lunes, 31 de octubre de 2011

Entre tú o yo

Se puede continuar en una situación, en la cual se la pasa una mal o regular; alguna necesidad se estará satisfaciendo. Se pueden dejar pasar, tolerar o perdonar, actos o efectos de una entidad con la cual se mantiene una relación, en función de otros actos o efectos que son apreciados. De hecho, es posible morir en la gloria de nuestros particulares campos de batalla: comúnmente se hace poco a poco, dejando de participar en la vida, con lo cual, una se va destiñendo hasta que no es posible hallar forma al rostro que se lleva en la cara. Esto último, no me lo permito.

Asumo las consecuencias de ir por la libre; voy con el cuidado que puedo y a veces con miedo, pero sin pedir permiso ni dar cuentas. Ni siquiera me doy cuentas a mí misma: hace rato me volví más que comprensiva, indulgente conmigo: resolví que me llevaría bien con quien de verdad está siempre presente. Pero con esa misma lógica, hay una sola cosa que por nada me permito: quedarme sin mí. Podría, eventualmente, arriesgar la posición, el cuerpo: la vida; pero contando conmigo: siendo yo: de mi parte.

Silvia Parque

sábado, 29 de octubre de 2011

Nos encontramos

Nos vamos encontrando, a veces nos olvidamos, a veces quedan grabados eventos, situaciones, emociones, y las caras y los nombres se disuelven entre el resto de eventos, situaciones, emociones, que le siguen al encuentro. Vamos armando historias; entre el curso de las vidas normales, algunos entramos y pasamos marcando el dejo extraordinario de lo que puedan recordar; les dejamos quedarse con tanto que en algún momento quedamos vacíos y hay que hacer una pausa para llenar la identidad.

Nos encontramos por alguna razón, porque lo merecemos o porque es necesario. Como algunos llegamos de frente a la vida, a veces torcemos el camino y creamos un encuentro inesperado, nada más porque sí -aunque seguramente haya estado escrito en una nota al margen-. Casi siempre hay exceso, necesidad y destiempo; pero aunque sea por un momentito, se acomoda la coincidencia, y estamos encontrados.

Silvia Parque

viernes, 28 de octubre de 2011

En la playa

Dejé que la mañana se llenara de lo que me dio la gana; he estado así nomás, pasando por el tiempo como si ningún límite se acercara -y se acercan, tenebrosamente-. Estos días tengo unas ganas morbosas de echarme, dormir, gozar, y como renegando porque no es el momento, me siento frente a la lap, distraída, veo un video, veo que en Facebook todo siga ok, dejo que las tareas del "deber" se queden donde está.

Hace unos meses mi disposición para el trabajo se fue haciendo cada vez más nocturna, y el juego entre desvelos y alteración de la neurotransmisión fue poniéndose complejo. Ahora, aunque sigo amando eso que hago y por lo que me dan dinero, parece que el cansancio echó anclas, y sea mañana, tarde o noche, quiero vacaciones.

Silvia Parque

jueves, 27 de octubre de 2011

Prioridades humanas

¿Cómo se puede estar tan cansada?

Ayer dormí unas cinco horas, pero la noche anterior tal vez fueron siete; parece que no acaban de equilibrar el efecto de la mala noche ante-anterior que prácticamente pase en vela. Nuncá más.

En los muy viejos tiempos, los excesos me hacían poco; pero una mañana, manejando bajo los efectos del sueño, choqué contra un camión. Eso puso las cosas en perspectiva. Con los años, fui resistiendo cada vez menos; hace rato no intento "aguantar": a nada le dejo robar mi descanso... pero a veces pasan cosas, llega la madrugada, y al rato hay que despertar. Luego vuelvo al buen camino del Profesor Urenda: "si tengo hambre, como; si tengo sueño, duermo".

Silvia Parque

miércoles, 26 de octubre de 2011

Hoy, hoy... no dejar para mañana

Después de dos semanas de abandono y en el momento en que se llegan límites de varios plazos administrativos de la vida académica, hoy tendrá lugar la sesión más crítica del grupo de apoyo "tesistas no perpetuos tecleando por un título". No puede ser mañana o pasado, o la semana que viene, porque no sería, y pienso que así es con todo.

Parece que a las mujeres nos pasa con cosas como explorar nuestros senos; lo urgente quitándole el tiempo a lo importante.

Silvia Parque 

martes, 25 de octubre de 2011

Si la mano izquierda es ocasión de pecado...

