miércoles, 29 de febrero de 2012

Como después de un baile

Cuando estaba en la escuela, me gustaba leer mi Enciclopedia de la Psicología: grandota, ilustrada, con recuadros, de esos libros que se hacen para vender, valga la redundancia. Ahí vi por primera vez un cuadro que enlista cosas estresantes, entre las que se incluyen el ganar la lotería y otras cosas así de buenas.

Efectivamente, lo muy bueno sacude y a veces pesa.

Hoy estoy exhausta, como después de un gran baile.

Silvia Parque

lunes, 27 de febrero de 2012

domingo, 26 de febrero de 2012

Saber que sí

Me han dicho que hago cálculos optimistas: los necesito.
Tengo todo el día sin avanzar en el documento; llegó la tarde, y sigo creyendo que terminaré hoy.
Así que especialmente hoy, si un Bichir está nominado al Oscar, claro que pienso que puede pasar...
Así que: comida de domingo y de regreso a la laptop, otra vez.

Silvia Parque

sábado, 25 de febrero de 2012

Hago que sea hoy

Los últimos pasos se dan con pies de plomo.
Los puntos finales se hacen esperar.
La conclusión es la puerta que entra al presente.

Silvia Parque

viernes, 24 de febrero de 2012

Hola y adiós

Los saludos y las despedidas me cuestan trabajo. No hablo de los rompimientos sentimentales, ni de los saludos de cortesía a gente desagradable; hablo de los saludos y las despedidas cotidianas, sobre todo las despedidas, y más con las personas que me importan. Eso que llaman "tacto social" es todo un don.

Silvia Parque

jueves, 23 de febrero de 2012

La tesis, la vida, el café y el té

Una tesis inconclusa puede ser como un tapón que detenga el flujo de la vida.

Cuando terminaba la tesis de licenciatura, llegué a tomar catorce tazas de café en un día. Ahora -con la tesis de maestría-, tomo un vaso de té mientras trabajo, y puedo durar más de una hora con él.

Hay mucho que pensar sobre lo que pasa cuando haces una tesis.

Silvia Parque

miércoles, 22 de febrero de 2012

A ver qué sale

En esta esquina: la intención, el deseo. La tesis.
En esta otra: el cansancio, la hora. El cuerpo.

Silvia Parque

martes, 21 de febrero de 2012

Escribo una tesis, vestida de verde

Estreno un vestido verde, largo, que me ha hecho mirarme al espejo unas treinta veces en la última hora; es justo lo que requiere el punto final de la ansiada tesis de cuatro años.

Silvia Parque

lunes, 20 de febrero de 2012

La función de la pausa

Pienso, escribo, me encarrilo, avanzo... y la pausa. Pongo a Ella baila sola. Me hago un café. Casi lo que sea. Me reintegro.

Continuar siempre es un evento, un logro. Esta entrada es una pausa. Ahora vuelvo al archivo.

Silvia Parque

domingo, 19 de febrero de 2012

Satisfecha

Es bueno que los domingos den gusto. No es obligación, pero es bueno: acomodar la vida para que el domingo dé un gusto especial: como jugo de naranja en el desayuno, como pan y queso; como regodearse en amanecer con compañía.

Silvia Parque

sábado, 18 de febrero de 2012

La dimensión desconocida: calcetines

Anoche me puse encima de los calcetines, unos calcetines abullonados de textura acariciable; en parte para aumentar el calor, en parte porque la tela de los primeros calcetines no me acaricia. Queda, pues: pie ¬ caletín no rico ¬ buen calcetín. Ya lo había hecho antes, pero no había caído en la cuenta de que, estando la piel de mi pie en contacto solamente con el primer calcetín, no debería sentir el segundo. Conjeturo que el primer calcetín es tan delgado, que percibo el segundo. Pero un calcetín delgado no habría calificado para pasar la noche conmigo, ni siquiera acompañado de otro calcetín...

Enonces recuerdo el misterio de los calcetines abducidos, y entiendo que el comportamiento de estas entidades textiles responde a una lógica de otra dimensión.

Silvia Parque

viernes, 17 de febrero de 2012

Oro dulce

Ayer me dormí entre chocolate, jerez, un buen libro y una voz que amo.

Es un "vino generoso" por razones diferentes a las que yo creía (aquí lo explican: "Vinos y sabores")

Mi botella es un Tres Coronas.

No le pido casi nada más a la vida.

