martes, 30 de septiembre de 2014

Si no hay una cosa...

Salí a buscar pay de queso porque era realmente necesario. Pero no había en la tienda uno ni en la tienda dos, y en la pastelería no podían venderme solo una rebanada; no había tampoco en la tienda tres, y aunque era muy poco probable que hubiera en el supermercado, no averigüé porque había una fila muy larga para pagar, en la única caja trabajando.

Chispeaba. Los truenos amenazaban con tormenta, y la necesidad se iba haciendo apremiante. No había tiempo para dudar, con el frío a punto de meterse bajo mi sudadera rosa: volvi a la tienda dos y pedí un flan. Me siento hasta razonable, con tamaña adaptación.

Silvia Parque

Hay cosas que no se piden "por favor"

Hoy, en un acto calificado de "mucho oficio político", el Secretario de Gobernación de un país donde apenas hace unos días se dio por desaparecidos a decenas de estudiantes, y donde se impidió el plantón de madres de mujeres desaparecidas, salió a la calle a hablar con miles de estudiantes que marcharon hasta su oficina, y pactó con ellos una fecha para dar respuesta a su pliego petitorio. La movilización, en oposición al nuevo reglamento y plan de estudios del Instituto Politécnico Nacional, por lo pronto ha logrado hacer pensar a quienes no lo concebían, que es posible lograr algo cuando se alza la voz. No sé si en este caso, lo hecho resultará para bien; sé que "los políticos" son capaces de surfear y orquestar "para su bien", por entre el ánimo y las necesidades de las personas. Lo que sí sé, es que hay cosas que no se arreglan con el procedimiento diseñado por quien está en el poder, en horario de oficina y con cuatro copias de la petición por escrito.

Silvia Parque

La Tierra se mueve

Hoy me sorprendí con imágenes del sol de medianoche de Alaska. Siempre tuve problemas para entender las implicaciones del movimiento de rotación y traslación de la Tierra. Aprendí qué cosa es uno y el otro, pero pensarlos me provoca la misma impresión que tratar de entender la creación del tiempo. Nunca es tarde...

Silvia Parque

lunes, 29 de septiembre de 2014

"¿Es usted de las mamás que permiten que inyecten a sus hijos con jeringas usadas?"

Tengo una pequeña colección de Selecciones viejos; antes eran más, pero ahora son unos cuantos. Creo que el más viejo es de 195X. Me gusta ver los anuncios. El mercadeo era completamente diferente, y deja ver la forma de vida, tan distinta. Como tengo revistas de cada década, puedo ver cómo van cambiando los productos y la forma de anunciarlos.

Hoy tomé conciencia de mi edad con un anuncio de jeringas Plastipak, que describe los riesgos de volver a usar una jeringa: "porque hervir no es esterilizar". Lo leo y lo veo, divertida, pensando que sí, que hubo un momento de introducir al mundo las jeringas desechables, y me hago imágenes como del Viejo Oeste, de médicos de un tiempo remoto, lavando jeringas enormes. Entonces, voy a la portada de la revista a ver la fecha. Es septiembre de 1987. Yo tenía siete años. La imagen del anuncio de jeringas, es de un bebé. Es decir: ¿podían haberme inyectado con jeringas no desechables? ¿lo consideraron? ¿existían en las casas? Me sentí de otro tiempo.

Silvia Parque

Adaptación y ajuste

La adaptación es el cambio del organismo en función del ambiente. El ajuste es el cambio que se hace en el ambiente, en función del organismo. Es uno de los pares de conceptos que amé aprender. Hoy pondría a su alrededor: "resistencia". Algo así como: ni me adapto ni me ajusto: me sostengo.

En cuanto a las experiencias: no sé si es cuestión de edad, de etapa del ciclo vital; no sé si pasará todo al mismo tiempo y nos enfocamos en una cosa u otra; me da la impresión de que cada vez me adapto más, y tal vez por eso, cada uno de los nuevos ajustes son más importantes.

Silvia Parque

Acomodando problemas pequeños

Hubo una fuga en el baño. Pareció ser de un lado, de otro y de otro, y al final no supe de dónde. Se hacía un pequeño riachuelo en el piso, que a veces era un río, que llegó a ser un lago y en su peor momento, salió del baño, amenazando alcanzar el resto de la casa. Era una molestia, se desperdiciaba el agua, y quien entrara al baño salía con los zapatos mojados y dejaba rastro por donde anduviera. Así que hubo que arreglarlo. Se intentó de varios modos, varias veces, hasta que resultó. Tal vez en otra casa, no se habría podido vivir con el problema más de un par de días; en mi casa, los parámetros son otros, pero no podía dejarse así, y fue arreglado.

Ahora, hay un problema con el flotador del tanque del agua del inodoro. En realidad, era un problema que ya estaba antes de la fuga; pero llegó la fuga a protagonizar, y esto otro quedó relegado. Cuando se jala la palanca, todo pasa como debe ocurrir, pero luego el flotador se traba con el tapón de plástico que haría posible juntar agua en el tanque. Por lo tanto, no se junta el agua. No sé si se desperdicia tanto como cuando estaba la fuga; en teoría, eso se evita, revisando cómo ha quedado el tapón luego de jalar la palanca, y colocándolo donde debe quedar, si es necesario -casi siempre-. Pero muchas veces, no hay revisión ni recolocación. La siguiente persona que entra al baño, encuentra el tanque vacío... 

Como me resulta molesto quitar la tapa de cerámica de la taza del baño, para revisar y recolocar, he optado por tener cerca un envase de litro, juntar agua en el lavamanos y echarla en el inodoro, como si estuviera descompuesto. Es un parche al problema, que lo hace llevadero. Entre más llevadero, menos probable que se arregle pronto. Así podemos quedarnos años con los problemitas que acomodamos para que no nos inunden.

Silvia Parque

domingo, 28 de septiembre de 2014

Google me felicita

Ya lo publicó Dolega cuando le pasó a ella.

Google me felicita por mi cumpleaños :D

Deben saber lo mucho que me gustan sus Doodles, y que siempre busco todo con ellos.

Me alegran.

Silvia Parque

sábado, 27 de septiembre de 2014

Hace falta salir

Supongo que a todo el mundo le pasa: salgo a la tienda, regreso en menos de quince minutos, y noto si a la casa le falta ventilación; salgo de la habitación, hago un par de cosas, regreso, y noto si hace falta encender la luz. Hace falta salir. Si siempre vemos lo mismo, dejamos de observarlo; no podemos apreciar si el estímulo permanece siendo el mismo.

Silvia Parque


Tuve un "mi abuelo"

Cuando mi ánimo andaba para abajo, me animaba escuchar "Más de cien mentiras". Me encantaba llegar a la mención de los "abuelos que siempre ganaban batallas". Yo tuve uno de esos. Sé tan poco de su vida antes de mí, que puedo hacerme un gran mito. Me encantaban sus manos con dedos largos, con venas sobresaliendo -como las mías-.

Silvia Parque

Una pequeña niña con un gran golpe en la cara

El incidente del golpe es narrado con variantes: ella -la niña- iba saliendo del baño de la escuela, cuando a) dos niños pasaron corriendo, haciendo bulla, y la empujaron en la inercia de su movimiento; b) los niños le metieron el pie para que tropezara, y la hicieron caer. En cualquier caso: la niña cayó de lado, golpeándose la cabeza, pero tiene un ojo terriblemente hinchado, igual que el pómulo, como si el golpe hubiese sido de frente -y no hay enrojecimiento o rasguño en el área de la oreja-. En cualquier caso, no hay variantes en la narración sobre la "entrega de la niña": no dejaron pasar a la señora a la escuela, ninguna autoridad, ni la profesora, le dio una explicación; se la entregó el intendente, quien le dijo que volviera "cuando le sacara placas".

La imagen de la niña es impactante; tal vez más, porque es delgadita y de corta estatura, así que parece frágil. Las señoras alrededor de la madre, le dicen que "meta una demanda", que eso es "bullying" y está "muy penado", que hay una ley que protege a los niños, y cuentan lo que hicieron en situaciones equivalentes. Para nada menciono que para ser bullying, tendría que haber acoso, y no lo hay, según las narraciones del incidente... aunque habría que ver qué pasó en realidad. Lo que ellas quieren señalar es que la cosa es grave y hubo mala actuación de las personas responsables. Y la cosa es grave y hubo mala actuación. No la llevaron enseguida a recibir atención médica, nadie asumió su responsabilidad ante la madre. Le pregunto porqué no la llevó de una vez a Urgencias, en el Hospital General, y me dice que porque le dirán que pase primero al Centro de Salud, que ya le pasó así a su hermana, que bla, bla. Y sé que tiene razón. También sé que si la señora tuviera otros recursos, así hubieran sido negligentes en la escuela, al llegar ella, habría conseguido otro tipo de atención. Sé que si tuviera dinero, iría por su cuenta, de inmediato, a sacarle radiografías o lo que hiciera falta...