Veo Dr. House. También Mentes Criminales. No me parecen trabajos de calidad ni de gran contenido, de hecho creo que la oleada de programas sobre crímenes algún mal efecto ha de haber tenido. Pero me divierten muchísimo; no como cuando leí a Conan Doyle, pero en esa sintonía. Sé que he visto todos los capítulos de todas las temporadas del doctor.

Además, veo Cuéntame cómo pasó y con esta serie la cosa si linda entre la afición y la adicción, además, compartida con mi marido: bromeamos sobre para qué construir una vida si ahí tenemos la de los Alcántara. A pesar de que es nada más un programa de tele y entonces, por ejemplo, la ropa luce sospechosamente nueva y a veces hasta adelantada a la moda de la época representada, sí se aprovechan las lecciones de Historia. El drama está bueno y la mayor parte del elenco es estupendo.

Viene a colación a propósito de Netflix: "todas las películas y series que quieras" por $1 menos que $100 al mes. Un mes de prueba gratis. GRATIS.  g - r - a

Pero si así como estamos... Hay manzanas rojas muy peligrosas.

Silvia Parque

lunes, 24 de octubre de 2011

Frappé moka

Un montón de trabajos por revisar, tres listas esperando una calificación frente a cada nombre. Y hago una pausa.

Camino por mi centro, que es también el centro de la ciudad, con el sabor fuerte oliendo a "esto es mucho mejor que una de las tiritas para-hacer-en-casa". Mi proveedor favorito está en un pasillo estrecho que sólo tiene una mesita con dos sillas... yo siempre pido para llevar.

Llego a mis papeles. Trabajo un poquito. Es muy agradable, con tanta crema y jarabe de chocolate.

Silvia Parque

domingo, 23 de octubre de 2011

Domingo trabajador

Una está bien organizada cuando no hay "cosas del trabajo" para el fin de semana. Además, así se fluye con la vida, porque es una ley que el fin de semana alcance para menos de lo que se planea. Sobreaviso, no me sorprendo: ya podrá el lunes con lo que pida el martes.

Silvia Parque

sábado, 22 de octubre de 2011

Porque sí

¿Por qué vivir con alguien? ¿Por qué hacer pareja? ¿Porque le amas, porque te conviene, porque la convivencia es agradable? Creo que el amor tiene poco que ver con la decisión práctica de compartir la vida y eventualmente, compartirla en la misma casa-recámara-cama. Creo que si la relación no es a favor de ambas partes, la cosa puede ponerse enferma. Y creo que si está resultando bien, será más bien agradable la mayor parte del tiempo. Pero tampoco en la relación de pareja hay obligación de felicidad: mucho menos de alegría perpetua. Es como las clases escolares: deberían ser interesantes y alentadoras, pero no "tienen que" ser entretenidas, ese no es su objetivo y no van a serlo todo el tiempo; aprender requiere algún esfuerzo.

El amor tiene mucho de voluntad y dedicación; se nota cuando el compromiso hace que te quedes justo en los momentos en que la pareja no es agradable, no solamente por honrar los votos, sino porque -aunque a veces vuelvas a preguntártelo- te queda claro que vale la pena.

Silvia Parque

viernes, 21 de octubre de 2011

Buen multiclima

Es uno de esos días en los que alguien con mi termostato puede tener frío, y unos metros más adelante, bajo el sol, sentir calor. Loco. Pero adoro el clima queretano. Vengo de una región de climas extremos donde el frío duele en los huesos y el calor es capaz de tumbar hasta tomando Coca-Cola. Fue un frío bello en una niñez con calentón, cobijas, té de canela, y -ya cerca de navidad- el horno ocupado en hacer bizcochos. Ya con los años, la cosa cambia...

Mi abuela no pudo adaptarse al "entretiempo" en San Luis Potosí. Decía que no podía guardar nunca las cobijas o la ropa de invierno, y le molestaba tener que usar suéteres encima de mangas cortas. O frío o calor, quería ella, como en nuestro norte. Un norte más bien de su tiempo, porque para cuando salí de ahí, el famoso cambio climático, también nos daba días medio veraniegos al final del otoño. Como haya sido, me gusta recordar los fríos-fríos, y los calores-calores; desde aquí.

Silvia Parque

jueves, 20 de octubre de 2011

Con dedicatoria

Hacen falta las amigas, los amigos.