Silvia Parque

jueves, 16 de febrero de 2012

Los ojos son aparte

En la adolescencia, el cuerpo crece disparejamente: primero una parte y luego otra -creo que se nota más en los varones-. Así me canso: primero los ojos, luego la espalda; algunas veces primero las ganas, pero casi siempre, primero los ojos. Y quiero seguir en lo que estoy, pero mis ojos quieren descansar.

Creo que hay a quien le pasa así en la vida.

Silvia Parque

miércoles, 15 de febrero de 2012

Poco mundo y mucho mundo

El otro día fui a comer sushi. No nada más me divirtió mi torpeza con los palillos, también me encanté con una magia super-tecnológica de unos terroncitos hidratados que se esponjaron ante mis ojos mientras yo me preguntaba a qué sabría eso... mi amiga me explicó que eran toallas para limpiar nuestras manos.

En otro asunto, por esos días me enteré de un par de historias duras sobre gente con la que convivo. Apenas puse atención, caí en la cuenta de que tales historias no eran excepcionales: personas jóvenes y bonitas, con las necesidades materiales más que satisfechas, viviendo en un cuadrito mental de dos por dos, sujetas como no hay necesidad, y a veces muy lastimadas. No es que estorbe viajar y tener llaves maestras... es que eso hace resaltar lo que les falta.

Creo que sale mejor ir al mundo, que tenerlo.

Silvia Parque

martes, 14 de febrero de 2012

Celebrando el amor

Hay un encanto especial en la sorpresa. Hay, también, un encanto especial en lo conocido que es bueno. Lograr combinar estas dos cosas, cuando se trata de algo amoroso, es de lo mejor.

Silvia Parque

lunes, 13 de febrero de 2012

Todo va a estar bien

Mi mamá me enseñó que todo va a estar bien. Me pongo en sintonía con lo bueno y me dispongo a sorprenderme, a recibir. A veces le pongo sabor al caldo, y dejo que las cosas se compliquen... a veces he llegado a abrirme la cabeza, empeñada en caminar contra un muro.

Hoy tengo esa sensación casi cosquilleante de que simplemente, todo va a estar bien. No me pregunto cómo -no tengo idea de cómo-, pero sé que todo se moverá para estar muy bien.

Silvia Parque

domingo, 12 de febrero de 2012

De Mafalda a Felipito

En la universidad conocí la siguiente frase célebre de Mafalda: "lo urgente no deja tiempo para lo importante". Pasé bastantes años entre urgencias: creo que las dinámicas universitarias contribuyen un poco a eso; pero luego empecé a ponerle al menos un poquito de lo importante a cada día, pasara lo que pasara con lo urgente. Al cabo de un rato hay menos urgencias, pero la práctica no deja de requerir valor, sobre todo para alguien con tendencia a la ansiedad.

Así que hago mi tesis. Me detengo a comer y a disfrutar de la compañía. Trato, además, de cumplir con los compromisos que forman parte de mi ocupación remunerada. ¡Y vaya que disfruto ocuparme de eso que debo! Pero "tratar" implica que no siempre sale todo de la mejor manera o en el plazo indicado... sobre todo en el plazo indicado. Me sentía un poquito culpable por eso... Entonces leí una frase de Felipe: "¿Y si antes de empezar lo que hay que hacer, empezamos lo que tendríamos que haber hecho?"

Pues sí. Ni modo.

Silvia Parque

sábado, 11 de febrero de 2012

Una tesis o todo lo demás

Mi ideación se toma unos minutos entre brillo y brillo, o tiene un corto-circuito.

Sé que el mundo no puede detenerse, pero espero me tenga paciencia.

Silvia Parque

viernes, 10 de febrero de 2012

Bruja

Fui una niña buena, completamente sujeta como se deseaba de una niña de mi generación. No me ensuciaba, por ejemplo -no me movía mucho-. Después me descompuse, pero si no hubiera más que "buenas" y "malas" personas, no estaría del lado de las malas personas.

Descubrí mi lado malo hace unos años. Luego, me divirtió muchísimo. El ejercicio de la maldad no puede ser bueno, pero es necesario, y puede ser un gran sosiego... pequeñas maldades simbólicas, sólo de vez en cuando...