Silvia Parque

viernes, 26 de septiembre de 2014

Uñas largas

He conseguido tener las uñas largas... "largas" para mí, nada sofisticado. Para ilustrar: más o menos dos milímetros de lindo blanco, después del lindo rosa pegado a mis dedos; algo así como el largo de la uña muestra de Wikipedia, pero las mías tienen una forma más cuadrada y mi dedo pulgar es más bonito.

Lo había intentado sin éxito durante mucho tiempo: alguna se manchaba o se rasgaba y terminaba por cortarlas todas. Si no les pasaba nada y simplemente quería recortarlas para mantenerlas en el largo que me gusta, terminaba por cortarlas por completo. ¡Pero lo he logrado!

Quiero pintarlas, pero temo que no me durará mucho el gusto: "me pesan". Las siento casi todo el tiempo, porque las siento cada vez que uso las manos; por ejemplo, mientras tecleo. Soy delicadita.

Silvia Parque

Las cosas cambian

He sido una persona muy afortunada, que no se ha visto en la "necesidad de trabajar"... o no se había visto en esa necesidad.

Siendo ya adulta, mucho después que la mayoría de mis pares, resolví que era hora de hacerme cargo de mí, y eso incluía ser capaz de mantenerme a mí misma. Sin embargo, entre mi confianza en la Providencia, mi pensamiento mágico, mi estilo de vida con pocas necesidades materiales, y el lugar de prioridad que le he dado a "darme gusto", eso no se tradujo en algo como: "tengo que" hacer esto o aquello. Lo primero siempre fue el cumplimiento de mi vocación. Sigo teniendo confianza en que asumiendo y desarrollando la vocación que fue puesta por Dios en mi corazón, llegará a mi vida lo que necesite, como siempre ha sucedido. Pero las situaciones cambian. Se ha movido la combinación de factores que enlisté arriba: más que nunca, tengo fe en la Providencia, y aprovecho las ventajas que siempre me ha traído el pensamiento mágico; pero mis necesidades materiales ya no son pocas, y "darme gusto" ya no es prioridad. Afortunadamente, me dedico a lo que quiero; pero el enfoque ha cambiado... Todo esto, como antecedente para contar que, a mis 33 años, casi 34, por primera vez me he forzado a trabajar. Por primera vez sentí un "tengo que hacer esto", y es toda una experiencia.

Silvia Parque

jueves, 25 de septiembre de 2014

Un mensaje más de Telcel

El remitente más común de mis mensajes de texto, es la compañía telefónica. Me miente; me hace unas cuentas que no son. Pero al darme cuenta de qué tan presente está, creo que le tengo afecto.

Silvia Parque

Esperar

Según datos de la Secretaría de Salud*, para el 2012, las y los adolescentes estaban bien informados sobre métodos para prevenir embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual, y sin embargo, no los usaban. ¿Cuántos no los usaban? El dato es alarmante: nueve de cada diez jóvenes mujeres iniciaron su vida sexual sin protección, aunque no deseaban embarazarse. Esto, a pesar de que el 95% de las jóvenes tenía un "alto nivel" de conocimiento sobre métodos anticonceptivos.

Mucho se puede elucubrar al respecto, pero hay algo evidente: el hecho de saber que hay riesgos en la vida sexual activa, y que hay modos de prevenir los riesgos, no hace que las personas tengan un comportamiento de prevención. Tengo una hipótesis respecto a esto, en cuanto a la vida sexual de los adolescentes: creo que está altamente afectada por el hecho ¡de que son adolescentes! Por más altas expectativas que se tenga respecto a ellos y la educación que reciban: en principio y al final: son adolescentes. Un niño bien criado, es más responsable de sí mismo a los diez años que a los seis; una persona por más responsable que sea, ordinariamente será menos responsable a los dieciséis que a los veinte. Por eso creo que es momento de rescatar un mensaje de generaciones anteriores, claro y directo: "espera".

No hay una edad correcta, universal, para iniciar una vida sexual activa (es decir, con la experiencia de lo que llamamos "relaciones sexuales"). Tanto varían el desarrollo físico, emocional y cognitivo, como las condiciones de vida. Pero creo que, en general, para la mayor parte de las y los adolescentes, es conveniente esperar a "terminar de crecer". Hay mucho que vivir y disfrutar en la adolescencia, alrededor de las relaciones afectivo-amorosas: el romance, con lo que tiene de drama y aventura; el descubrimiento del deseo y de las reacciones del cuerpo propio y del cuerpo ajeno. ¡Y hay mucho que aprender! En los libros, en la observación, en las pláticas con gente que sabe. Puede ser realmente divertido.

Cuando estaba en secundaria veía "Beverly Hills 90210". Al contrario de lo que pueda pensarse, yo de lo que mostraba la serie sobre el sexo, aprendí cosas que me fueron de provecho; creo que eso se puede cuando no es el programa lo que te está educando: es algo que ves y sobre lo que piensas cosas. El caso es que en un capítulo, un personaje le dice a otro: "Lo que no has hecho, lo puedes hacer después; en cambio yo, no puedo borrarlo".

*Programa de Acción Específico 2007-2012. Salud sexual y reproductiva para adolescentes.

Silvia Parque

Saludando a las estrellas

He estado entre muy ocupada y bastante cansada, por lo que he publicado menos entradas. ¡Pero ya vuelvo!

Gracias a Dios, tengo varios encargos de trabajo, pero no podría alejarme más del blog, sin resentirlo.

Silvia Parque

domingo, 21 de septiembre de 2014

Estableciendo el "precio" de un servicio profesional

Mis habilidades como negociadora no han sido precisamente destacadas, pero sí he ido adoptando principios que van funcionando. El más importante es siempre cobrar "bien".

Para saber cuánto cobrar, hay que tomar en cuenta tres cuestiones. Creo que las dos primeras son de aceptación general entre quienes saben de estas cosas; pero para mí, la tercera es la más importante.

a) El valor del servicio, que constituye la "ganancia" del "cliente"; es decir, cuánto ganará o cuánto se beneficiará esa persona por lo que va a recibir; qué cosa se le va a facilitar, o a qué va a tener acceso, en función de lo que va a recibir. La misma cuestión puede ser vista desde otra perspectiva: ¿cuánto se ahorra la persona, en tiempo o en esfuerzo? ¿Qué tan lejos está de llegar a su objetivo, sin el servicio?

b) El valor del servicio en el mercado y la capacidad de pago de nuestros posibles clientes. El servicio ofrecido puede ser muy valioso, pero si no es reconocido como muy valioso, no va a ser pagado como si lo fuera. Es cuestión de percepción. Como es más fácil encontrar alguien con la percepción que nos conviene, que cambiar la percepción de alguien, habría que optar por la primera opción. Pero: si la persona que necesita o quiere el servicio, y lo valora, no tiene con qué pagarlo, la cosa se complica. Por eso hay que delimitar cuál es el mercado que nos conviene, o en su caso, ofrecer servicios diversos al alcance de clientes diversos.

c) El valor que damos nosotras mismas, a nuestro trabajo. Tal vez haya un tope superior de realismo que hay que cuidar, en función de la cuestión expuesta en el inciso "b"; pero con toda seguridad hay un tope inferior inamovible en función de nuestra propia estima. No me acuerdo en cuál de los libros de autoayuda que me he recetado, escuché algo fundamental para mi prosperidad: quien produce un objeto y lo vende, o quien está mercando con un objeto, tiene que tomar en cuenta, al cobrar, la materia prima, el precio de la competencia, etc.; digamos: cuestiones objetivas. Pero quien ofrece un servicio es libre de tasar como crea conveniente. ¡Yo no tengo competencia! Puede haber muchas personas ofreciendo un servicio que se llama igual que llamo yo, al mío; pero nadie ofrece mi servicio: con mi talento y mi inteligencia puesta en juego. Ahora que lo pienso, cualquiera puede decir lo mismo de su hamburguesa o su mueble de madera. ¡Qué bien!

Pocas cosas tan detestables como sentir que estamos siendo explotadas; situarnos en esa posición hace nacer sentimientos de autocompasión, envidia, recelo... hay una especie de lamentación por lo que va a beneficiarse la persona para quien trabajamos. En cambio, cuando se cobra "bien", nace un deseo por dar lo mejor posible a quien ha pagado por ello; se trabaja con gusto, deseando que el otro se beneficie más de lo que ha creído que se beneficiará.

Silvia Parque

sábado, 20 de septiembre de 2014

Hacer posible

Compré un aparatito para que la barbilla-cuello haga ejercicio, del que evita la "papada".