A mí, no siempre me hicieron falta. Sí de niña, en la pubertad, de adolescente; luego, no. Preferí los personajes; más tarde preferí las islas, mi imaginación, las palabras.

Ahora otra vez aprecio la amistad. Me es necesaria. Me viene bien.

Silvia Parque

miércoles, 19 de octubre de 2011

Vida llena

Voy acostumbrándome a que los días estén llenos de cosas. Que estén llenos de cosas y yo siga por ahí, sólo andando a donde vaya, haciendo lo que hago... pasando: estando.

Silvia Parque

lunes, 17 de octubre de 2011

Sobre la mesa

Dos rosas entintandas en naranja, saliendo del florero ex Néctar de Mango Jumex. A su izquierda, manzanas chihuahuenses y naranjitas de algún otro sitio, unas sobre otras, descansando en la curva del recipiente de vidrio. Delante, el servilletero de mármol, inútil para mayor lujo, emulando un tren. Las rosas reflejándose en el espejo del comedor.

Usualmente no compro flores entintadas: creo que no les gusta que les cambien el color. Pero esta combinación era irresistible.

Silvia Parque

sábado, 15 de octubre de 2011

Típicamente materialista

Tengo un par de aretes nuevos: artesanía sencilla en madera bonita, especial como todas las maderas. Había estado cargando la resaca de un desvelo de irracional preocupación fiscal, así que a pesar de que la mañana era tan buena como cualquier regalo de Dios, tenía un ánimo medio físicamente aprehensivo, de esos en que una quiere estar bien y los hombros no se han enterado de que ya pasó la alerta, que sigue relajarse...

Había caminado mucho desde temprano, para puras cosas de mi gusto, pero al fin y al cabo, en botas de tacón, así que los pies no cooperaban con el discurso del cerebro a los hombros. Los aretes cambiaron el "modus" del día. Ni siquiera me di cuenta: iba con ellos puestos, tan campante que a los pocos metros noté mi soltura: me había enderezado y los pies volvían a ser ligeros: podía sentir el movimiento de los círculos horadados colgando de mis orejas. ¡Todo estaba bien!

Me hace feliz comprar cosas para mí. Especialmente cosas que me hagan sentir guapa. Soy tal cual indica el estereotipo: quiero más a mi marido cuando llega con un regalito, más cuando el regalo es una joyita, y más cuando... digamos... brilla más.

Silvia Parque

viernes, 14 de octubre de 2011

Bebidas efectistas

El mezcal tiene las propiedades de mi té de hierbas en grado picante; sube por detrás de la cabeza y vacía una felicidad líquida por las paredes del cráneo, ¡qué sonrisa tan tremenda! Lo probé en una ollita de barro, en mi "campiña": bebida de limón con cítricos y un poco de chilito. Hacía buen sol y buena sombra en el lindo patio de María y su bici (oaxaca + mezcalería).

Después de una siesta busqué algo para cenar, cerca en consideración de que algo del mareíto pudiera volver. Capuccino bajo el cielo, rodeada de verde original, en Verde Terracota Café. Llegó en uno de esos vasitos como copas que hacen sentir alegría por tener dedos largos: ¡y sonreía! Una carita feliz de canela, tan agradable como el encargado.

No hago menos la tlayuda ni los dulces. Pero este minuto de reconocimiento es para las bebidas efectistas y la calidad en el servicio. Si vuelvo a pensar que en Querétaro el cliente nunca tiene la razón, recordaré a esos profesionales del trato en María y su bici.

Silvia Parque

jueves, 13 de octubre de 2011

Detrás de todo gran día, hay una gran interpretación

El mejor lugar para el bienestar es el fondo. Aparece una cuestión problemática, algún malentendido, y el bienestar opera dimensionando. Si se cuela al trasfondo, ya la hicimos.

Silvia Parque

miércoles, 12 de octubre de 2011

Más de 20 años después de mi primer libro de Og Mandino

Acabo de leer un texto que transcribí hace unos años; quisiera saber la fuente, pero cuando lo copié no me interesó y cuando me interesó, no logré rastrearlo; en ese entonces lo pegué en la pared de mi recámara. Cuando lo leo, es adecuado al momento. Suele darme lo que busco y alguna sorpresa.

