversaciones francas, de: "con esto batallo", "esto lo resolví así": intercambios desde el respeto en los que hay coincidencias y lo contrario a las coincidencias. Críticas, no. Soy una ferviente admiradora de la crítica para el trabajo, pero creo que en las relaciones entre las personas debe usarse con pinzas, y sobre todo, debe saber dejarse escurrir cuando decides que no la quieres. Yo, con mi maternidad, no dejo que entre. Puedo recibirla, en cuanto a escucharla, si tengo ganas, sobre todo si se hace con buena voluntad; pero no la "dejo entrar". Ni en broma; quiero decir: ni la que se hace como broma.

Este cumplemés, más que los anteriores, me celebro. Por cosas profundas que tienen que ver con aceptarme y amarme, lo cual es básico para que B se acepte y se ame a sí misma; por cosas complejas y complicadas que tienen que ver con eso... Pero también por cuestiones muy objetivas de las que me siento orgullosa, así las hayan hecho mejor millones de mujeres en la historia de las mamás. Me celebro porque he conseguido usar casi siempre biberones limpios, aunque todavía no consiga tender la cuna como se debe todos los días. Porque son nueve meses de lactancia materna a libre demanda, con todas las tomas nocturnas que B ha pedido, aun cuando no quise esforzarme con el extractor. Porque nos aplicamos hasta superar la desnutrición, y aunque por supuesto, la gloria es de Dios y agradezco infinitamente a sus doctoras y a mi mamá que apoyó desde lejos, algo de mérito llevamos, y en eso, un poco más yo que el papá. Hoy, que me encuentro mucho menos vulnerable que hace nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos meses, me atribuyo los méritos que tengo.

Silvia Parque

sábado, 16 de enero de 2016

Lo que B no usa

B no lleva aretes porque quise que pudiera estar desnuda por completo al quitarle la ropa. Cuando crezca y quiera que le perforemos las orejas, lo hacemos -creo que en cuanto quiera-. Me dicen que ahora no le dolería y después sí, pero no es verdad; yo me hice otra perforación en la oreja estando en la secundaria, y no me dolió -cosa de anestesiar-. En general, no me parece bien tomar una decisión de ese tipo sobre su cuerpo -entiendo perfecto a todas las mamás y papás que lo ven diferente-.

Así que no usa los aretitos que le regalaron al nacer, pero creo que los apreciará cuando los conozca.

Tampoco usa ni ha usado chupón. Instruí a su papá para comprar uno del tamaño apropiado, con tetina alargada, que no estuviera relleno de miel, sin reparar en el precio. Intentamos dárselo una tarde-noche de llanto, pero no quiso. No lo tuvo ni tres segundos en la boca. Su papá, que estaba orgulloso del producto que había traído a la casa, intentó dárselo varias veces, pero no lo consiguió. Mis tetas fueron su chupón cuando lo necesitó, así que me encantó leer en una de esas páginas de "lactivismo", que no es que el bebé use a la teta de chupón, sino que hay bebés que usan al chupón como teta.

Y no usará andadera. No quiero que aprenda a caminar metida en un vehículo.

Silvia Parque

Chocolate artesanal de Michoacán

Había escrito en ESTA entrada que tuve la suerte de probar un delicioso chocolate de mesa, y que cuando quise saber su nombre, ya no estaba la etiqueta para verlo. Hoy tengo un paquetito de chocolate semi-amargo -que es mi favorito-, y de chocolate dulce, cada cual con la etiqueta en su sitio, así que puedo informar que es chocolate de metate "La lucha". Chocolate artesanal, de Uruapan, Michoacán.

Casualmente, esta semana leí el análisis que hace El poder del consumidor del famoso chocolate Abuelita. Aunque en realidad los ingredientes del producto siempre han estado a la vista de quien quiera leerlos, creo que la mayoría no hacemos conciencia de que tiene más azúcar que pasta de cacao. Y sí sucede, o al menos a mí me sucedió, que luego de probar un chocolate como el de "La lucha", el Abuelita queda mal parado.