Para empezar, tardé en estrenarlo. Luego estuvo guardado durante un buen rato. Después, lo usaba un día sí, muchos días no; un día sí, varios días no... Hasta que lo traje a la mesa en la que trabajo. Está junto a la laptop, de manera que lo tengo a la vista y me queda a un decímetro de la mano izquierda. Sin horario, sin pensarlo, lo tomo y lo uso, a veces varias veces al día, cada día.

Creo que hay que hacernos posibles las cosas que nos proponemos: ajustarlas a nuestro modo de que sean posibles.

Silvia Parque

viernes, 19 de septiembre de 2014

Un rayo

De pronto cae un rayo. La luz se queda para iluminar la habitación. Las prioridades se acomodan. Todo tiene razón de ser, porque lo que no la tiene, se hace un lado. Es el poder del rayo: hace a un lado todo: es un rayo acomodador.

Tú eres la misma persona, más bien desordenada, con cosas que arreglar en el cuerpo, en la cabeza, en la casa. Pero estás en la redimensión causada por el rayo.

Silvia Parque

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Solo Debussy

¿De verdad las personas pueden estudiar o trabajar con las cuatro estaciones de Vivaldi? ¿Con Beethoven? Me queda claro que ninguno de los dos señores, pensaron en ayudar a las personas a estudiar o a trabajar; pero como hay videos en Youtube con gente que comparte música de estos autores, con títulos como "Lo mejor de Vivaldi - Música clásica para estudiar y relajarse", me pregunto si mi cerebro reaccionará muy diferente. Yo para esos trances, casi nada más con Debussy.

Silvia Parque

Mejor la conveniencia que el orgullo

Es muy simpático imaginar al empleador abusivo dando consejos a su empleado malpagado, sobre cómo hacer rendir su dinero, excepto porque pasa en la realidad, y hasta se adorna con regaños por despilfarrar. Lo peor es que a veces los consejos son buenos, y en ese caso, si el empleado malpagado es listo, bien haría en tenerlos en cuenta.

Así, a veces pasa que nos lastiman y nos curan, y buscando la curación completa, hasta decimos "por favor" y "gracias", con buen tono y sonrisita. Si una es lista y no ha sido lastimada toda la vida, apenas repuesta, se aleja de quien lastime. De haber mucha lastimadura, puede tardar en llegar el momento de "apenas repuesta"; pero llega.

Silvia Parque

martes, 16 de septiembre de 2014

Los criticones, los que no son modelo, y los que no quieren "cambiar a México"

A propósito de los enfurruñados en las fiestas patrias, hay varias personas, muchas de buena voluntad, que deslegitiman la crítica con ideas como: "no critiques, si no propones"; en el peor de los casos, llegan al burdo: "no critiques, mejor haz algo". ¡Cómo si criticar no fuera hacer algo! Criticar es hacer algo. Y una crítica vale por sí misma; no necesita acompañarse de una propuesta, ni para existir, ni para valer. No nada más lo señalo; lo señalo con molestia, porque he estado del lado de los criticones, y en algún momento, académicamente, se me pidió que además de hacer crítica, presentara una propuesta. Nunca me dio la gana. En el mundo se requiere gente que cocine, gente que haga puentes, gente que cure animales enfermos; no toda la gente va a ser profesor de primaria o abogado. Hay cabida para los que disfrutan el campo, para los que saben tocar el piano y para los que hacen yoga. Así, de la mismita manera: hay unas personas que hacen crítica, y eso es lo que hacen. De hecho, la crítica es en primera instancia, una propuesta: la propuesta de una lectura de la realidad -o de otra cosa, según lo que se esté criticando-.

La deslegitimación de la crítica suele ir acompañada de la visión positiva del mundo, asociada al "hombre hecho a sí mismo", por la cual: "si quieres cambiar al país, cambia tú primero", "si quieres un país mejor, empieza por separar la basura y respetar las señales de tránsito". Luego, a quienes vemos el lado bueno de las cosas y nos centramos en asumir la responsabilidad sobre nuestra realidad, se nos mete en este paquete, y no podemos ser vistos sino como ingenuos, cuando no como ciegos ante los sistemas de opresión. De nueva cuenta, no dudo de la buena voluntad de las personas que difunden esos bonitos mensajes -de hecho, muchas personas que amo, y de cuya buena voluntad estoy segura, los difunden o difundirían-. Pero hay que tener cuidado con las propuestas completas de las que se desprenden estos llamados al buen comportamiento. Por supuesto, el cambio personal, conciencia por conciencia, es trascendental -y estoy empleando la palabra "trascendental" con todo su peso, no para malamente significar "muy importante"-.  Pero hace más de medio siglo sabemos que el todo es mayor que la suma de las partes.

Sí: el tejido social se reconstruye con actos cotidianos de gente común, dispuesta al acercamiento. Pero no: la violencia social en un país, al menos como ha sido la violencia en México, no se detiene porque demos los buenos días a nuestros vecinos. ¡Y me parece bien dar los buenos días a todo el mundo! Es más: creo que hacerlo, cambia la realidad y puede obrar maravillas. Solamente: no confundamos la gimnasia con la magnesia. A ver si se entiende: no separo mi basura, porque el camión recolector la va a revolver toda. Y no todos los que quisiéramos paz y posibilidades para todos, estamos queriendo "cambiar al país" o "tener un país mejor". ¡Tampoco significa que no lo queramos! Hay más que blanco y negro.

Silvia Parque

Mis amigas no se me parecen

Amo que mis amigas sean diferentes a mí. Sobre todo, amo que tengan lo bueno que me falta, así aprovecho que está en ellas.

Tampoco se parecen entre sí. He sido muy afortunada con la diversidad.

Silvia Parque

Y luego sale el sol

Hoy me recuerdo a una araña famosa, que tejía su telaraña, y cada vez que llegaba la lluvia, se quedaba sin telaraña. Me hace gracia pensar que una amiga me canta "Silvia araña, Silvia araña..." con la tonadita de Spiderman, en la versión de Homero Simpson y su cerdo-araña: debe ser una señal.

En la canción infantil, cuando sale el sol, la araña vuelve a salir, pero no se dice más; así que sabemos que ella sobrevive a la lluvia, pero, ¿teje otra telaraña? Yo he asumido que sí, y que llega otra lluvia, se la lleva, y la araña pasa su vida en eso; sin resentimiento, porque es una araña; pero sí con una capa de frustración recubriendo cada hilo que sale de su ser -ella ni idea, porque es una araña; pero yo lo veo-.

Lo peor es que puede vivir dos años (AQUÍ dice). Y si vive en un lugar, por ejemplo, como Querétaro, le van a tocar muchas lluvias.

. . . .

Ya pensándolo, en realidad no hay frustración en los hilos de la arañita; eso es cosa mía. Ella puede perder cualquier cantidad de telarañas, para eso lleva la seda dentro; hasta debe disfrutar formar esas maravillosas redes para cazar. Y mientras dura la lluvia, seguro está en su casa, en un hueco seco al que tampoco se apega. Y luego sale el sol...

Silvia Parque

lunes, 15 de septiembre de 2014

Otro grito

Hoy es una tarde en la que muchas personas van a plazas públicas, a oír cantantes o similares, y a guardar lugar para, en la noche, ver fuegos artificiales y secundar el grito de "Viva México", que haga el gobernante en turno. Es un año más en el que, el grito más importante del país, el que se da en el Zócalo de la Ciudad de México, necesitó de acarreados para no verse mal en televisión, y se rodea del resguardo de la fuerza pública, no para asegurar el bienestar de la gente, sino por temor ante la inconformidad popular. 

Silvia Parque

Piense antes de hablar, y de publicar

Cuando se aconseja pensar antes de hablar, comúnmente la sugerencia es pensar en lo que se va a decir, pero yo creo que se aconseja poco, y es muy importante, pensar en quiénes somos, antes de hablar. No algo super-profundamente existencial sobre la identidad, sino un simple, ¿cuál es mi posición ante la gente que va a escucharme? Porque una buena amiga puede decir, en un momento prudente: "oye, mejor no te pongas esa blusa", pero si lo dice el novio, cuando están a punto de salir y ella ha pasado dos horas arreglándose, va a haber problemas. No se trata solo de la ocasión para decirlo y del modo de decirlo, sino de quién es quién. Tampoco va a ser lo mismo lo que diga Justin Bieber a lo que diga Barack Obama. Puede ser pesado, pero no solamente nos toca hacernos cargo de las palabras que decimos, sino del valor y la carga que adquieren, por haber salido de nuestra boca.