También es común que oiga audios de autoayuda. Antes, me apenaba. Pero una tarde oí algo que me hizo replantear mi uso de "auxiliares para el bienestar".  Había sido testigo del ir y venir de una mujer que pasaba por continuos estados depresivos; en una de sus "subidas", alguien comentó que eso le duraría poco, que era efecto de que ahora estaba haciendo no sé que cosa. El comentario tenía un tono que implicaba de manera indirecta, que ese estar bien no valía porque no era permanente, que no valía porque estaba dependiendo de algo, y que si acaso valiera: no valía porque ella acabaría por dejar ese algo (lo cual retrotrae a la primera razón por la cual, no valía).

Si bien algunos analgésicos y plumitas de Dumbo resultan contraproducentes, y tiene lo suyo de bueno ir por cura, ¿por qué no va a valer armarse de lo que haya a la mano para tratar de estar bien? Hasta esa tarde, me había sentido culpable por partida doble al emocionarme con un mensaje de "superación personal". En primer término, encontraba eso (tan simplista y progre) "intelectualmente inferior" a los productos culturales para la gente con la cual me identificaba. En segundo término, hacía el ridículo ante mí misma, fallando en la perserverancia o simplemente abandonando ideas, lo cual me quitaba el derecho a volverlo a intentar o probar con otra idea.

Por el tiempo en que iba dejando de "parametrarme" de modo adolescente, oí el comentario sobre lo que llamo la obligación de la depresiva de sentirse mal o dejar de ser depresiva. Pensé, que si a mí algo me ayudaba un mes, lo aprovecharía ese mes. Hoy tomo lo que me viene bien. A veces lo dejo o se gasta, y entonces vuelvo a ir por ello.

Silvia Parque

martes, 11 de octubre de 2011

Aquí sentada, volteando a ver

Me rodean cuatro paredes casi llenas de arte, decorado y artesanía.

En una esquina, el enorme cuarzo-lámpara que llena de calidez.

Distribuidos, objetos pequeños y medianos, útiles e inútiles, llenándonos los ojos.

La recámara quiere acabar de llenarse, primero. Al baño, en comparación, le hacemos poco caso. Habrá que atender al patio.

Silvia Parque

lunes, 10 de octubre de 2011

Con razón Sor Juana pensaba en la cocina

Hay veces que hay que poner las cosas en manos de Dios, y ocuparnos de lo que es posible ocuparnos. Es muy tentador abrir el horno para ver cómo va el pastel, pero esto hace que se salga el calor, y si la ansiedad crece y la puerta del horno se escapa y cae de golpe, el pastel va a "bajarse". Igual puede saber bien. Pero seguro que de todas formas no se horneó más rápido -probablemente, al contrario-.

Hay veces que no se trata de un pastel sino, por ejemplo, de una pierna de cerdo; en este caso hay que sacarla para darle la vuelta, sacarla otra vez para agregarle esto y aquéllo, y luego hay que estar cuidando que se dore una parte, que conserve el jugo, etc. La sensatez ha de ser poder reconocer entre un pastel y una pierna de cerdo. A veces una nada más sabe que tiene hambre.

Me haré un té.

Silvia Parque

domingo, 9 de octubre de 2011

La tesis como obra de arte

Hay que hacer lo que una quiera hacer. Hay que hacerlo realidad, renunciando a todas las posibilidades que no serán concretadas. Hay que dejar fuera todo lo que no provenga del interés auténtico.

Entonces, queda una cosa que cabe en las manos; se le aprecia en su verdadera naturaleza, se continúa en el punto que se ha dejado abierto, se traza, se aplica: se termina.

Estoy recordando a Heidegger.

Silvia Parque

viernes, 7 de octubre de 2011

Un día estudiaré Estadística

Ayer y hoy me divertí de lo lindo con las pruebas de confiabilidad de dos instrumentos de medición: una escala para medir la aceptación del rol de género femenino tradicional, y un inventario de evitación al éxito. Los coeficientes del primero fueron aceptables; pueden mejorar atendiendo a los errores que saltaron a la vista en el piloteo. Para el inventario no hubo la misma suerte, no recuerdo de dónde rayos sacar un coeficiente Kuder-Richardson en el SPSS. Mi estudiante nunca tuvo "fe" en el inventario, que a mí me parece una cría genial; si elminamos unos ítems y cambiamos otros; si elaboramos más... Pero le propuse quedarse sólo con la escala y utilizar el inventario como guía de entrevista. Me encanta.

Cuando me emociono con lo que hago, me pregunto por qué no he estado estudiando estadística. Me descubro en la inercia de dejar pasar el tiempo.