Silvia Parque

viernes, 15 de enero de 2016

Urge portarme bien

Apareció por mi casa un puesto de tacos de carne al vapor, que es la gran cosa: deliciosos y sin grasa, como de casa pero sin que les falte lo sabroso de la calle. Creo que me haré asidua porque ya no puedo con otras cosas: antier cené una pizza individual menos una rebanada, y un par de horas después me sentía desagradablemente rebosante. Menos mal, porque de otra manera me costaría demasiado "portarme bien", y está urgiendo.

Silvia Parque

Me gustaría tener una posada

Me gustaría tener una posada; creía que un hotel, pero no; lo que me gustaría se parece más a una posada. Imagino unas trece habitaciones bien diferentes entre sí, las decisiones para mantener el edificio en buenas condiciones, tratar con el personal necesario, el menú para las comidas. Tal vez un hotel que fuera una gran casa, con un área aparte para mi familia... no sé si podría vivir de esa manera.

No es en serio, es nada más una imaginación recurrente.

Silvia Parque

jueves, 14 de enero de 2016

Mi cuerpo tan suyo

Suyo de ella, suyo de él mismo.

Ayer tenía a la niña en brazos cuando me atacó un calambre en la pierna. Más de una vez se me habían dormido los pies mientras la cargaba, pero esto fue peor. A veces, estornudo justo cuando empieza a quedarse dormida. También llega a pasar que ella está come y come, y no puedo aguantar más las ganas de ir al baño, así que tengo que despegarla de mi pecho, lo que vive con profundo desagrado. Muchas noches me duele la espalda o el cuello por la forma en que la cargo.

Antier o antesdeantier me sorprendí diciéndole: "Tú te llamas B. Yo me llamo mamá de B". Fue un poco la dimensión desconocida de la identidad. Sé que nuestro romance irá templándose a medida que ella crece y dejo de ser indispensable, así que me dejo llevar con gusto y sin miedo, disfrutando que su papá diga "eso es mamitis". Mi cuerpo, entretanto, va por la libre con sus cosas, desconociendo la primacía y omnipresencia de mi niña, pretendiendo que le atienda, el inocente.

Silvia Parque

Faltan tantas y tantos

Hoy, para variar, oí un noticiero; uno de los que cuelgan sus programas en Youtube. Lo oí mientras hacía cosas, a mediodía; solo me detuve a ver la pantalla cuando el presentador habló con un padre que busca a su hijo. Levantaron al muchacho junto con otros, en Veracruz, creo que el lunes. No lo detuvieron: lo levantaron y no saben de él ni de los demás que corrieron con esa suerte. Ahí, allá, más allá, es el pan de cada día en este país. Sin excepción, todos los días veo retratos de muchachas, niños o niñas desaparecidas, y si me entero de algo sobre cada caso es casi seguro que la historia incluya al menos ineficiencia por parte de las autoridades.

Fuera de los grupos activistas parece que esta locura no hace ruido hasta que hay un caso protagonizado por alguien cercano, sea porque es pariente o conocido o porque comparte filiaciones. Las "personas bien" mueven a la compasión y la implicación. La gente casi se apena por haber lamentado la desaparición forzada de los normalistas de Ayotzinapa cuando se enteró de que efectivamente habían "tomado" camiones y que no era raro que lo hubieran hecho; entonces andaban "metidos en algo" = se lo merecían. Como las mujeres que salen de noche y muestran cuerpo, han de merecer que les pase lo que "andan buscando". No puede cambiar algo hasta que se piense de otra manera.

Yo sé que hace falta educación en derechos humanos; que esto enraiza en el clasismo, en el sexismo, en la miseria -que no es falta de dinero-; que hay indefensión aprendida condicionando las respuestas de las comunidades y etcétera. Pero no deja de impresionarme cómo se pierde de vista rápido y con facilidad, que está faltando el hijo o la hija de alguien: su hijo - su hija. No hace falta ser mamá o papá para entender la conmoción que es tener a un hijo en quién sabe dónde, pasando por quién sabe qué; pero siendo mamás o papás, ¿cómo no sentir empatía? Cómo no percibir que un dolor así desgarra y que tanta desgarradura va a romper algo fuera las personas y las familias, algo que nos atañe a todos.