Silvia Parque 

jueves, 9 de febrero de 2012

Un gusto acostumbrado

Por supuesto que no como y bebo por necesidad, al menos no por necesidad física. No lo que como y bebo, de la manera en que lo hago (por ejemplo, tengo el hábito de dar mordiditas al chocolate caliente -a la bebida-). Lo que sí necesito es beber algo mientras escribo, y que sea exactamente lo que mi cuerpo indique para ese momento; usualmente Nestea o café (muchas veces mokaccino), pero tengo unas rachas de té de hierbas. A veces de verdad siento que no puede haber tesis si no hay vaso de lo que se me antoja.

Silvia Parque

miércoles, 8 de febrero de 2012

En la cena

Veo un documental sobre las maravillas del mundo. ¿Cómo llegué a esta edad ignorando tantas cosas?

La parte buena es que un montón de cosas me resultan interesantes...

Silvia Parque

martes, 7 de febrero de 2012

Soy mujer

Leo sobre la suerte de algunas mujeres en la Ciencia. Pienso sobre las vidas de las mujeres a mí alrededor. Estamos en el siglo XXI, y hay cosas que esencialmente están igualitas que en el XIX. Al menos, en esta parte del mundo... y en este cuerpo.

Un hombre importante insistía en que yo era, primero que nada, persona, y luego mujer. Traté de explicarle que me vivo primero mujer, y que desde mi vivencia como mujer me entiendo persona. Ahora leo sobre quienes se asumen o sueñan cyborgs... y entiendo que no intentaba explicarle a ese hombre, sino convencerlo: obtener otro de sus "sí", para poder ser yo.

Silvia Parque

lunes, 6 de febrero de 2012

Super-eficiencia

La super-eficiencia cuesta la salud física y/o mental, así como las relaciones personales. Algunos con suerte, somos protegidos de nosotros mismos, con incompetencia para la super-eficiencia.

Silvia Parque

domingo, 5 de febrero de 2012

Notita con una rima que no va bien

Empezar el día con té es bueno. Éste no es exactamente de mi gusto. Pero el sabor no le hace perder mucho a la sensación del paso del líquido caliente, a lo que percibo como una ola envolviendo mi vientre.

Silvia Parque

sábado, 4 de febrero de 2012

Cosas inexplicables

Me resisto a la insulsa explicación de que los cubiertos desaparecen porque son tirados a la basura sin que una se dé cuenta; con esa lógica, los calcetines que pierden a su pareja, seguramente no tenían ningún problema relacional, y de ninguna manera fueron abducidos ni cayeron en lo desconocido de la dimensión que se abre debajo de la cama.

No busco respuestas más allá de las evidentes: si un objeto cae sin que algo lo haya arrojado, seguramente se trata de una tentativa de suicidio: hablo con el objeto, haciéndole saber que es bienvenido y valorado, y le pido por favor que se conserve entero. A veces, comento el incidente; entonces escucharé una explicación mecanicista y funcional, completamente lógica y basada en la realidad material, cortesía del hombre de la casa.

Hoy inicié el día con un vaso de agua calentada a través de microondas. El aparato cumplió con los tres minutos de calor que se le solicitaron. Tardé alrededor de otros tres minutos en ir por el vaso. Me senté y observé la falta de numeritos en la pantallita que indica la hora o la programación del micro; estaba desconecetado. Entre la clavija para conectar y el tomacorriente hay unos veinte centímetros, así que no pudo "soltarse" un poquito, digamos, por el movimiento de abrir la puerta-sacar el vaso-cerrar la puerta. Como desconectar el microondas suele provocar que todo lo demás se apague, por la forma primitiva en que están puestos los enchufes, yo no lo desconecté. Y no está el hombre de la casa para decir algo...

Silvia Parque

viernes, 3 de febrero de 2012

Visitando a Lolita

Hoy fui a una oficina del SAT. Creo que a pocos les gustará pagar impuestos. Pero ya que una está en el mundo económico y si, como en mi caso, una decide pagar impuestos, ¡qué bien que lo facilite una organización eficiente en la que trabajan personas amables! Me parece que la experiencia de las personas morales es distinta; además, he oído a personas físicas quejarse por ejemplo, de haber tenido que esperar mucho tiempo para que los atendieran; pero yo encuentro muy ágil el servicio con el sistema de citas, y lo que tengo en contra de varios aspectos de la obligación fiscal, se dirime en otros terrenos.

La verdad es que a mí siempre me han tratado bien en esa oficina: de "bien" a "excelentemente". Esta vez, la funcionaria que me atendió fue tan clara, que yo debía dejarlo dicho en público: ¡qué bien lo hacen!

Silvia Parque

jueves, 2 de febrero de 2012