Silvia Parque

jueves, 6 de octubre de 2011

La casa de mis sueños

Hace un minuto, una pareja peleaba afuera de mí casa: él juraba por su vida, ella pidió un taxi. Se oye todo. Cada día, la vecina grita a sus hijos -creo que vive muy enojada; entiendo que también debe escucharnos-. La casa, además, tiene sus ruidos propios, los amplificados y los misteriosos. Debe estar guardando nuestros regaños y regocijos, como ha venido haciendo por décadas -aquí nacio mi casera, aquí parió a su hijo mayor-.

Silvia Parque

miércoles, 5 de octubre de 2011

Dice Steve Jobs

A propósito de la muerte de Steve Jobs, "Videoloco" circula un video de un discurso suyo. Aunque prefiero postear lo que pienso, que compartir cosas geniales de otros (Alexxa Sick tiene en su blog la advertencia de que ése, como todos los blogs, trata de sí misma - de lo suyo) quise citar un fragmento o alguna frase, porque cada idea toca este momento de mi vida (anfibología advertida). Pero no puedo, es una cosa muy integral, así que aquí está, completo.

Lo he oído otra vez mientras escribo. Cumplo mi intención inicial con cuatro palabras: "Stay hungry. Stay foolish." Jobs invita a permanecer con curiosidad y a atraverse a seguir al corazón. Está citando algo que leyó. Queda muy bien porque habla a jóvenes graduandos. Pero a mí me remueve. Yo me estreno en la necesidad. He pasado una vida construyendo la posibilidad de necesitar y ahora siento el hambre, por primera vez. Me llené de faltas, de ausencias, hasta que fue real: ahora tengo voluntad y deseo.

Silvia Parque

martes, 4 de octubre de 2011

Qué lejos estoy del

A veces tengo ganas de hacerme un té -antes pasaba más con el café-, o de tomar una bolita de chocolate. Pero estoy a gusto donde estoy y ya me he quitado los zapatos, estoy en algo, me da flojera... Lo pospongo un momento: a la siguiente línea: al siguiente párrafo: antes de ir a la cama. Con suerte llega un caballero que no parezca más cansado que yo. O lo dejo para mañana.

Es mucho peor meterse bajo las cobijas y que en el momento de sentirse calientito, a punto de caer en el sueño, entren ganas de ir al baño.

Silvia Parque

lunes, 3 de octubre de 2011

Después de un día de provecho

Como bolitas de chocolate Kekua. Tengo un surtido de chocolate de mesa y chocolate en bolitas, en su variedad de azúcar, canela y almendras. Lo hacen a mano, en Michoacán; yo lo pongo por encima de los maravillosos chocolates oaxaqueños que conozco (El Mayordomo es mi preferido). Un verdadero placer: huele, sabe, se siente. Hasta se ve bien en mi alacena, en su botecito de palma (las bolitas) y su papel envuelto en celofán (el de mesa).

Su página de internet: http://www.chocolatekekua.com/ recibe al visitante con este dicho que no conocía: "El chocolate es tan santo que de rodillas se muele, juntas las manos se bate y viendo al cielo se bebe". Ni qué agregar: tengo un digno exponente del estímulo placentero que al paso que vamos, acabará siendo ilegal.

Silvia Parque

domingo, 2 de octubre de 2011

De mis objetos

Tengo una jarra de vidrio que cuando se inclina para que caiga el agua, hace como pajarito (es temprano, así que ahora mismo hay pajaritos reales haciéndole competencia). Me gusta.

Silvia Parque

sábado, 1 de octubre de 2011

Grupo de apoyo

Necesitamos al otro, y no puede ser cualquier otro; primero porque le toca cumplir una función, así que si cumple otra u otras, éstas han de ser compatibles; luego, porque además la persona misma donde encarna el otro, ha de ser esa, justamente la que tenía que ser, y no una diferente. Hay otros elegidos y otros que aparecen; pero todos son atraídos por la necesidad. Según me explica Ana Islas, la necesidad no es siempre la de "necesitar" comer o la de revisar tres veces que el dinero esté completo: en los vericuetos del inconsciente, la querencia es una necesidad.

A veces, le queda a una claro la necesidad de un otro para algo específico, y se le procura. Así formamos el grupo de apoyo para pasantes con tres años como tesistas. Atendemos lo afectivo para que no estorbe -los dramas por los que no hemos terminado-; pero nos concentramos en la parte técnico práctica de cuándo hacer qué. La dirección técnica es posible y funciona, por la contención. La contención es sobre todo, la mirada del otro.

Silvia Parque