Silvia Parque

miércoles, 13 de enero de 2016

Frío

Vine del rancho grande a vivir a una de las ciudades más seguras del país. Disfruté mucho caminar por el centro en la madrugada, sola, sin riesgo. Las cosas cambiaron en esa materia. ¿Pero tenía que cambiar el clima, también? Aquí los inviernos eran coser y cantar. Ahora me hace falta otra cobija.

Silvia Parque

No es nada: es algo.

Dicen que las comparaciones son odiosas. Qué fastidioso para un niño ser comparado con hermanos, primos o compañeros de clase. Afortunadamente se han popularizado, al menos como estribillo, ideas del tipo de: "cada cual a su ritmo". A mi alrededor no veo mamás preocupadas porque la hija de la vecina ya hace tal gracia que la suya no; sin embargo, veo mamás un-poco-demasiado atentas a lo que marca una pauta o una convención sobre a qué edad un bebé debe caminar, comer por sí mismo o dejar los pañales, o qué pueden ser capaces de lograr los niños en tal o cual grado escolar. Creo que hace falta educación al respecto: ayuda saber interpretar medidas y comprender cómo se construyen las teorías del desarrollo.

Por otra parte, en la red leo artículos y comentarios según los cuales, las curvas de desarrollo están bien como referencia -y en efecto es para lo que están bien-, pero las convenciones sobre crianza y educación no tienen razón alguna y habría que pasárnoslas por el arco del triunfo. Y es que mucho bien ha hecho ridiculizar y abolir convenciones que fueron perdiendo el sentido a la luz de nuevas formas de vivir o de nuevos conocimientos, y yo voto por la libertad de no ajustarnos a lo que no hay obligación de ajustarnos, si no queremos hacerlo; mas conviene pensar un poquito a qué obedecen esas formas de hacer las cosas que se van convirtiendo en uso, costumbre y hasta norma.

Sobre la lactancia prolongada (que espero disfrutar), sé que en general, en el fondo, señalar como "demasiado mayor para la teta" tiene que ver con ignorancia, desinformación y prejuicios. Pero... aunque no opinaría sobre ningún caso particular, sí creo que una cosa es dar pecho a un niño de tres, cuatro, cinco, seis... siete años... Y otra cosa es seguir amamantando a niños mayores. Podría mencionar características de los niños mayores que me hacen saber que no es lo mismo mamar a los tres años que a los nueve, pero en realidad, lo que me hace ruido son simples signos culturales como que "han perdido los dientes de leche". A lo que voy es a que, puede estar bien o mal, puede ser inocuo o no; pero no es "nada". Y hay un movimiento que parece querer hacer ver como si fuera "nada". Yo creo: una cosa es que respetemos a las madres e hijos que toman esa decisión y viven esa experiencia; otra cosa es hacer "como si nada". Es algo.

Pasa lo mismo con el control de esfínteres. Estoy a favor de dejar en paz a los niños con sus procesos. Me parece triste que niños institucionalizados -en estancias infantiles o jardines de niños- tengan que ir a la par de otros. ¡Que dejen los pañales cuando les resulte natural, sin apresuramiento! Pero no hagamos como si viviéramos en el monte con eso de "natural": como si no representara algo deseable para la dinámica familiar, que en determinado momento, el pequeño ya no use pañales ni moje las sábanas. Tampoco opinaría sobre casos particulares: cada cual sabe por qué hace lo que hace, cómo y cuándo lo hace. Pero sí opino sobre la tendencia a hacer como si no importara para nada cuándo aprende un niño a "avisar". Porque en verdad creo que no importa si aprende al año y medio, a los dos años o a los tres, y creo que hay que tomarse relajadamente los accidentes a cualquier edad. (Es como ir por la avenida y ver a un conductor que rebasa sin cuidado para llegar unos segundos antes, a detenerse en el semáforo al que van llegando todos los demás). Pero hemos pasado de psicologizar que un bebé no esté listo para avisar cuando sus papás creían que era hora, a trivializar que siga en pañales a los cinco años, o que moje la cama a los catorce. Y no es que crea que es terrible ninguno de esos dos casos: pasa, y efectivamente, en más de un sentido, no pasa nada. Pero no es "nada". Es algo. Hay adultos productivos que mojan la cama; pueden elegir no investigar qué quiere decir; pero no es "nada", es algo.