Aprendí esto en mi experiencia personal, hace casi doce años. Como introducción: tengo un profundo afecto por las palabras. Las quiero a todas, me doy gusto con ellas y las aprovecho. A todas. También a las clasificadas como "groserías", o más tiernamente, como "palabrotas". Cursando el primer semestre en la universidad, una de las alumnas de mi grupo se quejó en la Dirección porque nuestras boquitas proferían toda clase de palabras de todos tamaños, y al parecer, las ofensivas para su oído, se decían con demasiada frecuencia. Algunas de mis compañeras pensaron que yo había levantado la queja; hasta que me oyeron hablar. Definitivamente, yo no podía haber sido. Conocía muchas palabras y las usaba todas. Me casé unos cuatro años después, y ante la molestia reiteradamente expresada por parte de mi compañero de vida, reduje al mínimo las palabrotas que acompañaban las frustraciones cotidianas (tipo: se cayó algo o no encuentro las llaves). Quería contribuir a la construcción de un ambiente armónico en mi casa. Pero otra cosa pasó por ese tiempo, que transformó mi boca desde el fondo de mi alma.

Primero, una nota aclaratoria: no uso y nunca usé la expresión "güey". ¡No me gusta! 

Volviendo al tema: sucede que algo tenía yo que aprender en la vida, sobre todo respecto al mundo laboral, y me convertí en maestra de kinder. Miss de preescolar -nominación que me parece de lo más ridícula-. No escribo "educadora", porque conozco el trabajo de quienes sí lo son, y no quiero ponerme a la par. Pero se entiende: la hice de eso, dos veces. Dos ciclos escolares cansadísimos, en dos diferentes ciudades, que me llevan a no desearle a nadie trabajar en un jardín de niños, si no es su vocación o no es un buen ambiente, y mucho menos si no es su vocación y no es un buen ambiente. El caso es que me hice maestra de kinder. Y a pesar de los cuarenta y dos contras que tuvo ese "puesto", los niños son maravillosos, y supongo que aunque no lo hubieran sido, yo tenía un compromiso con ellos. He dado clases en primaria, preparatoria y universidad, y cada vez he asumido un compromiso con cada niño o joven sobre quien voy a ejercer alguna influencia, así sea mínima; pero nada se compara a lo que pasa cuando se trata de la formación de un niñito o una niñita de tres, cuatro o cinco años. Así que un día, recién estrenada como "miss", en la fila del supermercado, encontré a uno de mis niños: y yo acababa de decir una palabrota, unos cuarenta segundos antes.

Hay posiciones incompatibles con el "hacer lo que te da la gana" en el espacio público. Es delicado porque todos tenemos necesidad y derecho a una vida privada. Siguiendo con la ilustración que uso de ejemplo: me parecería nefasto pedir a las educadoras que a partir de que entran en contacto con niños, restrinjan su lenguaje a lo que es adecuado para su salón de clase; claramente, su sala entre amigos no es el salón de clase. Esa privacía hay que defenderla a ultranza, porque luego hay quienes se erigen en fiscalizadores de la moral, y se meten hasta el baño. De hecho, nadie puede pedirle a una educadora nada, fuera de su horario y su lugar de trabajo; pero... cuando te tomas en serio lo que estás haciendo, reconoces la posición que estás ocupando (hasta integras elementos nuevos a tu identidad), y te comportas en correspondencia a esa posición.

Por supuesto, no hay una sola forma de entender cómo es el "comportamiento en correspondencia" a una posición; pero creo que las personas con puestos públicos o que rondan por el mundo de la política, harían bien en pregúntarselo a sí mismos, y los ciudadanos haríamos bien en contribuir a su reflexión, informándoles lo que pensamos al respecto. Lo pienso porque continuamente, las redes sociales exhiben dichos que no debieron decirse, por parte de personas en esta clase de posiciones públicas. Cada vez que pasa, aunque lo importante sea la expresión misma de racismo, clasismo, machismo o ignorancia brutal; lo que me llama más la atención es la tontería de haberlo dicho en público o un poco peor, de haberlo publicado ellos mismos. ¿No se dan cuenta de que todo el mundo se va a enterar? ¿No suponen que serán mal vistos? También entiendo que en México, del mismo modo que se arma un escandalito, todo se olvida al cabo de unos días -incluso cuando hay delitos de por medio-. Pero, ¿no la pasarían mejor sin el escandalito? ¿No hay una voz, ya no de la conciencia sino de la conveniencia, que les diga: "eh, tú eres Fulano De Tal, no se te ocurra decir lo que estás pensando"? Al menos: "¡no lo publiques!"

Silvia Parque

La edad adulta y la enfermedad

Cuando mi cuerpo se pone malito, me pongo sensible en todos los aspectos. No es raro; muchas personas volvemos a sentir la necesidad infantil de cuidado y apapacho cuando enfermamos; son regresiones normales. Es un triunfo de la edad adulta, que podamos brindarnos autocuidado y autoapapacho cuando hace falta.

Silvia Parque

sábado, 13 de septiembre de 2014

Hay cosas que no me gustan

Prefiero dar atención a lo que me gusta, porque estoy convencida de que la atención es poderosa: hace crecer las cosas; hasta el escéptico honesto debe notar que darle atención a algo, le da mayor presencia en tanto más tiempo ocupa en el pensamiento.

Pero por si alguien estaba con el pendiente: anuncio: hay cosas en mi vida, que no son como quisiera, y hay unas cuantas, muy pocas pero importantes, que no me gustan. Las que no son como quisiera, son cosas cuyo estado es diferente del ideal, no más que eso; las otras... son de tensar la frente y la mandíbula. Todas las pongo en manos de Dios. Así puedo desentenderme de ellas y estar bien; a veces tan bien, que cuando miro alrededor, solo veo todo estando bien.

Silvia Parque

Cosas inesperadas con las personas

Pasan cosas inesperadas; pasan cosas cuya probabilidad no había sido calculada, e incluso cosas poco probables. También con las personas. Conoces a alguien en una posición respecto a ti, y eso configura un tipo de interacción; pero la posición cambia, y pueden surgir relaciones increíbles, para bien o para mal.

Las relaciones cambian. Nunca se conoce a una persona completamente; de pronto, la persona que conoces hasta donde ha sido posible, te traiciona, y muere una amistad que parecía de las fuertes; o te hace un favor de los grandes, como el que puede haber en una mirada compasiva, y nace una amistad donde no se habría sospechado.

Silvia Parque

El tesista asustado y la visión del vacío

Los tesistas con quienes trabajo suelen anunciar en nuestra primera conversación, que no tienen o no entienden "nada", que sus esbozos están completamente mal y no tienen la menor idea de qué hacer. A estas alturas, ya sé que la frustración está hablando y que el panorama no es tan negro; pero sigo sorprendiéndome porque cuando conozco sus archivos: sí, hay mucho por hacer y sí, necesitan mucho apoyo; pero algo han hecho y hay con qué trabajar.

Qué importante es tener una visión externa de lo que nos resulta inexpugnable; es como abrir las ventanas para que entre el aire en una habitación que ha estado encerrada durante horas con gente malhumorada dentro. El asesor o director de tesis, a menudo no puede hacer esta función si ya se le erigió como monstruo castigador. Creo que las reuniones de trabajo entre pares sí dan buenos resultados en este sentido. Algunos tesistas asustados, de plano necesitan que alguien les tome de la mano.

Silvia Parque

viernes, 12 de septiembre de 2014

Las siete y todo sereno

Hay una hora para cerrar las ventanas de la casa. Entre las seis y las siete, si el día está a tiempo.

Las personas que piensan en la seguridad, pensarán que es debido a que mis ventanas no tienen mosquiteros o rejas, de modo que eventualmente, un mamífero -incluido un humano- podría entrar sin invitación. En realidad me importa más tapar el paso a los bichos; hay una hora de la tarde en que los mosquitos buscan el calor de hogar, sin embargo, esta casa ha estado bastante libre de mosquitos; con los blátidos tampoco ha habido problema, aunque si he captado alguno rondando la ventana de la recámara -dos veces-.

Pero la verdadera razón que me hace necesario cerrar las ventanas al atardecer, es el sereno. Esa entidad que hacía que mi abuela recogiera la ropa del tendedero cada tarde, aunque no estuviera suficientemente seca; si era ropa mía, de cuando era bebé, y no lograba salvarla del sereno: volvía a lavarla. Es más que el airecito nocturno: es el alma del airecito nocturno, que está muy bien que exista, pero afuera de la casa.

Silvia Parque

Niños perdidos

Hace años, vi cómo un hombre se robaba un niño. Por ese tiempo, en mi tierra desaparecían jovencitas, como lápices en una oficina -como cosas baratas-; pero lo del niño me impactó especialmente porque pasó delante de mis ojos.

Hoy es raro que pasen dos días sin toparme con un cartel sobre un niño perdido. Hay quienes dudan de los datos que circulan en internet sobre la cuestión (EJEMPLO); pero así sean inflados las cifras -o descontextualizadas-, la realidad es que hay niños y niñas perdid@s (AQUÍ una base de datos), y penosas historias alrededor de estas vidas (por EJEMPLO).

Veo fotos y más fotos; rara vez las comparto, a menos que sienta que deba hacerlo en un caso en particular. Creo que debería hacerse algo más "estructural", oficialmente. Para empezar, habría que contar con estadística confiable y clara.