Silvia Parque

martes, 12 de enero de 2016

Francés

He oído inglés desde que era niña; tuve clases de inglés y hace años puedo leer casi cualquier cosa en ese idioma; así que disfruto mucho mis lecciones de inglés en Duolingo, con las que tomo confianza, me hago "ágil" y aprendo, pero desde las bases que acabo de comentar.

¡Qué diferente es mi experiencia con el francés! Apenas había oído "oui", "je t'aime" y alguna cosa más, así que todo me resulta nuevo y diferente.

Silvia Parque

Lo que cada cual da de sí

La casa se enfrió. Habíamos tenido cerrada una habitación con una gran ventana que no cierra perfecto, y hoy estuvo abierta. Además, la estufa no se usó en todo el día, y faltó ese calor. Prendimos dos velas y se sintió el cambio de temperatura. No tiene ciencia: es fuego; pero me impresiona. Dos humildes velas, una nueva, y otra a la mitad; dando de sí una flamita; dos flamitas haciendo lo suyo.

Silvia Parque

Trabajando con bebé

El domingo tuve una reunión de trabajo en la que B estuvo presente, y eso me hace volver al tema del trabajo con bebés. En ESTA entrada preguntaba por qué no normalizar la presencia de bebés en los ambientes laborales o de negocios donde hay madres criando, y una amiga me comentaba -vía facebook- que ella había vivido la presencia de bebés (ajenos) en el lugar de trabajo, y había sido molesto. Todos hemos pasado por soportar las solicitudes de atención de un niño -y más- en donde no debían tener lugar, así que lo comprendo perfecto, y le decía que la respuesta a su comentario requería una entrada.

Mis primeras reuniones de trabajo con B fueron sencillas: la prendía a mi pecho y me ocupaba del asunto entre adultos; en la segunda ocasión, yo estaba en videoconferencia y la persona, al otro lado del mundo, solo se enteró de que B estaba ahí porque lo mencioné al final, y la vio porque pidió que se la mostrara. Son los beneficios de trabajar por cuenta propia desde casa: el modo de hacer las cosas se ajusta a lo que a una le conviene.

Luego no fue tan sencillo. Estaba dando una consulta, también por videoconferencia, con B al lado, y mi cliente no solamente tuvo que aceptar los soniditos de bebé (ni gritos ni llanto) incluidos en el servicio, también necesité hacer una pausa para cambiar pañal. Es aquí donde se requieren concesiones del otro. Mi punto es: siempre requerimos hacer concesiones, y la presencia de un bebé no debiera ser algo terrible, al contrario, considerando la crianza como algo valioso habría disposición para conceder. Yo podría haber interrumpido la consulta por cualquier otro motivo: no es raro que las reuniones tengan pausas. Tampoco es raro que haya ruido de un tipo u otro en las interacciones -no solamente sonidos-; pocas veces las condiciones son perfectas; creo que basta con que sean óptimas.

Ahora B se mueve mucho, así que no sabía cómo iba a resultar la reunión del domingo. Hablé con ella desde un par de días antes, y creo que me entiende. Creo que los bebés y los niños pequeños no entienden razones a nivel racional, pero que en otro nivel podemos ponernos de acuerdo: que su alma y su espíritu captan y comprenden. El caso es que salió bien. Yo me senté con ella en brazos y empecé a exponer en relación con algo en la pantalla de la computadora; entonces debí teclear algo, y B quiso teclear conmigo. Este podría haber sido el punto donde la puerca torciera el rabo. ¿Y qué pasó? Mi cliente dijo: "préstamela, a ver si se viene conmigo". B estuvo en sus brazos casi el resto del tiempo -me aseguré de que ambos estuvieran bien con eso-. No todo el mundo va a ser así, pero los recursos van apareciendo. Cada día, B pasa más tiempo jugando sin requerir que la cargue o esté ahí, así que al rato podré "instalarla" junto a mí, mientras me ocupo.