Silvia Parque 

jueves, 11 de septiembre de 2014

Soñar con frustración

Hoy tuve dos sueños extensos, en los que sentí frustración. En el primero, había unas doce pizzas diferentes, y en lo que me servía y trataba de calentar mi plato, una cosa u otra impedía que comiera; sobre todo, recuerdo que alguien llegara -y luego alguien más- y el rito social correspondiente, así como esperar turno frente al microondas. No me molestaba; era frustración llana, sin emoción; sabía que solo debía esperar más; finalmente, tenía el plato servido; en el peor de los casos, comería frío, pero no iba a quedarme con hambre ni sin mi parte del banquete. Tal vez no tendría las doce rebanadas que podía comer, pero ahí estaba mi plato normal.

En el segundo sueño hubo más emoción negativa... cierta desesperación. Yo vivía todavía con mi familia de origen, y nos habíamos mudado a una casa con menos habitaciones de las necesarias; la distribución de muebles y personas me parecía mal hecha, así que me autonombraba líder del "acomodo" e iba por aquí y por allá, indicando cómo poner las cosas y dónde dormiría quién, pero mi abuela, que era la única cooperando, no me seguía el paso, ni parecía muy convencida de mis ideas. Finalmente, cansada, como que me daba cuenta de que no había una habitación para mí, y que yo realmente no vivía ya con ellos, o no tardaba en irme, y que de cualquier forma, esa era la casa de mi abuela, y el acomodo era asunto suyo.

La moraleja es tan evidente, que no podré decir que no fui advertida. Me frustran dos cosas: asuntos míos y asuntos ajenos. Nada más me corresponde la frustración por mis propios asuntos, y esa es fácil de manejar, porque lo necesario lo tengo provisto, y lo demás, soy bien capaz de tomarlo de la mejor manera.

Silvia Parque

Observación de una mosca diferente

Una extraña mosca como helicóptero negro ha venido a unos cuarenta centímetros de mi cara. Nunca había visto a un insecto volar así. Sus alas se movían tan rápido que no se veían, pero su desplazamiento era más bien lento, comparado con el de sus parientes. Tal vez sea única en el mundo. Tal vez sea una cruza entre dos especies.

Silvia Parque

Problemas

Estaba en la sala de mi amiga, compartiéndole mis preocupaciones adolescentes, cuando su hijita, de cuatro o cinco años -tal vez seis-, se orinó. Mi amiga atendió a la niña, y le pidió a alguien que fuera a cambiarla de ropa. Cero alteración. Lo que hizo fue acercarse a la niña, decirle algo breve en el sentido de "ha ocurrido esto", y poner en marcha la logística "cambio de ropa". En mi casa habría sido muy diferente. Habría sido un problema.

En otras edades, la "cosa tremenda" puede ser que el hijo faltó a una clase, que reprobó una materia, que fumó, que lo que fumó fue mariguana, etc. No estoy diciendo que uno solo de estos eventos sea como para no tenerlo en cuenta; solamente señalo que lo que es "problema" en una casa, no es problema en otra, y que además los problemas suelen verse enormes, como si lo fueran en sí mismos, y no por lo que nos representan.

Por esos años en los que me desahogaba en la sala de mi amiga mayor, convivía de lejos con un tipo -en realidad era un joven- sin dinero, con dificultades, y nada feliz. Según me contaron la historia, había sido lo que se dice un hijo de familia, y un día, como a los trece años, se puso borracho; tan borracho, que llegó a su casa hasta la madrugada. Tal vez quepa señalar que se puso así de borracho, precisamente porque no tomaba. El caso es que los papás, ni tardos ni perezosos, lo llevaron a un "anexo" (un centro de tratamiento para adicciones, que funciona en forma no regulada por el Gobierno). Cuando salió de ahí, apaleado en todos los sentidos, sí que tenía un problema.

El marco de realidad hace de un hecho o un evento, algo "problemático" o "no-problemático"; hace de un problema, algo por resolver o algo terrible. La pasamos mejor con menos problemas, y nos enfrentamos mejor a los problemas que no nos espantan. Podemos ejercitar la mirada para entendernos mejor con la realidad; así encontraremos menos problemas, y casi nada, o nada terrible. Es cuestión de entrar en calma y tomar perspectiva.

Silvia Parque

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Peras al olmo

Por más que se riegue un olmo con agua purificada, no va a dar peras.

Cuando le pedimos peras al olmo, puede estar pasando una de las siguientes cosas:

- Creemos que el olmo es un peral, porque no hemos notado todas las señales de que es un olmo.
- Hemos notado todas las señales de que es un olmo, pero creemos que son apariencia, y que en realidad es un peral.
- Sabemos de hecho que se trata de un olmo, pero creemos que es tan extraordinario que es el único en el mundo capaz de dar peras.
- Sabemos que de hecho es un olmo, y no lo creemos fuera de este mundo; simplemente, no sabemos que los olmos no dan peras.

Y lo más loco:
- Sabemos que es un olmo, sabemos que no da ni va a dar peras, y sin embargo, la necesidad de peras hace que le pidamos peras, como porque el cuerpo no vaya a decir que quedó por nosotros...

Estimada persona que lee:

Si le ha pedido peras a un árbol, y no las ha conseguido, pare de esforzarse.

Conozca su árbol: puede que sea un olmo. No es difícil saberlo porque las cosas de olmos son muy simples: si tiene características de olmo, es olmo; y no da peras. Si ya sabe que es un olmo, pero usted cree que es un olmo que va dar peras, está bien: simplemente marque un límite al tiempo que va a esperar por ellas. Vea lo que ocurre. Si no obtiene su perita, no se preocupe: no necesita un peral: vaya al mercado.

Silvia Parque

Cosa adulta

Qué difícil puede ser cuidar el lugar de primacía que ocupa alguien en tu corazón, y atender al mismo tiempo las necesidades de tu corazón.Un corazón maltrecho, no va a ser lugar para nadie...

Por eso el amor es cosa adulta, y para equilibrados. Por eso tantas veces sale mal, cuando la gente se lanza con su fuerza y su entendimiento a una empresa tan demandante.

Silvia Parque

Mala mirada

Hace mucho, mucho tiempo, cuando estaba por iniciar mis prácticas profesionales, tuve ocasión de ver una "mala mirada" inolvidable.

Me sentía emocionada, muy motivada. El personal era amable conmigo, y el ambiente, bonito; eran personas de trato agradable y realmente coincidíamos. Entonces comentaron algo sobre una chica que iba a dejar de trabajar ahí. Creo que se iba por una causa de fuerza mayor, y lo lamentaban. Les apenaba sinceramente, porque ella no tenía posibilidades en otro lado, por su aspecto.

No consigo recordar qué palabras usaron. Mencionaron el sobrepeso y que le habían regalado unos huaraches, pero eso no fue lo que consiguió ilustrarme el desgraciado aspecto de la pobre fea; tal vez fue el modo compungido en que hicieron la descripción: hablaban bajito y miraban hacia abajo... Luego, la vi: más echada que sentada, ocupándose de un material didáctico. Tenía la piel de la cara descuidada e iba mal vestida; pero de ningún modo era la cosa patética que habían descrito. De ningún modo "no tenía posibilidades".

Todo esto -oír sobre ella, y verla-, pasó en un rato, entre conocer el lugar y la forma de trabajo, e ir a lo mío. La habré visto menos de un minuto. Pero supe que esa mirada la había estado aplastando.

Claro que esas mujeres no eran responsables de la historia de vida, de la autoimagen o del autoestima de esta joven como de mi edad. Pero viéndolas mayores, y conociendo la influencia que podían tener desde sus posiciones, pensé que habrían podido hacer algo mejor por ella, o al menos no echarle más leña al fuego. Después entendería que no podían ver de otra manera.

Nuestra mirada tiene efectos. 
Podemos sustraernos de la mirada de otros, que no nos convenga.

Silvia Parque

martes, 9 de septiembre de 2014

La autonomía

La autonomía es un reto para las personas, porque contrario a lo que se piensa, la cultura de masas nos llama al "cada quien lo suyo" nada más en lo superficial, en lo que puede conducir al egoísmo: no nos llama a tomar conciencia de nosotros mismos, o a hacernos responsables.

No es lo mismo que la independencia. Se puede pelear con otros por la independencia; por la autonomía, si hay pelea, es con una misma.

Silvia Parque

Que todos tengan descanso

Dicen que no hay que tomar decisiones en medio del enojo o la tristeza. Le agrego que tampoco hay que tomarlas con cansancio. Ni trabajar con cansancio. O vivir con cansancio (es como cargar una loza todo el tiempo).

También declaro que cada cual su cansancio y descanso. Si alguien se cansa más rápido que otros, o se cansa más, no debería sentirse obligado a justificarse o a entrar en el parámetro de la normalidad. Si esto le causa dificultades, ojalá busque y obtenga ayuda.

Silvia Parque

Solo quiere llamar la atención

Creo que siempre supuse esto; lo confirmé cuando estudié Psicología; me resulta más que evidente, entre más veo a las personas con afecto:

Quienes quieren llamar la atención, necesitan atención.

¿Son fastidiosos? ¿Cansan? Eso es independiente. Necesitan atención.

A su juicio, ¿no la merecen? ¿Usted no tiene por qué atenderles? Eso también es otra cosa. Lo que afirmo es que necesitan atención: por eso la buscan.

Es increíble que una generación tras otra de padres, siga creyendo que va a pasar algo bueno, negando atención al hijo que quiere tanto que le hagan caso, que hace de todo para conseguirlo. Y es que a veces me parece que la gente no se esfuerza un poquito por procesar las ideas para tener respuestas asertivas a las situaciones. Por supuesto que un niño seguirá haciendo berrinche, si consigue dulce, juguete y lo que se le antoje, haciendo berrinche. Atender al niño y a su berrinche, no significa seguir las indicaciones del crío.

¿Y qué tal con las "amenazas suicidas"? No importa cuantas señoras opinen "que las personas que dicen que se van a matar, no se matan". No es cierto. Es un mito. Cualquier profesional de la salud mental, lo sabe. Hay estadísticas. Claro que el adolescente que grita que se matará, quiere llamar la atención (además, es altamente probable que no esté pensando en matarse). Si yo fuera su mamá, me sentiría afortunada de haber recibido una llamada tan clara.

Con los adultos, como se asume que deberían pedir atención apropiadamente, hay bien poca consideración a la necesidad que se expresa en el comportamiento inadecuado, sea agresivo o lastimero. No estoy diciendo que haya que dejarse manipular por la demanda de nadie; estoy hablando de reconocer la necesidad del otro. Tampoco tiene nadie por qué vincularse con la necesidad de un otro determinado; pero como sociedad, estamos siendo muy buenos para desvincularnos.

Pocas cosas tienen menos sentido que la frase: "no le hagas caso; solo quiere llamar la atención". En todo caso, con honestidad, se diría: "no le hagas caso, no nos importa su necesidad". Y si no se tratara de que no importe, habría otras opciones: "no le hagas caso, no tienes los recursos para atenderle", o "no le hagas caso, esa interacción te va a hacer daño".

Bueno fuera que dijéramos: "no le hagas caso así, esa llamada requiere otra respuesta".

Silvia Parque

lunes, 8 de septiembre de 2014

Entre "tweet" y "tuit"

Me resisto a escribir "tweet" en español. Pensé que me rebelaba contra la Real Academia, pero no; les concedo razón; nada más, prefiero "tweet".

Terminé por adaptarme a quitar el acento de "solo" (cuando significa "solamente"), justo cuando ellos se resignaron a que el mundo no siguiera su consejo -en este caso, no es regla-. Así que es muy posible que al rato escriba "tuit"; en estas cosas, se me da sujetarme. Pero no hoy.

Silvia Parque

No le das "me gusta" a todo el mundo

Nadie es monedita de oro, para caerle bien a todo el mundo. Usualmente usamos este dicho para justificar no caer bien a alguien, pero creo que podría aprovecharse más en sentido contrario: no todo el mundo tiene que caernos bien. No es necesario, ni en caso de tener el propósito de tratar bien a todas las personas -y de pretender cumplirlo, se entiende-.

Puede compararse con la comida. Tal vez hay cosas que van a dañar cualquier estómago; el equivalente serían las llamadas "personas tóxicas", cuya compañía genera malestar o merma el bienestar de cualquiera que no tenga una increíble evolución espiritual. Pero ahí está también la fresa: nutritiva, y para gran parte del mundo: deliciosa; sin embargo, hay a quien le hace daño. ¿Hay que comerla porque es una rareza no poder con ella? Y si ahora caen pesados alimentos que antes se podían disfrutar, ¿hay que masticarlos y tragarlos porque antes caían bien?

Claro que en nuestras relaciones con las personas, la voluntad tiene muchísimo más que hacer, que en la relación de nuestro cuerpo con un alimento. Según las miras que tengamos y los recursos de los que disponemos, puede que pongamos un límite al "no me cae bien", para no pasar al "me cae mal" (puede que nos interese llegar al "me cae bien": para quien es creyente, todo es posible). En cualquier caso, creo que siempre hay que empezar con el reconocimiento honesto de los sentimientos y sensaciones que produce el contacto con la persona, la idea de la persona. Luego hay que buscar el modo de protegernos.

Silvia Parque

No tienes idea

Supongo que muchas tuvimos alguna vez, de niñas, esa visión de que haríamos esto y lo otro, ocurriría aquello y lo de más allá, con sus sorpresas y algún dilema -como sal y pimienta-, en una especie de sucesión perfecta con engranaje claramente observable. Y supongo que, como en mi caso, para la mayoría no fue exactamente así.

En la realidad, los procesos no se configuran del modo esquemáticamente predeterminado por nuestro entendimiento.

Una mujer muy inteligente me dijo que lo más importante en su vida, incluyendo sus hijos, había llegado sin que lo esperara. Pero no solo se trata de que no sabemos la forma de las bendiciones que vienen; tampoco tenemos idea de la vía por la que llegarán. Vivir creyendo que sabemos cómo van a pasar las cosas, puede hacer que destinemos nuestra atención al armado de un rompecabezas, mientras la vida nos pide que levantemos las manos o que demos cinco vueltas a la izquierda o que fabriquemos un horno solar para hacer un pastel.

Creo que estoy amparada de modo que cada evento se acomoda en una sucesión perfecta hacia mi bien; pero cada vez me resulta más evidente que el cómo ocurrirá eso, escapa de mi percepción y mis esquemas mentales.

Silvia Parque

sábado, 6 de septiembre de 2014

Buen día

Bajo el volumen para sintonizar mejor con la calma de este sábado común (oigo canciones viejitas que dicen "te amo").

Subo la persiana y veo una imagen familiar en el parque -me alegra-.

Soy feliz, y creo que siento más la felicidad porque al conservarme "bien" estando triste y revuelta, gané una sensación de seguridad, que da paz. Es como ver con claridad, un límite que no me va a dejar estar mal "hasta el fondo"

Silvia Parque

viernes, 5 de septiembre de 2014

Alternativas caseras para los productos de belleza e higiene personal

Lavar las manos con un poco de shampoo para el cabello, y un puño de azúcar, las exfolia y las deja con una suavidad maravillosa. Pero no me conviene ir a conseguir aceite de esto, de lo otro y de lo de más allá, para hacer una menjurje que hidrate y nutra mi cabello. Aunque sea mejor que los productos del mercado, aunque aparentemente salga más barato, habría que pensar en el costo de ir a buscar las cosas y el rato de ponerme a hacerlo. Eventualmente, podría tener interés especial en las bondades de la opción "hecha en casa", pero casi siempre es más práctico comprar la cosa. Y yo no soy una persona práctica, pero ya suficiente complicación tiene el día a día. Otra cosa es que quiera divertirme, que me haga ilusión tener mi cosmético único: hecho por mí misma (no habrá sido probado en animales, ni nada por el estilo). Pero mire ESTA receta para elaborar "labial casero". ¿De dónde saco cera de candelilla, aceite de ricino, aceite de uvas, vitamina E líquida y aceite esencial? ¿Y qué es el aceite esencial? Sí entiendo que hay lugares donde los venden, pero supongo que estas recetas no van dirigidas para personas que concentramos nuestras compras en supermercados ordinarios, y las tiendas cercanas a la casa. ACÁ empiezan asumiendo que una no puede permitirse el lujo de comprar un brillo labial, y aunque tuvieran razón, no me gusta que me saluden con esa asunción. Les daría un punto por decir que todo lo que necesitas, lo encontrarás en la farmacia. Excepto que no es cierto para muchas personas, con las farmacias que tendrán a su alrededor. Hay que comprar: manteca de cacao, manteca de coco, vitamina E líquida, y chocolate rallado. Haría una investigación de campo con las farmacias de mi colonia, pero en Querétaro, es probable que un dependiente de farmacia mire muy feo a quien le pida chocolate rallado.

Como decía al principio, hay recetas que sí convienen. AQUÍ dice como hacer agua de rosas, fácil y rápidamente; solo se necesitan las rosas y agua mineral, poder calentar en una olla y tener un frasco de vidrio. Menciono lo de la olla y el frasco, porque a veces se olvida que además de los "ingredientes", hay que pensar en lo que se requiere para hacer y guardar. Como en una de las recetas a las que enlazo, en la que hay que tener "molde para labiales".