Tengo esta suerte, de hacer este tipo de tareas, trabajar con este tipo de personas, y que B tenga el carácter que tiene. También tengo conciencia de ir integrándola a mi forma de vida. Alguien me dijo que los niños tienen que adaptarse a la forma de vida de sus papás y no al revés; yo lo tomo con reticencia porque creo que siempre ha de anteponerse el bienestar del bebé, que no pidió ser traído al mundo; pero sí: mi niña va a aprender que mamá trabaja y eso tiene que ver con ella; por ejemplo, que mamá está en la computadora, que por tanto está cerca de ella con esos cables tan interesantes a los que no debe tocar.

Si yo manipulara materiales tóxicos, obviamente no podría trabajar con la bebé cerca. Pero hay muchas mujeres -y hombres- en oficinas, tiendas y otros lugares, que podrían desempeñar sus tareas con los bebés por ahí, y solo se requeriría que las personas alrededor toleraran la presencia de ese otro ser humano, que a veces, por un momento huele mal. El ejemplo del pañal no es accidental: la mamá o el papá a cargo habrían de cambiar el pañal a tiempo, por respeto a los demás, del mismo modo que habrían de encargarse de mantener el ruido en nivel moderado, y de que en general, la presencia del bebé no obstaculizara el trabajo de los demás. Si no pueden hacerlo, entonces no pueden tener al bebé ahí.

Hay que conocer nuestros límites. El único domingo que me he quedado a cargo del área de maternal en la Iglesia, no llevé a B. Sabía que no puedo cuidarla a ella y a otros niños. Puedo corregir un texto y cuidarla; puedo enseñarle a alguien cómo utilizar una prueba y cuidarla; pero no puedo cuidar a otros niños y cuidarla. Pareciera lo más compatible; tendrá que ser compatible si un día tiene hermanos; pero no lo es por el momento. Y sucede que las mamás, no sé los papás, somos especialmente sensibles, susceptibles y vulnerables a los comentarios en relación con nuestros límites -fallas, faltas, etc.- en el cuidado de nuestros hijos, y cómo no, también a los señalamientos sobre cualquier cosa que esté "mal" en ellos. Eso puede complicar la presencia del retoño en el trabajo. Pero si una está interesada, y los otros tienen buena voluntad, yo creo que se puede.

Habría que empezar por reconsiderar el lugar social de la crianza. Parece que enfocando que es decisión personal tener descendencia y que cada cual es libre de criar y educar como le parezca, se olvidó que se trata de cuestiones sociales, también; de funciones sociales, para ser precisos.

Silvia Parque

lunes, 11 de enero de 2016

El búho y yo

Confirmo que me encanta el sistema de Duolingo. Sus lecciones me provocan un efecto videojuego; el sonido de trompetas al final de cada lección me motiva; en algunas cosas soy muy ordinaria y me conviene. Me apena que el búho se ponga triste porque no hice la lección del día, y me apena más que pase de la tristeza al distanciamiento cuando pasan varios días sin que entre a practicar.

Hace poco agregué catalán al francés y al inglés, pero lo he dejado en suspenso porque temo confundirme (entre el catalán y el francés).

Silvia Parque

Tocayas

En la escuela era común que hubiera nombres repetidos entre las y los compañeros de grupo. Por lo que recuerdo, mi generación tuvo muchas Claudias e Ivettes (con variedad en la escritura), y parece que siempre ha habido numerosas Anas y Marías (sobre todo porque usualmente estos nombres van acompañados de otro).

He revisado los nombres que prefirieron las usuarias de babycenter para sus hijas, y el de B está en la lista. Qué se le va a hacer. Es interesante ver cómo somos parte del todo, y nos movemos con los otros aunque no les estemos viendo.

Silvia Parque

Flores silvestres del tipo de la manzanilla

Mi casa huele a guayaba. Mi hija duerme.

En cierto sentido, traigo cuatrapeadas la mayor parte de las pocas cosas muy importantes. Pero siento como si nacieran brotes de pequeñas flores blancas. Como si nacieran del ambiente, de la tensión convertida en ganas de vivir.

Silvia Parque

domingo, 10 de enero de 2016

Reporte de fin de semana

Mis tortugas están muertas. Básicamente, yo las maté, es decir, soy responsable.

Mi tarjeta de débito se perdió de nuevo; bueno: es mía, así que yo la perdí. Al menos esta vez no traía dinero. Ya está cancelada.

B tiene su primer chichón. Me dio un susto a media tarde, contorsionándose en el portabebé, que no será usado más; al rato estaba sentada en su tapete-gimnasio y cayó hacia adelante, al piso, donde ya no había tapete.

Pero tengo la sensación de que a este fin de ciclo le sigue algo muy bueno.

Silvia Parque

viernes, 8 de enero de 2016

Esta tarde, por ejemplo

Hay tardes -y noches- en que todo está bien, parece que tengo todo lo que importa; pero mi deseo escapa persiguiendo un pastel de zanahoria con betún blanco, de ese que evidentemente es insano.

Silvia Parque

jueves, 7 de enero de 2016

Juguetes

B recibió juguetes en la prenavidad, en nochebuena, de Santa Claus en Navidad, y ayer, uno de los Reyes Magos y otro que Santa le debía desde el 2014, y que Melchor hizo el favor de traer. Los abrió-vio todos en su momento, pero vamos dosificando la entrega para que los disfrute a cabalidad. Eso hace que tenga por delante una buena temporada de estrenar, y le permite apreciar los objetos.

Hay de todo, todos me encantan, y me encanto más viendo cómo se relaciona con ellos. Los descubre paulatinamente, y nos descubre su desarrollo con lo que hace. En el caso de los que tienen "funciones", es muy interesante cómo toma conciencia de la relación causa efecto, del poder que puede ejercer y de sus límites, así como verla revelarse a través de sus elecciones.

Es un gusto participar en el asunto, comentando, señalando, apoyando, estando ahí, ¡jugando! Amo que además de muñecas, tenga un tractor, y que en la variedad de animales se incluya un pato salvaje tal como los reales. Me gusta que su teléfono celular parezca un marciano, y que Sofía la de la granja tenga lentes y el cabello anaranjado.

Silvia Parque

miércoles, 6 de enero de 2016

Sin flash

Estoy haciendo depuración de los cientos de fotos de B (archivos digitales).

A menudo me descubro deseando captar algún momento con la cámara, pero me cuido de no vivir la experiencia detrás de un lente. Al mismo tiempo me apena saber que mi memoria irá dejando ir mucho... de hecho este año me he propuesto trabajar en mi atención, entre otras cosas, por eso: para poder recordar este tiempo de mi niña.

Silvia Parque

martes, 5 de enero de 2016

Star Wars: el despertar de la fuerza

Hace unos diez meses que no iba al cine; la última vez fue para ver Interestelar. Hoy, mi reencuentro con la pantalla grande ha estado de lo mejor. La guerra de las galaxias se merecía lo que cuesta el boleto (no compro chunches en la dulcería, así que no gasto tanto).

Vi las películas de Star Wars en el orden de la historia: primero las que se grabaron después. (En qué cosas tan diferentes andaba yo en 1999). El episodio I me encantó; el II me gustó bastante; el III me aburrió. Me pareció mágico ver el IV, el V y el VI. Hoy llegan y llego al episodio VII.

La película me habla porque yo encuentro señales y mensajes en todos lados; pero aparte, creo que está llena de iteraciones en relación con la saga y que eso crea una muy disfrutable interacción con el espectador. Me mantuvo emocionada y en su momento quedé con la boca abierta.

Ya espero volver a verla.