Yo entiendo que no soy el "público objetivo" de estas publicaciones. Van para personas que se ocupan de ofrecer a su familia, la mejor opción en pasta de dientes sin flúor -lo que me parece tan válido como mis ocupaciones-. También sé que teniendo coche es fácil desplazarse a donde venden lo que una ande buscando, y que para alguien que sí sepa hacer mole o tamales, las instrucciones de una receta antiarrugas, son pan comido. Pero va mi mensaje para todas las que han sentido que estas cosas están un tanto por cuanto fuera de su alcance: no están solas.

Silvia Parque

Silvia, asesina serial

Si yo fuera asesina serial, mataría niños (varones), pequeños, delgados; sin verlos; les pondría la mano en la boca para asfixiarlos al instante, de modo que no sufrieran, de modo que se durmieran y soñaran en color lavanda y con aroma a manzanilla. Pero no para siempre; nada más hasta el siguiente día...

No sirvo para asesina. Ni la gente se asfixia al instante, ni soporto pensar en matar.

Qué cosa más fea.

Pero se me ocurrió. Pensé: si fuera asesina serial, ¿cuáles serían mis víctimas? En Criminal Minds supondrían, por la elección, que soy una mujer bajita, ni alta ni atlética. Luego sabrían que quiero un hijo que todavía no tengo...

Ocurrencias más tontas que tiene una... ¡Me entra una culpa!

Silvia Parque

Después de la lluvia; antes de que vuelva a llover

Después de la lluvia, quedan empañados los vidrios de las ventanas -no de todas-, quedan mojadas las calles y las bancas del parque. Todo lo que está afuera, sabe que llovió. Los árboles están como en lo suyo, como si no estuvieran; saben que lloverá otra vez.

Silvia Parque

jueves, 4 de septiembre de 2014

Lista de las cosas buenas de hoy

Ayer fue un gran día. Hoy también, porque el día es lo que tiene: amanece, trae cosas nuevas; si es Querétaro: llueve; nos da la tarde para que al rato llegue la hora de cenar. El día siempre es bueno; pero como sabemos, la frase se usa para expresar cómo la está pasando una, así que: ayer la pasé muy bien, y hoy no. Por eso, haré una lista con las cosas buenas que he vivido hoy mismo:

1. Vinieron a visitarme dos misioneros de la "Iglesia de Jesucristo", y se redujo mi ignorancia: a) No es que todos se llamen "Elder", "elder" es un título, quiere decir "anciano"; b) la segunda palabra después de "elder" no es el nombre de la persona, sino su apellido. Fueron muy amables: un salvadoreño y un estadounidense. Me resultó especialmente grato porque antes y después de que me dieran su mensaje, hicimos oración.

2. Almorcé un pan de dulce, relleno de mermelada de fresa, que estaba muy bueno. Comí quesadillas, y también estaban muy buenas. Es genial que no solo haya provisión, sino que esté sabroso. Las tortugas tuvieron huevo cocido.

3. Recibí dos llamadas, de dos personas que aprecio. La primera llegó antes de que el día "se pusiera malo", y me gusta recordar, al recordarla, que en la mañana estuve alegre. La segunda llegó justo porque me sentía mal, y me dio consuelo.*

4. Contra todos los pronósticos, logré que se fuera casi toda el agua encharcada en mi regadera. Todavía hay algo que está tapando el desagüe; pero al menos, ya no hay un charco despidiendo mal olor. Fue alentador, porque hice lo que se me ocurrió, no para que funcionara sino porque era lo único que podía hacer con el ánimo que traía: meter y sacar un alambre, una y otra vez.

5. Llueve. Como han arreglado el techo, no habrá goteras. El clima es de un fresco muy disfrutable; estoy cubierta por una sudadera suavecita, y al rato me hago un café. También visto unos calcetines de franjas rosas y grises, con la punta y el talón azul: me dan gusto.

6. Ya que mencioné que me haré un café: tengo café, azúcar y leche en polvo. Cabe mencionar, aunque pasó ayer, que conocí una tienda cercana con buenos precios; ahorré cincuenta centavos en el azúcar.

7. Tengo una ligera molestia en un oído, que me hace notar la ausencia de molestias en el resto del cuerpo. Estoy sana.

8. La computadora sirve, y no hay anuncios intrusos. He leído y contestado comentarios en el blog, y he publicado dos entradas. El cargador también sirve... Todo lo que he necesitado hoy, sirve.

9. Afuera, Tin Tan canta: "el panadero con el pan, el panadero con el pan" :D

10. *En realidad, tres llamadas: mi abuela me llama cada mañana para despertarme. ¿No debería sentirme consentida?

Silvia Parque

Sujeción

La vida da tantas vueltas, a veces tan inesperadamente, a veces tan rápido, a veces tan para un lado y luego para el otro, que es necesario tener de donde sujetarse para permanecer... iba a escribir "de pie", pero no es lo adecuado, a veces hay que agacharse, cubrir la cabeza, sentarse a descansar; pero hay que tener de donde sujetarse. No como las canaletas a la orilla de la alberca, a las que nos podemos aferrar para no movernos. Algo que nos permita ir y venir, en la seguridad de que pase lo que pase, estaremos bien.

Silvia Parque

Facilito

La fe es útil para esos momentos en que quisiéramos que las cosas fueran más fáciles. Te alinea con el deseo profundo de tu corazón, amparado por Dios, y te consuela: las cosas son como son, pero va a ser lo que te ha sido prometido.

Oí o leí que no había que pedir que las cosas fueran más fáciles; que había que pedir fortaleza o sabiduría, o lo que hiciera falta para lidiar con las cosas como son. Al final, es cuestión de enfoque; cuando tienes los recursos para enfrentar un problema, el problema se hace de tu tamaño; cuando tus recursos sobrepasan al problema, el problema se hace pequeño. Pero en medio de lo que se complica, al menos yo, quisiera que las cosas fueran más fáciles... Eso pido. Ya Dios lo resolverá como quiera. Quizá me hace muy capaz...

Silvia Parque

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Qué significa para mí la amistad

Inma me ha dado el Premio al mejor blog amigo. Así que:
    1.- Inma es muy amable.
    2.- Soy bendecida.
         2.1.- Esta alegría me vino de perlas.
    3.- Toca hablar sobre la amistad.

En específico: qué significa para mí la amistad...

Tratando de definir el término, podría decir que la amistad es una relación de afecto positivo, en la que una atracción no sexual, lleva a dos o más personas, a compartir algo de su vida: momentos, propósitos, etc. Para mí resulta importante mencionar la "atracción", porque creo que es fundamental para la amistad, gustar de la otra persona. No estoy diciendo que la amistad con atracción sexual no sea amistad; solo defino que la atracción que une a los amigos como amigos, no es sexual.

Por otra parte, al amigo o amiga, no lo queremos ajustar a un "ideal", y por eso la amistad puede ser un espacio muy confortable, de libertad y confianza. Sobre esa base de aceptación, es también posible que haya amistades de muchos tipos. Algunas se establecen poco a poco, a través de los años, y otras muy rápido. Con algunas personas, hay muchas intimidades compartidas en la conversación; con otras hay muchas experiencias en común... pero puede ser de cualquier manera; puede que solo haya identificación y buena voluntad, y eso no es poco. Hay amigos de la niñez con los que ya no estamos al día, pero hacia los cuales sentimos profundo cariño, y por los que haríamos cualquier favor que estuviera en nuestras manos...

Tal vez, "el favor" sea la categoría clave de la amistad. Hacer un favor, recibir un favor, sin entrar en una transacción donde se lleva la cuenta y se crea deuda. El hacer favores con ligereza. El aceptar el favor del otro sin resentimiento porque no es lo que hemos creído necesitar... Me gusta el concepto de "favor" y creo que no he reflexionado sobre él...  habría que notar su relación con el verbo "favorecer"... Cómo favorece la presencia, la opinión, el consuelo de los amigos.

Podemos pensar en el tamaño del favor que estaríamos dispuestos a hacer. Yo hace unos años fantaseaba:  "¿por quién me arriesgaría a meterme en un lío?" Cuando mi familia vivió un mal tiempo, hubo una señora, amiga de mi abuela, que arriesgó su seguridad por intentar ayudar a uno de mis tíos, que estaba en un problema. En su  momento pensé que esa era una gran amistad. Sin embargo, muy poco después y por la misma causa, una señora que en realidad no era amiga de mi abuela, puso a su disposición las escrituras de su casa. Así que no se trata de amistad, sino del tamaño de la persona... Tampoco puede tratarse del "tamaño del favor", porque hay bondad en gestos pequeños que contienen el mismo amor, que en otra circunstancia, movió a otro a hacer algo "grande"... Me desvío, pero vuelvo al carril:

Puede que la amistad sea el ejercicio del amor con alguien de quien somos libres.

Para mí ha significado, en gran medida: "posibilidad".