Silvia Parque

lunes, 4 de enero de 2016

Cambio de temporada

He tenido temporadas buenas, malas y regulares; temporadas brillantes y opacas; ordinarias y extraordinarias (supongo que le pasa a todo el mundo). Las "mejores temporadas" tienen en común que estoy siendo yo totalmente, libre. Cuando menos he sido yo -por decirlo así-, y cuanto más me he sujetado a patrones o intentado interpretar-me, más plana y obtusa se ha puesto mi vida, y se forman tormentas (las peores temporadas vienen después de eso).

Silvia Parque

domingo, 3 de enero de 2016

Mover o no mover

He ido a pasear al centro de la ciudad. La he pasado de lo mejor. Éramos dos mujeres, cada cual con su cría, por lo que la plática pudo incluir cualquier cantidad de datos intrascendentes sobre lo que las bebés hacen, lo cual disfruto muchísimo. Pero llegué a casa con los pies molidos y una pierna acalambrada. Yo no quería, pero me temo que en serio necesito hacer ejercicio. Cada enero que me lo propongo, termino abandonando el propósito al cabo de semanas; con ese antecedente y habiendo otras cosas que me importan más, ni pensé en pensar en moverme... pero sería muy conveniente.

Silvia Parque

sábado, 2 de enero de 2016

Inicializando: propósitos de año nuevo

Este es el mejor año de mi vida. Me aventuro a una etapa que va a sorprenderme para bien.

No empiezo el año el día primero, pero ya he dado unos cuantos giros en la cotidianidad para arrancar con todo cuando llegue el momento, que esta vez será el día en que quite el árbol de Navidad. Usualmente comienzo el día 3, pero ahora hay algunas cosas movidas y otras moviéndose, así que es mejor así. Aprovecho para hacer limpia en la casa y ordenarme.

Tengo tres propósitos nada más, aunque de ellos se desprenden varias cosas que haré diferente. Los primeros dos van juntos, al menos como pienso vivirlos: se trata de ir despacio y de mantenerme "aquí y ahora".

Quiero volver a poner atención en lo que estoy haciendo, escuchando, observando, y pensar antes de hablar, así que necesito ir despacio. Yo de natural voy rápido en todo lo que conviene ir con calma, y así se gasta la vida, se escapan detalles, se cometen torpezas.

También quiero centrarme en el presente. No sé cómo será dentro de diez meses, pero al menos el primer semestre del año, me he vedado las remembranzas: ni las buenas, ni para aprender, ni nada. Y tampoco habrá ensoñación con el futuro. Es imprescindible que tenga una visión, pero no quiero engolosinarme en la ilusión: en mí, se hace vicio. Este año, puro presente. Y quiero conciencia de mi respiración y de mi experiencia. La vida con un bebé puede ser como un torbellino y no voy a quedarme atrapada en la marea amasijo de cosas por hacer y necesidades que atender.

Por último, quiero hacer lo que quiero. Siempre lo he hecho -mucho más que otras personas-, en cuanto a los caminos elegidos, en cuanto a las cuestiones vocacionales -que van más allá de lo laboral u ocupacional-. Extrañamente, he tenido dificultades que llegaron a ser verdaderamente discapacitantes para hacer lo que quiero en el día a día. Puede parecer que no, porque no me detienen opiniones ni miradas de otros; pero he tenido que trabajar mucho en no postergar lo que me gusta; es como si me entrara ansiedad por la posibilidad de disfrutar si se trata de algo que, digamos, me acerca a realizarme (por ejemplo, ojear un libro de ilustraciones); una cosa loca que no voy a analizar.

Estos días de ensayo van bien.

Silvia Parque

viernes, 1 de enero de 2016

Fíjate nada más, mí misma

He pasado este primer día del año estando a gusto. No me puse a "reflexionar con detenimiento", pero como toda esta temporada, hay cosas que se me revelan y me digo a mí misma: "fijate nada más, mí-misma". Comí rico, hice alguna cosa de provecho, envié un par de felicitaciones. Me preparo para convertir un doble mortal hacia adelante, en un paseo con buena vista.

Silvia Parque