La amistad fue un recurso para sobrevivir al mal tiempo. Ha sido la gracia de contar con ventanas abiertas para volver a tener aire y poder respirar hondo, con puertas nuevas para salir a encontrar caminos; con una mirada buena para verme a mí misma. Ahora significa, también, una ampliación en mi capacidad de interesarme en el otro, y amarle.

Silvia Parque

La verdad

Hay cosas que es mejor no sacar a relucir. Pero la verdad necesita un momento para hacerse lugar.

Cuando la verdad ha sido guardada en donde no estorbe, los sentimientos y sensaciones que tiene consigo, se hacen caos o nudo.

Es complicado buscar el momento; es mejor dejar que llegue solo. Cuando llega, y se aprovecha, el alma se libera.

Silvia Parque

El anuncio que ofrece matar cucarachitas

Inma y Susana han escrito varias veces en sus blogs (Mi nueva vida y Territorio sin dueño), sobre los anuncios comerciales de la televisión (Justo hoy, Susana publica ESTA entrada sobre la "publicidad infantil"). Yo he comentado reiteradamente, que en general, me gustan o no me molestan los comerciales.

Pero:

Luego de un día entero lidiando con malware, declaro enfáticamente que me molestan los anuncios que invaden mi pantalla de computadora. Y aparte de esta molestia, que se refiere a la invasión:

¡Qué malos son los anuncitos!

Uno solo, de todos los que vi, una y otra y otra vez, ¡uno solo me pareció atractivo! Juzgo todos los demás como bizarros, y la mayoría, francamente molestos para la vista. Me estaba diciendo que a nadie en el mundo pueden gustarle; pero sé que no es así, y que el "gusto" como tal, es lo de menos; entre otras cosas que podrían señalarse, los colores brillantes y los efectos de intermitencia, llegan a la parte del cerebro más primitiva, y ejercen un efecto de atracción. Lo hacen como lo hacen, porque funciona.

Hoy navego sin que cada cinco minutos me ofrezcan una fruta exótica para adelgazar. Pero ayer por la noche, en los últimos minutos del problema, vi cucarachitas moviéndose en un recuadro, para que yo jugara a matarlas y así entrara a que me ofrecieran alguna cosa. Contextualizando: no me pongo como loca si veo una cucaracha en mi casa; hay quien juzga que sí, pero nótese lo siguiente: frente a mi mesa de trabajo, en la parte superior de uno de los libreros, hay una foto en blanco y negro, de cucarachas (original de Enrique Favela). ¡Pero no quiero caricaturas-realistas de cucarachitas dando vueltas en mi blog! En mi blog con fondo blanco, que ni siquiera tiene letras negras, sino grises; en mi blog con toques de azul y de coral. Siguiendo la lógica del consejo de Susana para sus hijos -que no digan "es feo", sino "no me gusta"-, no diré "es repugnante", sino "me repugna": me repugna.

Al menos era de los anuncios pequeños...

Tal vez no era para tanto... o es que el desahogo realmente libera.

Silvia Parque

martes, 2 de septiembre de 2014

Estado de sitio blogeril

Son duros momentos para esta dupla máquina - humana, pero sé que los superaremos.

Todo empezó con los terribles anuncios invasores.

Luego, un "servidor proxy" secuestrado.

No sé si haber eliminado un archivo que estaba en cuarentena, ocasionó esta situación. Trato de ser prudente, a pesar de las emociones encontradas...

Ahora no puedo ver ninguna entrada en la lista de entradas, ni uno solo de los siete comentarios que "esperan moderación". Este virus que parece haber venido a sacar de su letargo, a todos los virus del mundo de mi lap, la ha tomado con Blogger (todo Google, incluido Gmail); no tengo problema en Facebook o Twitter. Puedo leer los comentarios desde mi correo ex-Hotmail, así que gracias a Susana, a Inma y a Telma por su presencia, es un consuelo en medio de esta crisis. Contestaré en cuanto pueda. Sé que todo volverá a la normalidad...

Y bueno: a respirar profundo y poner musiquita, porque si me pongo dramática, me pongo trágica :)


 - - ACTUALIZACIÓN - -

He podido publicar comentarios y responderlos. Y de nuevo no puedo responderlos. ¿Debería apagar la computadora y esperar a que llegue el héroe que resolverá esto? ¿Es una señal de que debo ir a lavar la ropa que está en remojo?

Silvia Parque

"Si te sientes reprimida en una religión..."

Me encantó conocer el Diario de una conversa, que escribe una joven musulmana; firma como "Aicha-Mus". Ayer fui a leer un par de entradas, y encontré una respuesta a un comentario, que comparto y transcribo:

Dice, quien comenta: "abran los ojos, la religión no hace más que reprimir, liberen sus mentes de su amigo imaginario".

Y contesta la autora, después de la onomatopeya de la risa: "Pues... si te sientes reprimida en una religión es mejor que no estés en ella. :)"

Silvia Parque

¿Cuánto es demasiado tiempo?

Empezaba a ver un documental que no me interesó, así que lo dejé; pero me llamó la atención una frase: "Tengo un desorden alimenticio desde que tenía catorce años". Se trataba de una mujer de 24, y pensé: diez años es bastante. No es que me sorprenda como si no conociera los datos de padecimientos del tipo. Es que me perturba un poco, comprender que una puede pasar una vida, con algo que podía haber dejado de hacer daño. Lo escribo luego de pasar mi mano izquierda por el cuero cabelludo, para sacarla y observar cuántos cabellos han quedado entre los dedos. Mientras los tomo con la mano derecha y los observo, recuerdo que tendría unos doce años la primera vez que empecé a rascarme la cabeza... esto de ahora ya es una evolución...

Silvia Parque

lunes, 1 de septiembre de 2014

Las tortugas han comido zanahoria

Después de haberlo intentado sin éxito en otras ocasiones, las tortugas comieron zanahoria ayer. Tenían tres días sin comer, lo cual pudo ayudar; pero el hambre no las había hecho aceptar la zanahoria anteriormente. Hubo que partir las tiritas anaranjadas en trocitos muy pequeños, mover el agua para que se movieran los trocitos, mover los trocitos junto a sus bocas... Turquesa me mordió. Pero lo hicieron. Primero, la pequeña, que fue la que comió un poco; luego, la mayor, que comió más poco que un poquito. Pero lo hicieron.

Silvia Parque

Un segundo de negro

Según mi experto de cabecera, los virus en mi computadora son de tal calibre, que ya forman parte de su ser; si me los quita todos, la pierdo a ella.

He dejado de usar el "modo Incógnito" del navegador, para usar una aplicación que detiene los anuncios invasivos que aparecen en cualquier momento, pero no es capaz de detenerlos todos.

Sé que necesita "resetearse", pero yo necesito que espere un poco, y así íbamos navegando por el primer día de septiembre, cuando parpadeó. Un segundo de negro, al que traté de no darle mucha importancia, a pesar del aceleramiento de mi corazón. Unos minutos después, otro segundo de negro.

Pero todo estará bien...

Silvia Parque

Sobre "ver" personas feas o bonitas

A menudo hay intención de dar valor a las personas, dando un giro a la visión de sus características, de modo que no sean consideradas como defectos. Efectivamente, vemos algo como "positivo" o "negativo", según un marco de referencia; si cambiamos el marco, cambia la atribución. Luego, hay que asumir que es humano vivir con marcos de referencia: así entendemos el mundo y conseguimos movernos en él.

A veces se pretende cambiar todo un marco de referencia cultural, como si fueran pestañas postizas. Pasa a menudo con las ideas sobre la belleza... como si fuera muy importante no considerar "feo" a nadie -lo cual sitúa a la belleza/fealdad como algo muy importante-. Pero, que alguien nos parezca "feo", no tiene por qué significar que nos parece "menos valioso". A menudo sí significa eso, y por eso hay que revisar de tanto en tanto cómo vemos a la gente; pero es normal considerar que Fulano es feo o Perengana es fea. No creo que sea bueno pretender que somos tan evolucionados, que solo vemos la belleza interna -sí creo que haya quien está en eso; pero la mayoría de nosotras, no-. Otra cosa es aprender a ser discretos respecto a lo que valoramos -algo que se supone debíamos conseguir, antes de la edad adulta-.

También creo que podemos ampliar nuestra capacidad de apreciar la diversidad humana, de manera que se amplíe nuestra capacidad de ver belleza, y que de hecho podemos encontrar belleza en cualquier persona, ejerciendo buena voluntad en la mirada. Pero, tal vez baste con hacernos preguntas como: ¿qué es lo primero que notamos en alguien?, ¿cuál característica de su persona, usamos para recordarle? ¿Preferimos que eso sea lo primero que veamos, o a lo que más atención prestamos? ¿Cuál es el sentido de que compartamos con otros, nuestra "valoración" sobre la belleza/fealdad de una persona?

Silvia Parque